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Historia de amor atravesada por la distancia

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LA NACION
Viernes 16 de junio de 2017
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Próximo / Dramaturgia y dirección: Claudio Tolcachir / Elenco: Lautaro Perotti y Santi Marín / Coordinación de producción: Adrián Andrada / Coordinación artística: Teatro Timbre 4 / Diseño de iluminación: Ricardo Sica / Diseño escenográfico: Sofía Vicini / Asistencia artística y diseño de vestuario: Cinthia Guerra / Nuestra opinión: buena.

Perotti y Marín, tan lejos y tan cerca
Perotti y Marín, tan lejos y tan cerca. Foto: Carlos Furman/CTBA

Elián es español. Vive en Madrid. Es actor. Pablo es argentino. Vive en Sydney. Trabaja de lo que puede. Están a 17.600 kilómetros de distancia y están juntos. Sus miradas, sus contactos, su forma de acompañarse requieren de la pantalla de un celular o de una compu (rogando, siempre, que no se produzca el desgarro que puede implicar no tener Wi-Fi). A su manera, deciden compartir su vida cotidiana y se aman, aunque apenas se lo digan.

No se conocieron en Grindr o Gpsgay. Dieron con el otro gracias a otro tipo de GPS más familiero: el español trabaja en una novela que la madre del argentino ve con devoción y eso hizo que entraran en contacto vía las redes sociales. "¿Qué sucede en el cuerpo cuando el afecto ocurre siempre lejos, más allá de nuestros límites?", se pregunta Claudio Tolcachir, el dramaturgo y director de esta obra en la que Elián es interpretado por Santi Marín y Pablo por Lautaro Perotti.

Próximo, así se llama la propuesta, lleva la marca de las obras de este talentoso director y dramaturgo, de su propia hoja de ruta, en la cual combina diálogos y situaciones en los que el universo de lo sensible se expande. Sucede, por ejemplo, cuando uno de ellos le pregunta a su compañero por su olor o una escena final en la que esa forma de estar con el otro crea una inquietante intimidad.

Como es costumbre en las obras que llevan su firma, Tolcachir sabe rodearse de buenos actores. Próximo no es la excepción y el trabajo de Perotti tiene varios momentos de una intensidad inquietante. Su personaje también oficia de radiografía de las penosas condiciones del inmigrante del Tercer Mundo en los países centrales.

Esta historia de amor atravesada por la distancia y la proximidad tiene un interesante disparador, planta a dos personajes que por momentos parecen estar hablando con ellos mismos y posee algunas situaciones muy logradas (como en la escena en la que se narra un accidente de la madre del argentino o su mismo final).

Pero a la obra en sí misma le falta un cuerpo más sólido, como si todavía le faltaran crecimiento y maduración al proceso. Por otra parte, es extraño que un joven madrileño (aunque tenga un padre que se las trae) no pueda salir del armario y vivir su homosexualidad. Es bastante peculiar que en este vínculo la pulsión erótica no esté presente, no esté asumida. Es más extraña la utilización de una música que no llega a tener un costado paródico. Y para un director tan hábil en el manejo del espacio escénico es llamativo que en su primer montaje en la escena pública no haya hecho una indagación más profunda con las posibilidades del escenario del teatro Sarmiento (¿será, tal vez, que al haber sido programada sólo por seis semanas el montaje fue pensado para otros escenarios?).

En esta relación de una particular proximidad, estos aspectos pueden generar cierta distancia en cuanto al crecimiento de la misma historia.

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