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Vivir a la sombra de Ponzio: cómo pelear un lugar con el emblema de River y no frustrarse en el intento

Domingo, Rossi, Arzura y Morán Correa son los competidores de un puesto que tiene al capitán como dueño indiscutido; la unión y la sana competencia, aspectos claves para seguir adelante

Viernes 16 de junio de 2017
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-. Foto: FotoBAIRES
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Dentro del mundo del fútbol, hay jugadores que tienen la posibilidad de transformarse en emblemas. Figuras que por su liderazgo y su rendimiento se vuelven jugadores irremplazables, influyendo positivamente tanto dentro como fuera de la cancha. En River ese papel lo cumple Leonardo Ponzio , capitán y referente de un grupo que se encolumna detrás suyo. Junto a Jonatan Maidana, ambos son las grandes referencias históricas de un equipo que se fue renovando pero que no perdió a dos de sus pilares que lo llevaron a lo más alto.

Amo y señor del mediocampo millonario en su segundo ciclo en el club, Ponzio conquistó al hincha con su temple y sacrificio, más su amplio despliegue con marca, recuperación y distribución que le permitió ganarse la banca del entrenador Marcelo Gallardo , ya que, en un primer momento, había optado por Matías Kranevitter. Algo similar pasó con Ramón Díaz, quien en 2014 lo relegó al banco para que jugara Cristian Ledesma y casi ni lo tuvo en cuenta.

Durante su primer ciclo entre 2007 y 2008 fue titular y campeón, para luego emigrar y volver en el segundo semestre del Nacional B. A partir de allí, acumuló buenas y malas, hasta que comenzó a emerger con sus actuaciones en la Copa Sudamericana 2014 -especialmente en los cruces coperos con Boca- y se volvió una ficha fija. Por eso, varios jugadores pasaron en los últimos dos años en su sector, pero Ponzio, a los 35 años, no se mueve.

Al día de hoy, son cuatro futbolistas los que deben convivir a la sombra del capitán: Nicolás Domingo, Joaquín Arzura, Iván Rossi y Zacarías Morán Correa. En el esquema actual (4-1-3-2), hay solo un lugar para un volante central y, por eso, los cuatro alternan entre sí cuando el hombre de Las Rosas, Santa Fe, no está -solo faltó a cinco partidos de los 20 del semestre-.

A pesar de la poca continuidad y de los rendimientos irregulares -excepto Morán Correa, quien recién suma un partido en primera-, ninguno de ellos se siente excluido: la unión del grupo y los deseos de hacer que el equipo crezca siempre están por encima de las voluntades individuales. Domingo, quien durante el primer semestre de 2016, en el inicio de su cuarto ciclo en River, fue titular con Ponzio a su lado, hoy ya no tiene tanta participación.

"Soy feliz de formar parte de este equipo. Somos un gran grupo y para crecer, la competencia interna y sana como la que tenemos es necesaria. Hay que estar para que Leo, que hoy es el titular, no se confíe y para que el equipo siga funcionando de la mejor manera. Cuando nos toca estar, tenemos que estar preparados, porque si te relajás en los entrenamientos y en la semana, al entrar te puede costar mucho más", cuenta Domingo, quien jugó cuatro encuentros como titular en el año, ante la consulta de LA NACION.

"Son circunstancias. El primer semestre me tocó estar casi todos los partidos, después salí y hoy me toca pelearla de atrás. Pero formo parte de un equipo y acá todos tiramos para el mismo lado, es la única forma de ganar. A veces me toca a mí, a veces a otro compañero. Si logramos algo, lo va a lograr el equipo", agrega el volante de 32 años, quien siempre manifestó su deseo de continuar en el club pese al poco lugar. "Nosotros respondemos a uno de los equipos más grandes de América y del mundo y la presión que tiene esta camiseta siempre está. Juguemos o no, no hay excusas: tenemos que entrenarnos al máximo y rendirles a nuestros compañeros y al cuerpo técnico, que son los que nos exigen".

Ahora bien, ¿es difícil el trabajo sabiendo que el puesto que uno desea está respaldado con un futbolista de la talla como Ponzio? Iván Rossi, otro de las opciones que tiene el Muñeco, lo explica en una charla exclusiva con LA NACION: "Sabemos que es complicado tratar de ser titular en el puesto por lo que implica Leo para el equipo y el club, es nuestro capitán. Pero somos conscientes que Gallardo opta por muchas variantes, que jugamos dos torneos, y eso hace que te enfoques en estar preparado física y futbolísticamente. Es difícil sacarle el puesto a Leo pero es una competencia sana".

Rossi llegó en julio de 2016 proveniente de Banfield por 3 millones de dólares. Cuando más minutos tenía, sufrió un esguince el tobillo en su primer partido como titular -en octubre ante Unión por Copa Argentina- y perdió lugar. Durante 2017, jugó en tres ocasiones -solo una desde el arranque-. "Son cosas del destino. Me complicó la lesión, fue bastante duro sobrellevar lo que me pasó en el tobillo, pero no te podés agarrar de eso porque es peor. Hay que salir adelante", cuenta Rossi. "Cuando no toca entrar, no queda otra que apoyar. Si sos titular, siempre está bueno que los suplentes sean positivos. Nos aferramos a nuestros compañeros que tienen buena onda y a la familia, que cuando no estás del mejor humor por no jugar, te sacan lo positivo y te acompañan".

Tiempo atrás, Rossi expresó una frase -"no veo a Boca en la Libertadores"-, haciendo referencia a una declaración previa del jugador xeneize Leonardo Jara, que no cayó bien dentro del plantel. Fue Ponzio, junto a Gallardo, quienes le hablaron para explicarle el modus operandi de un grupo que no entra en polémicas ni chicanas.

"Yo con Leo tengo una gran relación, y a veces le tiro alguna broma diciéndole que está grande y que no se descuide, ja (risas). Pero es todo muy sano, lo mismo con Nico, con quien ya compartí plantel en Banfield y siempre bromeamos, pero lo llevamos muy bien", agrega, y cuenta que muchas veces es difícil superar esos momentos sin entrar al campo de juego. "Me agarran bajones. En Banfield estaba acostumbrado a jugar todos los partidos y pasar a no hacerlo te bajonea un poco. Pero soy consciente del club en el que estoy y del jugador que tengo arriba. Por suerte la familia y el cuerpo técnico tratan de tranquilizarnos".

Por su parte, Joaquín Arzura, quien arribó a River desde Tigre hace un año y medio, tampoco pudo consolidarse en su puesto y solo suma 19 encuentros -11 como titular- y un gol durante todo su ciclo. En el presente año, salió desde el arranque en cuatro juegos. Otro caso, el más reciente, es el del juvenil Zacarías Morán Correa. El sanjuanino de 21 años que venía siendo titular en Reserva y viajó a la última pretemporada de invierno, sufrió una rotura de ligamentos cruzados en la rodilla derecha que le restó impulso. Recién pudo debutar hace menos de un mes: fue titular en la derrota 2-1 con el DIM por la Libertadores.

Con 35 años, y ocho en el club -seis de forma consecutiva-, Ponzio sigue agigantando su figura y busca escribir más historia en un año que tiene al Millonario como protagonista del torneo local y la Copa Libertadores. Mientras, cuatro jugadores siguen esperando su oportunidad y aprovechan para nutrirse de una competencia con el emblema que los hace crecer.

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