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En fotos: los mejores lugares para conocer y visitar en Croacia

Un recorrido por Zagreb, Split y Dubrovnik, tres de las principales ciudades de un país que se recuperó de las guerra de la década del noventa para abrirse nuevamente al mundo y mostrar toda su riqueza histórica, cultural y natural

La estación de trenes de Zagreb, llamada Glavni Kolodor, construida en 1870. Se encuentra frente a la plaza del Rey Tomislav y por allí circulan cientos de personas. Un mercado de flores y los tranvías azules que transitan entre los autos le dan una característica muy particular
La estación de trenes de Zagreb, llamada Glavni Kolodor, construida en 1870. Se encuentra frente a la plaza del Rey Tomislav y por allí circulan cientos de personas. Un mercado de flores y los tranvías azules que transitan entre los autos le dan una característica muy particular. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Domingo 18 de junio de 2017 • 17:33
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Las huellas del emperador Dioclesiano conviven con los habitantes de Split. Su imperio duró menos de 20 años, pero hasta su muerte vivió en el palacio del siglo III donde se protegió de enemigos que le discutían el poder. Los sótanos oscuros de esa fortaleza, que fueron los cimientos de la mole de mármol y piedra caliza, esconden detalles arquitectónicos de una época caracterizada por los excesos y la tiranía. Al dejar atrás las paredes negruzcas y húmedas de esas habitaciones milenarias aparecen las murallas de la ciudad vieja que hoy encierran viviendas familiares y locales comerciales. Y pocos pasos más allá asoma el sol del Mar Adriático, para acompañar una caminata por la costa o, simplemente, dejar pasar el tiempo hasta que la caiga la tarde.

Esa combinación de escenarios tan disímiles como atractivos y cercanos entre sí también puede replicarse en Zagreb y Dubrovnik, otras dos de las ciudades más importantes de Croacia, un país que ofrece una combinación de intereses culturales, históricos, naturales y gastronómicos con el que busca seguir captando la atención del mercado turístico ya recuperado de una guerra que le había cerrado las puertas al mundo.

A continuación, un recorrido fotográfico esas tres ciudades, de las más importantes de Croacia que sintetizan buena parte de lo que se puede encontrar en el país: historia, cultura, naturaleza y playa.

