Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Paula Pareto: un mural gigante y las enseñanzas de una judoca que no caben en 50 metros por 12

Se inauguró una obra que honra a la medallista de oro de los Juegos de Río de Janeiro

SEGUIR
LA NACION
Jueves 15 de junio de 2017 • 23:00
El mural que tiene una dimensión de 50 metros de alto por 12 de ancho
El mural que tiene una dimensión de 50 metros de alto por 12 de ancho. Foto: Gentileza del Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología
0

La doctora Paula Pareto tiene una agenda apretada, como cualquier médica que esté haciendo la residencia en la Argentina. Son nutridas las horas en un hospital y cuando se deben cumplir guardias se intensifica el esfuerzo. Pero además, la campeona olímpica de Río de Janeiro de hasta 48kg, se entrena. Y gana torneos, como lo hizo a fines de abril cuando se consagró en el Panamericano de Panamá. Son logros académicos y conquistas deportivas extraordinarias, como convertirse en la primera mujer en ganar una medalla de oro para la Argentina en unos Juegos Olímpicos.

Ayer, se inauguró un mural de 50 metros por 12 en el edificio de la Corporación Sur, organismo estatal destinado al desarrollo del Sur de la ciudad, con la figura de Paula Pareto como protagonista. Los Juegos Olímpicos de la Juventud que se celebrarán el año que viene en Buenos Aires son la excusa del homenaje. Tantas veces se utilizó la figura de "gigante" para la Peque como contraste de su pequeño porte físico para destacar sus logros, y ahora se hizo materia ese juego poético con un enorme mural. Antes de la inauguración, Pareto dio una charla en una escuela pública. Luego, junto al artista que creó la obra, Martín Ron, esperó media hora hasta la llegada de Andrés Freire , ministro de Modernización, Innovación y Tecnología, y finalmente, dio otra pequeña clínica frente al mural.

Pareto, Ron, y el mural que tiene una dimensión de 50 metros de alto por 12 de ancho
Pareto, Ron, y el mural que tiene una dimensión de 50 metros de alto por 12 de ancho. Foto: Gentileza del Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología

Con paciencia, la Peque escuchó con atención, entre otras palabras, las de un puñado de alumnos y maestras de la escuela pública a quienes le consultaron cómo describirían a la judoca. "Coraje", "valentía" son algunos de los elogios que lanzaron los chicos. Una maestra se refirió al "logro y el esfuerzo que se hace cuando uno tiene clara la meta". Después, llegó el turno del ministro Freire quien subrayó "la humildad" y "la ambición" de Pareto para ser médica y campeona olímpica.

Después, tomó el micrófono la Peque. "Mucho hablar no me gusta, pero me es fácil agradecer a los chicos, a los maestros. Cuando me dijeron lo del mural, me sorprendió; me pareció loco. Pensé que iba a ser en un lugar más pequeño", contó Pareto. Y tras agradecer la obra a su autor, Martín Ron, en tono bajo, pausado, se refirió a sus logros y se animó a explicarlos un poco: "Lo que yo hice no me pareció ambición, sino que es algo posible de hacer. Saber que se puede. No lo hice por ambición sino porque a mí me gusta. Esa es la clave. No sufrirlo". Y después, señalando el mural de Ron, destacó la relevancia del sacrificio: "El esfuerzo de él - por Ron- valió la pena".

Y como a Pareto le gusta lo que hace, y a pesar de esa media hora de retraso que lleva, se sacó las zapatillas, cruzó al tatami y comenzó a enseñar a los chicos que se acercaron al edificio. "Primero, hacemos el saludo inicial. El saludo inicial quiere decir respeto hacia mi compañero. Porque es mi compañero, no es mi rival", aclara la Peque, quien señala además que sin el otro no hay lucha posible. "Aprender a caer" en el judo es fundamental, subraya la medallista olímpica. "Golpear el tatami - insiste la Peque - me ayuda a mí a amortiguar", dice Pareto mientras ella se autolanza ante su pequeño compañero de turno de guardapolvo blanco que mira con asombro.

En septiembre, tiene su próximo torneo, el Grand Prix de Zagreb. Mientras, se entrena, continúa con su residencia en traumatología en el Hospital de San Isidro, participa en movidas solidarias, juega al fútbol con sus amigas, pasa tiempo con su familia, y toma el micrófono y explica por qué hace todo eso. A pesar de que no le gusta mucho hablar. Pero qué bien economiza sus palabras. Las clínicas de la Peque son para chicos y grandes.

"Gracias por las lecciones que nunca trataste de dar pero igual las diste", le dijo Manu Ginóbili a Tim Duncan cuando se retiró. Una frase que, sin exageraciones, aplica para Paula Pareto.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas