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Ai Weiwei, artista y activista chino, traerá su disidencia a Buenos Aires

La muestra, a mediados de noviembre, en Proa, incluirá obras emblemáticas adaptadas al entorno porteño

Viernes 16 de junio de 2017
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PARA LA NACION
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Será su primera visita a América latina
Será su primera visita a América latina. Foto: AFP

Ai Weiwei, uno de los mayores referentes del arte del siglo XXI y de la disidencia cultural china, exhibirá su obra por primera vez en América latina con una muestra antológica en la Fundación Proa que se inaugurará el 18 de noviembre y estará abierta al público hasta febrero. Luego partirá hacia el Centro Cultural Banco do Brasil, de Río de Janeiro, y es posible que siga rumbo norte a México.

La presencia de Ai Weiwei en Buenos Aires fue confirmada ayer por Adriana Rosenberg, presidenta de Proa, en un almuerzo informal en La Boca.

El artista chino, de 59 años, y su equipo visitarán Buenos Aires en julio para adaptar sus obras, que en la modalidad site specific tienen distintas versiones, con el espacio de Proa. Rosenberg adelantó a LA NACION que Ai estará aquí durante una semana a fines del próximo mes. En ese tiempo, además de poner en marcha la muestra, visitará instituciones como el Parque de la Memoria y el Museo de los Inmigrantes, entre otros espacios, para definir una posible intervención en el espacio público de la ciudad. Ai llega a Proa de la mano del curador brasileño Marcello Dantas, y la muestra, que incluye además fotografías y videos, estará focalizada en su trabajo público e intervenciones sociales.

En un mapa geopolítico que posiciona a China como un referente de la economía mundial, Ai Weiwei hizo del arte contemporáneo el hecho maldito del régimen asiático al punto de llegar a ser uno de sus más visibles presos políticos. Hijo de un poeta disidente, Ai se formó en la Nueva York neoexpresionista de los 80 para volver a Pekín convertido en un conceptualista multiplataforma que hizo de su blog personal el principal medio de oposición a las políticas de derechos humanos del comunismo chino. Así, mientras China se fue incorporando al coleccionismo y el mercado internacional del arte, Ai fue conformando un perfil de artista-activista incómodo, ya casi extinguido en Occidente. "Yo no soy un artista disidente, sino que China es un gobierno disidente", dijo alguna vez. En esta encrucijada, fue asesor artístico del estudio suizo Herzog & De Meuron para la construcción del Estadio Nacional de Pekín, ícono de las Olimpíadas de 2008, mientras denunciaba la responsabilidad del gobierno en el derrumbe de escuelas durante el terremoto de Shichuán en ese mismo año. La investigación derivó en el cierre de su blog y, luego, en la imposibilidad de salir de China y un arresto de 81 días a partir del 3 de abril de 2011 por supuestos "delitos económicos" contra el Estado, entre otras acusaciones, como bigamia y tráfico de pornografía.

El encarcelamiento de Ai provocó un movimiento internacional por su libertad simbolizado por la torre de Tate Modern de Londres iluminada con la frase "Release Weiwei" (liberen a Weiwei) y la recolección de noventa mil firmas en todo el mundo. Ai hizo de su posterior prisión domiciliaria un espacio casi performático. En 2012, realizó una parodia del hit "Gangnam Style" en clave de protesta contra la corrupción. El video fue quitado rápidamente de YouTube.

LA NACION pudo saber que en la muestra se verán algunas de sus instalaciones más icónicas en versiones adaptadas al espacio porteño. Sunflower seeds, por ejemplo, es una obra que consiste en réplicas de porcelana hechas a mano de semillas de girasol. Ai hizo producir cien millones en la provincia china de Jingdhezen para inundar literalmente el Turbine Hall de la Tate Modern en 2010. La porcelana, como elemento intrínseco de la estética china, aparece también en la instalación He Xie, que consiste en 3200 cangrejos manufacturados. Forever, una escultura hecha de bicicletas livianas, echa un ojo a la historia del arte conceptual (el legendario ready made de Duchamp) y otro a un tipo de rodado indiscernible de la vida en Pekín caído en desuso. Acaso la pieza más conmovedora que veamos en Proa sea Straight, donde el drama de las escuelas rurales de Shichuán toma la forma de una instalación ominosa de 90 toneladas de acero obtenida con los restos del terremoto.

Ai Weiwei, artista

Nació el 28 de agosto de 1957 en Pekín. Actualmente reparte su tiempo y estudio entre Berlín y su ciudad de origen. En 2015, tras cuatro años, el gobierno chino lo autorizó a salir del país.

Una de sus intervenciones más destacadas fue en Documenta 12, cuando llevó al pueblo alemán de Kassel a 1001 ciudadanos chinos para la obra Fairytale.

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