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Un tour por la galaxia Momix, donde pasan cosas imposibles

Sábado 17 de junio de 2017
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LA NACION
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Momix / Dirección: Moses Pendleton / Bailarines: Jennifer Chicheportiche, Nathaniel Davis, Gregory Dearmond, Simona Di Tucci, Steven Ezra, Sarah Nachbauer, Rebecca Rasmussen, Jocelyn Wallace, Jason Williams / Director técnico: Woodrow Dick / Director de escenario: Fabrizio Pezzotti / Producción general: Grupo Ars / Sala: Teatro Coliseo / Funciones: hoy, a las 20.30, y mañana, a las 17 / Nuestra opinión: muy bueno

¿Qué es mejor: la belleza de un bouquet de flores rojas con piernas de mujer o la fantasía óptica que provoca una bailarina desnuda danzando a dúo con su reflejo? ¿Qué vale más: la plasticidad, la precisión, el virtuosismo, el asombro, la originalidad, la poesía? ¿Es esto danza, es circo o es ilusionismo? Ninguna de las preguntas que se van despertando mientras suenan los merecidos aplausos para Momix tiene una única respuesta. Y la gran noticia es que poco importa. La compañía estadounidense está en Buenos Aires presentando su show de grandes éxitos y hay que tomarlo como una invitación a viajar a través de su tiempo y su espacio, por una galaxia donde los habitantes, los paisajes y las leyes (la de gravedad) no son las nuestras. Dejarse caer como por un túnel de estímulos, sensaciones, evocaciones, acto tras acto, no merece cuestionamientos.

Contaba hace unos días a la nacion Moses Pendleton, fundador y director de este elenco que ya cruzó la barrera de los 35 años, que la naturaleza -con sus plantas, animales, minerales- es la mayor inspiración para sus creaciones; revelaba sus secretos en un estudio en el medio del campo, en el corazón verde de Connecticut, mientras cientos de miles de seres vivos hacían su coreografía, imperceptibles, en el paisaje. Y esa revelación ahora se hace evidente en el escenario, también para aquel espectador que desconozca los orígenes del grupo de fama internacional que ensaya a la vera del césped, según la música del viento o de las aves.Las formas y movimientos de la naturaleza aparecen en varios fragmentos de Viva Momix Forever, desde las alusiones más obvias o literales (el espectáculo Botanical aporta los cuadros "Marigolds", "Echoes of narcissus", "Aqua flora") hasta las más conceptuales ("Bath of caracalla" o, de Opus Cactus, "Dream catcher" o "Pole dance").

Absolutamente oníricas o más realistas, en total, son quince las estaciones de este tour donde ocurren cosas imposibles. Como que una mesa le hable a un hombre, en "Table talk" (de Classics), y que el cuerpo de éste responda a ese diálogo, por ejemplo, eyectado como una flecha en la oscuridad. A propósito, Steven Ezra -junto con Rebecca Rasmussen, su pareja en distintos dúos- se destaca en un conjunto de bailarines que tienen mucho de atletas, de equilibristas, de contorsionistas. Los de Momix son artistas versátiles que, además de manejar su cuerpo extraordinariamente, dominan palos, esferas, bobinas y tiras de papel, capas, espejos, muñecos del tamaño de un humano y otros instrumentos creados originalmente para su magia. Algunos, tan sofisticados como el "atrapasueños", una estructura metálica de forma singular que da, a su ruedo, fenomenales posibilidades físicas y poéticas a sus intérpretes -este cuadro se había visto aquí, en la Gala de Ballet de Buenos Aires del año pasado-. Sin contar con los vestuarios, segunda piel que deja a la vista la metamorfosis de varias criaturas, o las luces, que muchas veces transportan los cuerpos, cual luciérnagas.

En Viva Momix Forever la historia de esta compañía se cuenta sola; para su público más fiel, que ha visto ya a la troupe de Pendleton en sus visitas anteriores, la novedad a la antología la aportan los trabajos estrenados para su 35 aniversario en los Estados Unidos. En ese sentido, "Paper trails" -donde trabajan con proyecciones como escenografía y vestuario- es puro concepto y reflexión; en estricta oposición está "Daddy long leg", que pone a tres vaqueros con "pata de palo" -zancos, claro- a bailar sobre una música electrónica que habla de la Argentina ("Santa María", de Gotan Project). ¿Cowboys en Buenos Aires? Raro.

Momix hace un trabajo físico extremo sobre el enorme caudal del asombro, reproduciendo las formas más bellas que la naturaleza regala, pero también creando las propias, en el umbral de un futuro que se permite imaginar. Aquí, soñar no cuesta tanto.

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