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Padres de economistas, un grupo heterogéneo

Juan Carlos de Pablo

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LA NACION
Domingo 18 de junio de 2017
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Qué importancia tiene el padre, en el éxito o el fracaso profesional de sus hijos? Pregunta relevante en el día de hoy. En el caso de los economistas, tal como era de esperar, existe todo tipo de ejemplos. Algunos de los más reconocidos tuvieron padres que se ocuparon de manera casi obsesiva por su educación; otros no los conocieron porque fueron huérfanos.

Para saber más sobre el particular entrevisté al inglés John Keynes Neville (1852-1949), padre de John Maynard Keynes. Estudió y enseñó en la Universidad de Cambridge, pero como la cátedra de economía era dictada por Alfred Marshall, enseñó lógica. Su principal obra, Alcance y método de la economía política, publicada en 1891, combinó el dominio de la lógica formal con la erudición económica, generando la más lograda formulación del carácter lógico de la economía clásica. Era hijo de John Keynes y de Anna Maynard Neville.

-Se celebra el Día del Padre, ¿qué relación hay entre la preocupación paterna por la educación y formación de sus hijos, y el desempeño profesional de estos?

-A nivel individual hay ejemplos bien diferentes. En un extremo, el padre de Adam Smith falleció cuando éste tenía meses de vida; en el otro, James Mill se ocupó obsesivamente de la educación de su hijo John Stuart Mill.

-¿Qué quiere decir con obsesivamente?

-Éste lo explica de manera inmejorable en su Autobiografía. "Empecé a aprender griego cuando tenía 3 años, y latín a los 8; mi padre no sólo exigía de mí todo lo que yo podía hacer, sino mucho que no había posibilidad que hiciera; una de mis mayores diversiones era la ciencia experimental, en el sentido teórico, no práctico, de la palabra; a los 13 años tuve que aprender un curso completo de economía política; me mantuvo cuidadosamente alejado de grandes amistades con otros chicos; la educación me preparó más para saber que para obrar, y la ternura era el elemento notoriamente deficiente".

-En el plano puramente humano,un verdadero horror.

-Sí. Por lo que no sorprende que a los 19 años John Stuart Mill sufriera una profunda crisis existencial.

-¿A qué se dedicaron, mayormente,los padres de los economistas?

-Consulté 4500 casos, con información referida a la ocupación de sus padres, en alrededor de 800 de ellos. Las ocupaciones más frecuentes son las siguientes: comerciantes (109 casos), profesores y maestros de escuela (64), agricultores (63), economistas (58), abogados (53), artesanos (49), religiosos (48), funcionarios públicos (45) y empresarios (33).

-¿Qué le diría a un padre cuyo hijo le acaba de decir que quiere ser economista?

-Ningún hijo le dice eso a su padre, puede que le diga que quiere estudiar economía.

-Por favor, no juegue con las palabras.

-No juego, sino que aclaro. Para lo cual nada mejor que glosar lo que mi hijo dijo cuando en 1924 falleció Marshall: "El estudio de la economía parece no requerir ningunas dotes especializadas de un orden desacostumbradamente superior. ¿No es, intelectualmente considerada, una materia verdaderamente fácil, comparada con las ramas superiores de la filosofía y de la ciencia pura? Sin embargo, los economistas, no ya buenos, sino sólo competentes, son auténticos mirlos blancos. ¿Una materia fácil, en la que pocos destacan? Esta paradoja quizás puede explicarse por el hecho de que el gran economista debe poseer una rara combinación de dotes. Tiene que llegar a mucho en diversas direcciones, y debe combinar facultades naturales que no siempre se encuentran reunidas en un mismo individuo. Debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo (en cierto grado). Comprender los símbolos y hablar con palabras corrientes. Contemplar lo particular en términos de lo general y tocar lo abstracto y lo concreto con el mismo vuelo del pensamiento. Estudiar el presente a la luz del pasado y con vista al futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre o de sus instituciones debe quedar por completo fuera de su consideración. Ser simultáneamente desinteresado y utilitario; tan fuera de la realidad y tan incorruptible como un artista, y sin embargo, en algunas ocasiones, tan cerca de la tierra como el político". Está claro que algunas de estas cosas se aprenden en la universidad; el resto, por la experiencia y la reflexión.

Don John, muchas gracias.

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