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Detuvieron a un ex jefe de la Policía Federal investigado por coimas

Se trata del ex comisario general Guillermo Calviño, que entre 2015 y 2016, fue jefe de PFA traspasada a la órbita del gobierno porteño

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LA NACION
Viernes 16 de junio de 2017 • 14:05
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La presunta asociación ilícita, que para la Justicia funcionaba en el seno de la comisaría 35°, con jurisdicción en los barrios de Núñez y Saavedra, sumó un nuevo sospechoso. Se trata del comisario general retirado Guillermo Calviño, que fue jefe de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana de la Policía Federal y tenía bajo su mando todas las comisarías.

El juez Ricardo Farías, a cargo de la causa, hizo lugar al pedido del fiscal José María Campagnoli y ordenó la detención de Calviño. El ex jefe policial se presentó hoy al mediodía en el edificio de Tribunales, en Talcahuano 550, y quedó preso.

Así lo informaron a LA NACION fuentes oficiales. Calviño está acusado de ser organizador de la presunta asociación ilícita, agregaron los informantes.

En enero de 2015, cuando las 54 comisarías de la Policía Federal pasaron a la órbita del gobierno porteño, el comisario general Calviño fue nombrado jefe de la estructura traspasada. Pero un año después, cuando nació la Policía de la Ciudad de la fusión de la Federal y la Metropolitana, el elegido para comandar la nueva fuerza de seguridad fue José Potocar, que también está procesado con prisión preventiva por esta investigación.

Según la investigación de Campagnoli, en la comisaría 35° funcionaba un sistema de recaudación ilegal que consistía en extorsionar a los comerciantes y empresarios de la zona a cambio de una "seguridad privilegiada" y cobrarles a los "trapitos" para que pudieran desplegar sin contratiempos su actividad ilegal.

Para Campagnoli, el dinero obtenido de forma ilegal era distribuido por el entonces jefe de la comisaría 35° -el prófugo Norberto Villarreal-, sus subordinados y sus superiores, entre los que se encontraba Potocar.

Lo cierto es que Villarreal es una pieza clave en la investigación de Campagnoli. Una de las pruebas que llevaron a la detención del suspendido jefe de la Policía de la Ciudad fue secuestrada en la oficina del ahora prófugo.

Se trata de un cuaderno con anotaciones hechas a mano donde, según la hipótesis de Campagnoli, Villarreal registraba cómo distribuía el dinero de la caja negra de la seccional.

Un uniformado que trabajaba en la comisaría 35» declaró como testigo en la fiscalía de Campagnoli. Bajo juramento de decir la verdad contó que ciertos comercios aportaban en forma periódica y sistemática grandes sumas de dinero exigidas por el comisario [por Villarreal]. Y que parte de la recaudación de la caja negra era distribuida a organismos superiores como la Circunscripción VII, la Dirección General de Comisarías, que para los investigadores figura en el manuscrito secuestrado con las letras DGC, la Superintendencia de Seguridad Metropolitana, que estaba en el manuscrito como SSM.

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