La mayor parte de la arquitectura de la Ciudad Baja, o Lower Zagreb, es del siglo XIV y presenta una mezcla de estilos arquitectónicos. Allí se puede visitar la catedral principal, el mercado Dolac, la Plaza de las Flores, el Observatorio 360° y diferentes circuitos gastronómicos
La mayor parte de la arquitectura de la Ciudad Baja, o Lower Zagreb, es del siglo XIV y presenta una mezcla de estilos arquitectónicos. Allí se puede visitar la catedral principal, el mercado Dolac, la Plaza de las Flores, el Observatorio 360° y diferentes circuitos gastronómicos. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Uno de los miradores de la Ciudad alta, o Upper town, donde los enamorados le dan vigencia a la tradición de los candados. De fondo se ve la cúpula de la catedral dedicada a la Asunción de María y San Esteban
Uno de los miradores de la Ciudad alta, o Upper town, donde los enamorados le dan vigencia a la tradición de los candados. De fondo se ve la cúpula de la catedral dedicada a la Asunción de María y San Esteban. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
La plaza de San Marcos es el escenario del cambio de guardia del Regimiento Cravat que se realiza todos los sábados y domingos al mediodía. En el techo de la catedral de San Marcos se ven los escudos que representan los tres estados del país: Eslovenia, Dalmasia y Croacia
La plaza de San Marcos es el escenario del cambio de guardia del Regimiento Cravat que se realiza todos los sábados y domingos al mediodía. En el techo de la catedral de San Marcos se ven los escudos que representan los tres estados del país: Eslovenia, Dalmasia y Croacia. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Uno de los puestos del Mercado Dolac, que funciona desde 1930. Abre de lunes a sábado, de 7 a 14, y los domingos hasta las 13. Cientos de productores regionales ofrecen frutas, verduras y quesos; los lugareños aconsejan comprar después del mediodía, cuando se consiguen los mejores precios
Uno de los puestos del Mercado Dolac, que funciona desde 1930. Abre de lunes a sábado, de 7 a 14, y los domingos hasta las 13. Cientos de productores regionales ofrecen frutas, verduras y quesos; los lugareños aconsejan comprar después del mediodía, cuando se consiguen los mejores precios. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
El Mercado Dolac tiene un espacio donde se puede comprar diferentes variedades de pescado fresco. También hay un sector de venta de carnes, pastas y quesos, en el subsuelo; y una zona con flores y plantas
El Mercado Dolac tiene un espacio donde se puede comprar diferentes variedades de pescado fresco. También hay un sector de venta de carnes, pastas y quesos, en el subsuelo; y una zona con flores y plantas. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Rastoke, el pueblo de las cascadas, se encuentra en el camino entre Zagreb y Split. Los cursos de agua bajan desde las montañas y pasan entre las viviendas familiares; en muchas casas se utiliza la corriente del río para el funcionamiento de molinos. En el río se puede practicar rafting
Rastoke, el pueblo de las cascadas, se encuentra en el camino entre Zagreb y Split. Los cursos de agua bajan desde las montañas y pasan entre las viviendas familiares; en muchas casas se utiliza la corriente del río para el funcionamiento de molinos. En el río se puede practicar rafting. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Rastoke, el pueblo de las cascadas, se encuentra en el camino entre Zagreb y Split. Los cursos de agua bajan desde las montañas y pasan entre las viviendas familiares; en muchas casas se utiliza la corriente del río en el funcionamiento de molinos. Hay hoteles y restaurantes para recibir al turismo
Rastoke, el pueblo de las cascadas, se encuentra en el camino entre Zagreb y Split. Los cursos de agua bajan desde las montañas y pasan entre las viviendas familiares; en muchas casas se utiliza la corriente del río en el funcionamiento de molinos. Hay hoteles y restaurantes para recibir al turismo. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Entre Zagreb y Split hay una parada obligatoria para los amantes de la naturaleza. El Parque Nacional Lagos de Plitvice, declarado Patrimonio Mundial en 1979, tiene 16 lagos de entre 10 y 46 metros de profundidad, y cascadas de hasta 80 metros de altura. Se puede navegar y hacer trekking
Entre Zagreb y Split hay una parada obligatoria para los amantes de la naturaleza. El Parque Nacional Lagos de Plitvice, declarado Patrimonio Mundial en 1979, tiene 16 lagos de entre 10 y 46 metros de profundidad, y cascadas de hasta 80 metros de altura. Se puede navegar y hacer trekking. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
El palacio del Emperador Dioclesiano es una de las atracciones de Split. Tiene una superficie de 40.000 metros cuadrados y fue construido en el siglo III. En esa fortaleza vivió el emperador hasta su muerte. En sus pasillos y salones se filmaron varias escenas de la serie Game of Thrones
El palacio del Emperador Dioclesiano es una de las atracciones de Split. Tiene una superficie de 40.000 metros cuadrados y fue construido en el siglo III. En esa fortaleza vivió el emperador hasta su muerte. En sus pasillos y salones se filmaron varias escenas de la serie Game of Thrones. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
El palacio del Emperador Dioclesiano es una de las atracciones de Split. Tiene una superficie de 40.000 metros cuadrados y fue construido en el siglo III. Una muralla separa la fortaleza donde hoy hay viviendas familiares, comercios, restaurantes y bares
El palacio del Emperador Dioclesiano es una de las atracciones de Split. Tiene una superficie de 40.000 metros cuadrados y fue construido en el siglo III. Una muralla separa la fortaleza donde hoy hay viviendas familiares, comercios, restaurantes y bares. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Una de las postales del camino costero entre Split y Dubrovnik donde se encuentran muchos pueblos que dan al mar. El color azulado del Adriático se mezcla con el verde de las montañas
Una de las postales del camino costero entre Split y Dubrovnik donde se encuentran muchos pueblos que dan al mar. El color azulado del Adriático se mezcla con el verde de las montañas. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
El muro de Ston, de 5,5 kilómetros de extensión, construido entre los siglos XIV y XVII para proteger la producción de sal, el principal motor económico del pueblo donde hoy viven 400 habitantes. El cultivo de ostras y el turismo genera la mayor parte de los ingresos en la actualidad
El muro de Ston, de 5,5 kilómetros de extensión, construido entre los siglos XIV y XVII para proteger la producción de sal, el principal motor económico del pueblo donde hoy viven 400 habitantes. El cultivo de ostras y el turismo genera la mayor parte de los ingresos en la actualidad. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Ostras en las manos de Svetan Pejic, el dueño del restaurante Vila Koruna, donde se puede degustar un menú de seis platos compuesto por ostras, sopa de ostras, mix de bivalvos, risotto negro, camarones con fideos y atún a la plancha
Ostras en las manos de Svetan Pejic, el dueño del restaurante Vila Koruna, donde se puede degustar un menú de seis platos compuesto por ostras, sopa de ostras, mix de bivalvos, risotto negro, camarones con fideos y atún a la plancha. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
El restaurante Vila Koruna, de Ston y un plato de ostras frescas ofrecidas por Svetan Pejic. El lugar es ideal para disfrutar de una cena con vista al Mar Adriático
El restaurante Vila Koruna, de Ston y un plato de ostras frescas ofrecidas por Svetan Pejic. El lugar es ideal para disfrutar de una cena con vista al Mar Adriático. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Las callecitas de la ciudad vieja de Dubrovnik invitan a caminar entre ellas y perderse para descubrir sus secretos. Se llamaba Ragusa hasta el siglo XV y la ciudad vieja está protegida por una muralla de dos kilómetros de extensión
Las callecitas de la ciudad vieja de Dubrovnik invitan a caminar entre ellas y perderse para descubrir sus secretos. Se llamaba Ragusa hasta el siglo XV y la ciudad vieja está protegida por una muralla de dos kilómetros de extensión. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Desde el interior de la antigua farmacia de la vieja ciudadela se pueden observar las cúpulas de Dubrovnik. El boticario es uno de los más viejos del mundo; dentro de las murallas también se pueden encontrar un monasterio, una iglesia jesuita, esculturas y más
Desde el interior de la antigua farmacia de la vieja ciudadela se pueden observar las cúpulas de Dubrovnik. El boticario es uno de los más viejos del mundo; dentro de las murallas también se pueden encontrar un monasterio, una iglesia jesuita, esculturas y más. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei
Utilizando un telesférico se puede acceder a una vista única de la ciudad vieja de Dubrovnik, el Mar Adriático y la isla donde hay una reserva ecológica; allí cientos de pavos reales y conejos pasean en libertad
Utilizando un telesférico se puede acceder a una vista única de la ciudad vieja de Dubrovnik, el Mar Adriático y la isla donde hay una reserva ecológica; allí cientos de pavos reales y conejos pasean en libertad. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei

Edición fotográfica: Adan Jones

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