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Cabrera: un comienzo para entusiasmarse

El cordobés hizo 71 (-1) en el primer día del US Open, el torneo que supo ganar en 2007

Viernes 16 de junio de 2017
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LA NACION
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El gesto del Pato en el green del 9; perdió el birdie por poco
El gesto del Pato en el green del 9; perdió el birdie por poco. Foto: Reuters

El recorrido de ida de Ángel Cabrera en la primera rueda del US Open fue como para que no haya despedida de uno de los dos Majors que ganó en su carrera. El cordobés disfruta del último de los diez años de gracia que le da el hecho de haberlo conquistado en 2007 y en ese tramo hizo birdie en el hoyo 18 (empezó por el 10) y no cometió bogeys, con lo que lo completó en -1.

Después, del 1 al 9, llegó a ponerse -3 (bajó el 1, 4 y 5 y subió el 3), pero un doble bogey en el 6 lo ubicó como había empezado la vuelta, uno bajo el par.

Lo mejor del Pato fue que aprovechó las condiciones del tiempo impecables, que despejaron los temores por la cancha más extensa del circuito y generaron un número de jugadores por debajo del par y en el par impensado para el primer día: 62. Algunas salidas casi a ciegas hacen difícil el objetivo de quedar en el fairway con el primer golpe y Cabrera se destacó al superar ese escollo en la mayor parte del recorrido.

"Pegué muy bien desde el tee", comentó el argentino a @golfenredes. "Eso es muy importante en este campo, hace todo menos complicado de lo que es. Hay que seguir pegando derecho el primer tiro". También los greens le fueron propicios: "La cancha está bien; creo que el hecho de estar mojada ayudó un poco, porque la pelota pica en el fairway y no se escapa tanto. También los greens están más blandos y se puede pegar más largo".

La experiencia de Angel Cabrera le permite un análisis depojado de vanas ilusiones, por eso aparece medido al reflexionar, con los pies en la tierra: "La verdad es que fue una gran vuelta. Siempre es bueno empezar un Major bajo par en la primera rueda porque da confianza para lo que queda". Cabrera comparte la 28a posición en el tablero después de una jornada en la que varias veces se ganó los aplausos del público.

Por la tarde, cuando les tocó salir a Andrés Romero y Emiliano Grillo, los greens ya estaban más secos. El primero finalizó +2, con cinco bogeys y tres birdies, en un campo que no le perdonó algunos errores (fue a parar al pasto alto en algunas salidas), pero que le dio oportunidades para lucirse, como en el hoyo 1, donde salvó el par despues de pegar un putt de más de 10 metros que dejó la pelota dada. El tucumano quedó en una posición expectante y lo alienta la forma en que salió de una tarde que pareció más problemática.

Grillo tuvo una tarde para mortificarse. Hizo 76 (+4), con cinco bogeys y sólo un birdie. Complicado porque no funcionó tan bien su fuerte, el drive, después el green no pudo ayudar para mejorar el score del chaqueño.

La sensacional vuelta del estadounidense Ricky Fowler, con siete birdies y ningún bogey. lo dejó en la punta del torneo que se juega por tercera vez en el Erin Hills, en Erin, Wisconsin. Tal vez porque es un jugador del que siempre se espera más, cuando bajó las pulsaciones después de semejante actuación no se mostró efusivo.

"Sentí que tuve un gran control de la pelota y de las distancias, lo que es un factor decisivo en el camino al green, sobre todo cuando el viento empieza a soplar más", dijo Fowler. "Es muy lindo esto, pero sólo es la primera vuelta. Siempre es bueno empezar así un torneo que hace historia, pero prefiero ser recordado por lo que vaya a hacer el domingo", completó.

Un retiro por amor

Mickelson dejó el torneo para estar con su hija

El único Major que le falta ganar al estadounidense es el US Open, pero ayer no deseaba empezar; su anhelo en la antesala de su 27a actuación en el torneo era (23a consecutiva) que se cumpliera el pronóstico de lluvia y la esperó hasta último momento, pero no cayó una gota. Entonces, en el Pacific Ridge School de Carlsbad, California, Amancia Mickelson, de 17 años, vivió su graduación con su padre, Phil, segundo seis veces en el US Open. "Es el que más quiero ganar, pero éste (la graduación) es uno de esos momentos que uno lamenta no haber disfrutado en la vida cuando mira atrás", explicó Mickelson.

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