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Una reflexión sobre el quehacer teatral

En la obra que se presenta en el teatro Regio, Cristian Palacios volcó sus experiencias en la gestión cultural y, para ello, convocó a Enrique Federman, su maestro

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PARA LA NACION
Sábado 17 de junio de 2017
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Pertenecen a distintas generaciones aunque comparten un interés común por ciertas especificidades del quehacer teatral: el mundo del clown, el varieté, el humor. El actor, director y dramaturgo Cristian Palacios fue discípulo de Enrique Federman hace unos años. Y hoy es uno de los intérpretes a los que convoca, junto a la directora Paula Brusca Di Giorgio, para recrear su texto Nacionales, cuya puesta está presentándose en el teatro Regio.

La pieza, cuyo elenco completan Mariano Bassi, Gustavo Benderski, Paula Beovide y Hernán Vázquez, muestra a integrantes de un jurado de teatro que, en el marco de un festival provincial, deben analizar las producciones presentadas. Las discusiones entre ellos dejan entrever sus comportamientos, sus capacidades y hasta cierta impostura.

Federman y Palacios, entre butacas
Federman y Palacios, entre butacas. Foto: V. Gesualdi/ AFV

El texto escapa a ciertas constantes que presenta la obra dramática de Palacios (Damiens, Javiera, historias que se despliegan, W.C. Las olorosas aventuras de William Calderón, entre otras). "En algún punto tiene algo de anecdótico que no aparece en materiales míos anteriores -aclara el autor-. En general, cuando escribo para el teatro de adultos lo hago de una forma más abstracta. Si bien desarrollo historias nunca son tan claras como ésta. Aunque aquí mantengo algo que me caracteriza y es que la pieza está como desarmada, se asemeja a un rompecabezas al que habrá que dar forma."

Resulta muy atractivo el punto de partida de Nacionales. Cristian Palacios, entre 2000 y 2014, integró el Consejo Provincial de Teatro de la provincia de Buenos Aires. El organismo recién comenzaba a funcionar y debió enfrentar situaciones muy conflictivas, que le aportaron una mirada sobre la gestión teatral oficial que no esperaba.

"Si bien la tarea fue compleja -comenta- debo decir que me enseñó mucho. Es una experiencia que logré canalizar a través de esta obra. Hay momentos en los que transcribo frases que escuché durante aquellas reuniones. El espectáculo terminó transformándose en una reflexión sobre lo que significa el teatro. A veces uno siente que hay un exceso de pensamiento en torno a la cuestión escénica. Pero si a eso logramos universalizarlo, la cosa se pone más interesante. No importan tanto las peleas de los jurados y toda esa miseria que aparece sino que logramos producir belleza porque, finalmente, lo que asoma es cierto compromiso, cierta pasión que esa gente demuestra por lo que hace."

Hace varios años que Enrique Federman decidió dejar el mundo de la actuación. En algún momento, el reconocido clown comenzó a percibir que esa pasión por hacer reír que lo caracterizaba se había ido desgastando y que su trabajo no le provocaba placer. Entendió que debía parar y dedicarse a la docencia, a la dirección y a actuar sólo cuando apareciera la posibilidad.

"La actuación me había dejado de entusiasmar -explica el creador-. Sentí más placer en potenciar trabajos de otros, como docente y como director. Creo que no conseguí algo que a otros les resulta más fácil, que es pegarle una vuelta de tuerca a lo que hacía. Me interesó más dirigir (Hasta que me llames, Perras, Dr. Peuser, The Pillowman, No me dejes, entre otras). Pero volver a actuar me resulta muy placentero. Me gusta mucho el personaje que hago en Nacionales. Puedo imaginarme a ese señor. Durante años fui al Club de los Magos, después nos íbamos a comer a cantinas y en el grupo la mayoría eran señores grandes que contaban anécdotas y se mandaban la parte de cosas que habían hecho. Copaban la parada, eran el centro de atención. Hay algo de ese universo del recordador que es muy interesante. Cuando alguien cuenta una anécdota más de una vez lo que logra es construir una rutina de cómico. Y eso me resultó muy atractivo. En la obra se ven odios, miserias personales y esto la transforma en una especie de sitcom patética."

Si bien aquella experiencia en el ámbito gubernamental resultó muy conflictiva para Cristian Palacios no dejó de lado la gestión. Actualmente es el director de la Comedia de la Provincia de Buenos Aires y desde ese ámbito intenta poner en marcha un plan de trabajo que contenga las necesidades de la región. Integrante de la Compañía Nacional de Fósforos desde hace algo más de una década conoce muy bien el pulso teatral de esa provincia.

Uno de sus proyectos para esta temporada fue dar forma a una experiencia de varieté y convocó a Federman para que la dirigiera. El proyecto, que se denomina Varietélepe, un montón de cosas, se está ofreciendo los jueves, a las 20, en la sala Armando Discépolo de la ciudad de La Plata con entrada gratuita.

Para armar el espectáculo convocaron a diferentes artistas a participar de un casting en el que debían mostrar sus rutinas. Enrique Federman comenta que dentro del género no aparecen aportes renovadores. "No puede verse innovación como sucedió en tiempos del Instituto Di Tella, ni tampoco en todo el movimiento underground de la década de 1980. Hay fusiones de cosas. Se presentó gente muy talentosa y elegí a algunos y he tratado de vestir sus rutinas, modificando ciertas cosas, potenciando otras, aportándoles un mejor formato. El varieté es algo que está muy presente en la práctica del actor, sobre todo en las grandes ciudades. Y lo que intentamos es crear un espacio para desarrollarlo. Está, básicamente, destinado al público joven.

Nacionales

de Cristian Palacios

Teatro Regio, Córdoba 6056

Miércoles, a las 20.30

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