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La cara oculta de la suba del desempleo

El 9,2% de desocupación es una mala noticia; se reavivó más el debate acerca de las causas que de los efectos de este problema estructural

LA NACION
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Néstor O. Scibona
Domingo 18 de junio de 2017
Foto: Alejandro Agdamus
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El primer trimestre pertenece al pasado, aunque el aumento del desempleo al 9,2% en los 31 principales aglomerados urbanos del país (y del subempleo al 9,9%), reabrió el debate sobre la capacidad de la economía de crear más y mejores empleos en el futuro. También se convirtió en un dato político: la tasa de desocupación alcanzó los dos dígitos en las zonas más pobladas, como el Gran Buenos Aires (10,9%), Mar del Plata (10,4%) y Gran Rosario (10.3%) que, junto con Gran Córdoba (9,6%) y la CABA (7,9%), son los distritos con más votantes.

Si bien no es posible una comparación homogénea con el mismo período de 2016, cuando el Indec desactivó la difusión de los datos para corregir los inverosímiles indicadores de la era K, el sinceramiento se aplica sobre una foto conocida. La creación (neta) de puestos de trabajo en el sector privado está prácticamente estancada desde hace casi una década, mientras en los últimos años creció en el sector público hasta un punto de saturación. A su vez, el trabajo "en negro" se mantiene en 35%. El Indec agrega ahora a esta realidad la existencia de un 14% de ocupados demandantes (de otro empleo) y que la desocupación en las ciudades con más habitantes (10,2%) duplica a las de menor población. En suma, hay 4,15 millones de personas con problemas de empleo, de las cuales casi un tercio reside en territorio bonaerense.

Sin embargo, las estadísticas muestran sólo la cara visible del problema tras un año recesivo como 2016. Pero no cómo sigue la película.

Hay sectores que se reactivan, como la construcción, donde los puestos de trabajo formales ya superan en 6,5% al de hace un año. Pero en otros, como la industria, el repunte es lento y predomina la cautela. Según encuestas privadas y oficiales, más de dos tercios de las empresas prevén mantener estables sus planteles a corto plazo y el resto se reparte entre aumentarlos o reducirlos. No sólo por la menor producción y ventas, sino por el mayor "costo argentino", que incluye al laboral.

Desde el ángulo macroeconómico, el economista Juan Luis Bour (director de FIEL) estima que con un crecimiento del PBI de 3% anual, el empleo aumentaría 1%. Su colega Ricardo Arriazu enfatiza que el costo laboral unitario de la Argentina es el más alto del Cono Sur y desincentiva la inversión privada. Y Dante Sica (director de la consultora Abeceb), que los costos extrasalariales varían entre el 35 y el 40% del costo laboral, dentro del cual el aporte patronal directo se ubica en tercer puesto de Latinoamérica y muy por encima de la productividad promedio en una comparación internacional.

Al detallar esta carga no impositiva, el abogado laboralista Carlos Echezarreta muestra un caso tipo en el cual una empresa paga mensualmente, sólo entre costos directos e indirectos, un 37,35% más que el salario neto percibido por el trabajador en blanco. En el primer caso, computa los aportes para el sistema jubilatorio (10,17%), asignaciones familiares (4,4%), Fondo Nacional de Empleo (0,89%), PAMI (1,5%), obras sociales (5,40%), sistema de salud (0,6%) y ART (1,4% sobre el total de remuneraciones, aunque según la actividad puede multiplicarse varias veces), que suman 24,4%, A esto se agregan casi 13% de costos indirectos, tales como aguinaldo (8,33%) y plus de vacaciones (1,20%) con sus cargas sociales (2,32%), más una decena de rubros que representan 1,10% del total de gasto anual sobre la masa salarial, distribuidos entre alícuota fija de ART, seguro de vida obligatorio, capacitación, indumentaria, comedor (o gastos de almuerzo); gastos médicos, control de ausentismo, indemnizaciones, contribuciones al sindicato y otros gastos incluidos en los convenios. Si la empresa prevé además un adicional anual para prevenir eventuales conflictos (4,17%) más su correspondiente carga social (1,02%), el costo total de la remuneración bruta más las contribuciones supera en 42,5% al sueldo neto percibido por el empleado.

Aun así, Echezarreta remarca que existen conceptos de imposible previsión y suelen calcularse con un "masomenómetro". Por ejemplo, qué se considera salario (definición diferente para previsión social, AFIP y ART); qué es justa causa de despido; qué enfermedad es atribuible al trabajo o inculpable; cómo considerar un accidente in itinere (en viaje); qué es trato discriminatorio y cuáles son los alcances de las tutelas sindicales, matrimonio, nacimiento, etc. En estos y otros rubros existen zonas grises en las leyes, que originan cientos de miles de juicios laborales y sentencias por montos imprevisibles al punto de comprometer la subsistencia de las empresas de menor tamaño. "Si un trabajador percibe $ 100 netos, al empleador podrían significarle $ 200 como costo", estima el especialista.

Todos estos costos, acumulados a lo largo de décadas, deprimen el salario y la creación de empleos, a la vez que fomentan el trabajo ilegal. Son la cara oculta de un problema estructural e institucional, que la mayoría de los políticos y sindicalistas elude para focalizarse sólo en sus efectos. También porque afecta intereses y derechos adquiridos. Esto explica por qué hace más de un año está frenada en el Congreso la ley de primer empleo para reducir los aportes patronales en el período inicial de contratación de jóvenes, pese a que la ausencia de trabajo significa cero aportes. O la resistencia a la capacitación de estudiantes en empresas (pasantías) bajo el argumento de precarización laboral. La dirigencia sindical suele actuar con el criterio de "colectivo lleno" y protege a los que ya subieron, en perjuicio de los que quedan afuera.

A esto se suman leyes y convenios de trabajo detenidos en el tiempo, cuando no existían computadoras ni Internet y suelen gatillar causas judiciales contra cualquier tipo de empresa. Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre, que mañana ingresará al índice Nasdaq 100 que nuclea a las compañías más relevantes del sector tecnológico, acaba de revelar en un reportaje con LA NACION, que tiene 700 empleados en un país vecino debido a una suerte de extorsión sindical que, a su juicio, revela "la desconexión de los intereses de muchos líderes sindicales con los de los trabajadores".

Esto ocurre mientras en muchos países ya se debate cómo articular el avance tecnológico con el futuro del empleo, mientras un informe de Idesa revela que en Alemania, 9 de cada 10 estudiantes secundarios hacen prácticas en empresas a través del exitoso sistema de educación dual.

La acusación de Mauricio Macri sobre la "mafia de los juicios laborales", que apuntó contra el diputado kirchnerista Héctor Recalde, tuvo un carácter testimonial. Pero sirvió como disparador de una oleada de pronunciamientos a favor por parte de las principales entidades empresariales, ante el aumento de los juicios por accidentes de trabajo que hasta mayo -dos meses después de sanción de la nueva ley que limita sus alcances-, sumaron 55.321, casi la mitad que en todo 2016. De ese total, 26.347 se radicaron en la CABA (31% más en cinco meses).

Para introducir reformas que impulsen el empleo privado de calidad, Macri debería modificar leyes que llevan años de arraigo, lo cual requiere de liderazgo o acuerdos políticos. Un problema es que aún con un triunfo electoral en octubre el oficialismo no tendrá mayoría en el Congreso. Otro, con qué sectores de la oposición podría negociarlos sin afectar la gobernabilidad.

nestorscibona@gmail.com

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