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Al margen de la racha perdedora, el público volverá a llenar el estadio

El apoyo del interior a la selección se siente; como en San Juan, se espera agotar las entradas

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PARA LA NACION
Sábado 17 de junio de 2017
Foto: LA NACION
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SANTA FE.- Empezar una nota hablando del clima es como hablar del clima en una primera cita. El riesgo de caer en el desinterés, en ambos casos, es inminente. Aquí, no obstante, resulta pertinente. Esta ciudad recibió a los Pumas con acostumbrada humedad e inusual temperatura para este invierno latente. Sumado a la amenaza de lluvia pronosticada para esta mañana, un factor que puede afectar el desarrollo del partido y, sobre todo, la idea de juego de los Pumas. Tanto o más importante puede resultar la influencia del público: se espera que la cancha de Colón esté llena y un entorno algo más hostil para con Inglaterra que el que reinó una semana atrás.

En San Juan, el clima seco le permitió al seleccionado argentino desplegar su juego abierto de alto riesgo. Si la pelota se vuelve resbalosa, se verán obligados a hacer algún ajuste, lo que puede resultar un arma de doble filo según cómo se adapten. Si insisten en su afán de mover la pelota, pueden sorprender, aunque el riesgo de ceder puntos de contraataque crece. Si se resignan a cerrar el juego, tienen una tradición sobre la cual hacerse fuertes, pero estarían alejándose de lo que vienen ensayando. Y en definitiva, es un clima mucho más afín al de Inglaterra.

El público hizo su parte en el primer test-match y se especula con una gran afluencia nuevamente, en el Brigadier López. Según informó la organización, hasta el viernes se habían vendido 26 mil de las 28 mil entradas y se esperaba que el remanente se agotara para hoy. Algo más en cantidad que los 25.000 cuyanos y presumiblemente mucho más en hostilidad, dada la naturaleza futbolera de los santafec inos. La presión que puedan ejercer ante un equipo con escasa experiencia internacional puede resultar un espaldarazo para los Pumas.

El partido es promocionado como el más importante jamás jugado aquí. Santa Fe albergó a los Pumas en dos test-matches oficiales y ambos terminaron en victorias: un año atrás ante Italia (30-24) y en 2007 ante Irlanda (22-20). Además, hubo amistosos ante Stade Français en 2012 y Sudamérica XV en 2014, también con éxitos en celeste y blanco.

Al margen de su incidencia en el desarrollo, no deja de ser alentador que los Pumas jueguen a cancha llena, algo que venía siendo poco usual en la ventana de junio desde que la actual conducción optó por privilegiar la difusión del rugby por el interior. Cabe reconocer en ese sentido la gestión de la UAR en materia de difusión. La posibilidad de contar con todas las figuras (al menos todas las que están habilitadas para vestir la celeste y blanca), algo que era restrictivo entre 2012 y 2015, también representa un incentivo mayúsculo, además del renombre del rival.

El clima y el entorno jugarán su parte. La forma en que juzgue el árbitro la zona de contacto (Lacey no tiene la misma capacidad de control que Nigel Owens) también. ¿Podrán los Pumas imponer condiciones en un contexto diferente al de una semana atrás? Aun así, ¿les alcanzará para ganar? El triunfo no lo es todo, pero qué importante sería.

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