Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Trump frena el deshielo con Cuba y endurece el trato con el régimen

En un discurso cargado de simbolismo, revirtió parcialmente la política de acercamiento que promovió Obama; restringirá los negocios con las fuerzas armadas

SEGUIR
LA NACION
Sábado 17 de junio de 2017
Trump, ayer, durante el discurso en Miami, en el que anunció el cambio de política hacia Cuba
Trump, ayer, durante el discurso en Miami, en el que anunció el cambio de política hacia Cuba. Foto: AP / EVAN VUCCI
0

WASHINGTON.- Con un fuerte discurso anticastrista, el presidente norteamericano, Donald Trump , cumplió ayer con una promesa de campaña y endureció la política exterior de Washington para La Habana, en un giro parcial -cargado de simbolismo- respecto del histórico deshielo sellado entre los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro.

Trump imprimirá cambios al "terrible y equivocado acuerdo", según calificó, al restringir los viajes a la isla y los negocios con los militares, que controlan la mayor parte de la economía cubana, en un intento de aumentar la presión sobre el régimen de Castro y forzar la implementación de reformas. Sin embargo, mantendrá los pilares de la política de Obama.

Los vínculos diplomáticos y la embajada en La Habana continuarán; los vuelos comerciales entre Estados Unidos y Cuba seguirán -aunque será menos sencillo viajar para los estadounidenses-; Cuba permanecerá fuera de la lista de países que patrocinan el terrorismo, y tampoco se reinstaurará la política de "pies secos, pies mojados" para los cubanos que lograban llegar al país, a la que Obama puso fin.

Las flexibilidades para los viajes y los envíos de remesas de los cubano-norteamericanos a la isla permanecerán intactas, pero los estadounidenses que viajen no podrán gastar dinero en hoteles o restaurantes de los militares -sin tocar el uso del sitio de alquiler Airbnb o los visitantes a los "paladares" o restaurantes privados-, y las empresas no podrán hacer negocios con firmas que controlan las fuerzas armadas.

"Nuestra política buscará un trato mucho mejor para el pueblo cubano y para Estados Unidos. No queremos que Estados Unidos apoye un monopolio militar que explote y abuse de los ciudadanos de Cuba", justificó Trump en el discurso que brindó en Miami, el enclave estadounidense de los cubanos que huyeron del régimen de los Castro.

Trump desplegó una encendida crítica de las violaciones de los derechos humanos en Cuba, algo que el presidente no ha hecho con otros aliados de Washington, como Israel, China o Arabia Saudita, que también tienen un historial de violaciones de derechos básicos.

Libertades

Trump, que a diferencia de Obama respalda el embargo a la isla, dijo que no levantará las sanciones a menos que el régimen de Castro convoque a elecciones libres, legalice los partidos políticos, libere a todos los prisioneros políticos y garantice la libertad de asamblea y de expresión.

"Estados Unidos expondrá los crímenes del régimen de Castro y se pondrá en pie con el pueblo cubano en su lucha por la libertad, porque sabemos que es mejor para América tener libertad en nuestro hemisferio, ya sea en Cuba o Venezuela, y tener un futuro donde el pueblo de cada país pueda vivir sus propios sueños", afirmó Trump en el teatro Manuel Artime, en La Pequeña Habana, el barrio cubano de Miami.

El discurso, escrito para la vieja guardia cubana de Miami, fue transmitido en vivo en Cuba por Telesur, la cadena multiestatal. Fue algo inusual en la isla, donde el Estado domina el flujo de la información. Trump fue presentado por el senador Marco Rubio, que participó del diseño del endurecimiento; el gobernador de Florida, Rick Scott, y el vicepresidente, Mike Pence.

En el público había legisladores nacionales, funcionarios del gobierno federal, disidentes, activistas, políticos locales y veteranos de la fallida invasión de la Bahía de Cochinos en 1961.

"Marquen mis palabras: en seis meses o en seis años, Cuba va a ser libre", dijo Rubio. El público respondió en español: "¡Viva Cuba libre!"

Ben Rhodes, uno de los asesores más cercanos de Obama y arquitecto del acercamiento a Cuba, en el cual tuvo un papel clave el Papa, criticó con dureza el giro de Trump en una cadena de mensajes en Twitter.

"Trump no se preocupa por los derechos humanos del pueblo cubano, y su política no hará nada para ayudarlos", fustigó Rhodes.

La poderosa Cámara de Comercio también criticó el giro de Trump, al afirmar que "limitará las posibilidades de cambio positivo en la isla".

La implementación de la nueva política de Trump correrá por cuenta del Departamento del Tesoro y el Departamento de Comercio, que tienen a su cargo la ejecución de las regulaciones vinculadas el embargo.

Muchos aguardaban los detalles de las nuevas regulaciones para tener una idea acabada del alcance final del endurecimiento, a sabiendas de que, como dijo Obama en La Habana, "el cubano inventa del aire".

Se mantiene el plan a favor de los dreamers

Después de siete meses de angustia para millones de personas en Estados Unidos, el Departamento de Seguridad Nacional, del que dependen todas las cuestiones de inmigración, anunció anteanoche que mantendrá en funcionamiento el llamado programa DACA, por el que hace cinco años Barack Obama protegió de ser deportados a aquellos inmigrantes irregulares que llegaron al país cuando menores de edad.

Casi 800.000 personas se habían acogido a este programa. Desde la victoria de Donald Trump en noviembre pasado, los llamados dreamers vivían con el miedo de que el republicano cancelara esta medida, que les permitió estudiar en universidades y trabajar. En muchas ocasiones son el único trazo de legalidad en sus familias. El programa DACA no es un permiso de residencia, sino que sólo saca de los objetivos de deportación a estos jóvenes.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas