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"El trastorno de alimentación te consume la vida"

Luego de 10 años de sufrir bulimia, Sofía Derosa se animó a pedir ayuda y logró vencer esta enfermedad

Viernes 16 de junio de 2017 • 14:58
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"Dejás de comer o te obsesionás todo el tiempo con la comida", confiesa Sofía Derosa recordando sus años de adolescencia en los que sufrió bulimia nerviosa. "Lo que tiene el trastorno de alimentación es que te consume la vida, porque estás todo el tiempo pensando en eso: en qué comiste, en qué vas a comer o qué podés hacer para no comer. Eso te afecta mucho y, como persona, te vas apagando", agrega esta joven que, a los 26, se animó a pedir ayuda para ponerle fin a la enfermedad.

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Los primeros años lo ocultó, nadie en su entorno sabía el problema que estaba sufriendo. Y cuanto más se encerraba, peor se sentía. Hasta que logró hacer el click cuando se dio cuenta de que su salud corría riesgo. En ese momento pensó: "no sé cómo hacerlo, pero tengo que encontrar una salida." Gracias a un médico amigo conoció a la Fundación La Casita de atención y prevención para adolescentes, jóvenes y su familia. Allí comenzó un largo tratamiento acompañada por médicos, psicólogos, nutricionistas y por varios grupos de chicas que estaban pasando por una situación similar.

"Llegás a La Casita y la vida te cambia. En este lugar me encontré con gente que me miró a los ojos, me explicó lo que me pasaba y me dijo: no tenés que vivir con esto el resto de tu vida, podés ser feliz. Y eso fue genial porque a partir de ahí me entregué al tratamiento", explica con una sonrisa, dejando al descubierto la gran voluntad y esfuerzo que dedicó para salir adelante.

Una de las cosas que aprendió en esta organización es que los trastornos de alimentación no tienen una única causa, los factores desencadenantes pueden ser de personalidad, genéticos, biológicos o sociales. En este sentido comenta: "El trastorno no viene solo. Es una alarma de otras cosas que te están pasando. En mi caso, lo primero que hicimos fue estabilizar los horarios de las comidas y darle una estructura a la vida entera. Y una vez que estabilizás todo eso, empieza a salir lo que hay adentro tuyo, debajo del trastorno."

Su tratamiento duró cuatro años, en los cuales fue mejorando de forma gradual, sobrepasando muchos obstáculos. "Empezás a trabajar en quién querés ser, volvés a armarte como persona y a disfrutar la vida. El cambio más grande es aprender a abrirte a los otros, a confiar y saber que podés vivir sin la enfermedad", remarca.

Hoy, a sus 33 años, se atreve a compartir su historia de superación porque piensa que su experiencia pueda servirle a otros que transitan el mismo camino y así darles fuerza. "¿Qué le diría a alguien que todavía no se animó a pedir ayuda? Que no tenga miedo. Parece difícil, pero la vida puede ser mejor y más feliz". Sin duda, ella es la mejor prueba de esto.

Para más información

www.lacasitavirtual.org.ar

FB:Fundación La Casita

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