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Marxismo y poesía, a la luz de la historia

Textos de un escritor comprometido con su tiempo y una mirada renovada sobre el materialismo histórico

Domingo 18 de junio de 2017
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LA NACION
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Los ensayos, artículos y reseñas de Francisco Urondo reunidos en un nuevo volumen de Adriana Hidalgo dedicado al escritor (la editorial ya había publicado sus trabajos periodísticos, sus poemas, sus cuentos y su novela Los pasos previos) aparecieron en diversos medios entre 1953 y 1974 pero, como señala Osvaldo Aguirre, prologuista y responsable de la selección de textos, una misma preocupación les da sustrato común: la problemática estética y política de la poesía argentina a lo largo de su historia y el compromiso del intelectual y el artista con su tiempo.

Ensayista y periodista, poeta y revolucionario, Urondo despreciaba la idealización y la sobrevaloración del oficio de escritor, porque lo conocía bien y, a la vez que descreía de las torres de marfil, tampoco se engañaba sobre el alcance que la palabra escrita tenía como fuerza transformadora. El poeta de su época "ha comprendido que no existen privilegios sino tan sólo exigencias para él", dijo en una entrevista.

Entre las piezas publicadas en Ensayos, "Veinte años de poesía argentina. 1940-1960" recuerda el enfrentamiento Florida- Boedo (en ambos grupos rescata Urondo elementos positivos), critica la institucionalización de la literatura encarnada por la Generación del 40, y se esperanza con el germen de lo que vendrá (una síntesis entre "experiencias estéticas y existenciales", al decir de Aguirre) que ya advierte en Edgar Bayley y César Fernández Moreno. Similares preocupaciones en cuanto a forma y contenido guían su trabajo como reseñista (también incluido en el libro), se trate de autores nacionales o extranjeros. Sobre el final, una entrevista de 1973 y una cronología iluminan el mosaico de una vida intensa.

* * *

En toda disciplina, la búsqueda de la verdad (no necesariamente unívoca ni definitiva) tiene casi siempre una veta iconoclasta. En el libro de Martín Mazora, ese rasgo queda manifiesto desde el título: Marx discípulo de Engels (Unsam), lúcido cuestionamiento a "los juicios de Marx y Engels referidos a la génesis del materialismo histórico". Juicios que, subraya Mazora, los historiadores del marxismo reprodujeron y aceptaron como verdaderos porque provenían de los protagonistas de los hechos.

Afirma el autor: "Es dudoso que Marx haya comenzado sus estudios de Economía política en 1843 (como lo sugiere Engels), más sólido es suponer que fue a principios de 1844, a raíz de haber leído" al propio Engels. "Tampoco es verosímil que Marx tuviera desarrollada, aun cuando en sus trazos generales, la concepción materialista de la historia en la primavera europea del 45, es más razonable pensar que lo hiciera después de haber leído La situación de la clase obrera en Inglaterra, también de Engels, libro publicado en junio de ese año, y de haber viajado con Engels a Manchester (permaneciendo allí los meses de julio y agosto) para conocer la situación inglesa in situ."

¿Por qué Engels alimentó el malentendido? Mazora arriesga su hipótesis: "No es osado imaginar que Engels haya buscado preservar, aun a costa de su propio prestigio, la figura emblemática de Marx, símbolo del proyecto comunista, de todo aquello que pudiera entenderse como una debilidad intelectual o personal". Más compleja se le presenta la tarea de desentrañar las razones que el propio Marx tuvo para contribuir a la construcción de aquel discurso. A esa labor, rica en documentación y análisis, dedica un libro conciso y sustancioso.

ENSAYOS. Francisco Urondo, Adriana Hidalgo

MARX DISCIPULO DE ENGELS. Martín Mazora, Unsam

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