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Macri pidió que la Cancillería se convierta en una gestora de negocios

A partir de la llegada de Faurie, se impulsa la creación de una oficina que realice un control y un seguimiento más estricto de los avances que hagan las embajadas para conseguir inversiones

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LA NACION
Sábado 17 de junio de 2017
El canciller de Argentina Jorge Faurie
El canciller de Argentina Jorge Faurie. Foto: Archivo
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La Cancillería sube la presión sobre los embajadores y representantes en el extranjero. Si el objetivo de Susana Malcorra fue reinsertar la Argentina en el mundo, el del flamante canciller Jorge Faurie será generar una transformación fundamental para los objetivos que se planteó el presidente Mauricio Macri : que las embajadas se conviertan en generadoras de inversiones y negocios.

La nueva conducción trabaja en una reestructuración interna para enfrentar los nuevos desafíos. Para eso se creará en las próximas semanas un "desk económico", que tendrá rango de Dirección Nacional.

No será sólo una cuestión formal ni retórica: quien encabece esa oficina deberá realizar un control y seguimiento de los avances de cada uno de los representantes diseminados por el mundo.

La iniciativa no es nueva en el Gobierno: es un modelo similar al que instalaron Mario Quintana y Gustavo Lopetegui en la Jefatura de Gabinete para seguir los avances del proceso de metas y de la gestión. Un tablero de control para medir la gestión de las 160 representaciones que tiene la Argentina en el mundo.

"Tenemos que ser una cancillería del siglo XXI; nos falta más agilidad. Tenemos que acortar los pasos en la toma de decisiones. En esto todavía tenemos una brecha que achicar", dijo una altísima fuente del Palacio San Martín.

La idea de Faurie, según pudo saber LA NACION, es "apretar" las clavijas y exigir un mayor esfuerzo al cuerpo diplomático. El nuevo ministro de Relaciones Exteriores, que asumió el cargo el último lunes, está convencido de que los embajadores tienen la capacidad y la experiencia para enfrentar el reto, pero que el número de diplomáticos es insuficiente para el nivel de trabajo que demanda el nuevo escenario mundial.

El plan, que ya está en marcha, lo trabaja en conjunto con el Ministerio de Modernización, a cargo de Andrés Ibarra.

"Tenemos puntos altos y bajos en las embajadas", reconoció uno de los principales asesores del flamante canciller. Aunque se esforzó en aclarar que no hay plazos para generar nuevos negocios, también fue enfático al sostener que no habrá margen para las excepciones.

Puertas adentro de la Cancillería el mensaje de Faurie fue claro. "Nuevos mercados generan fuentes de trabajo", le dijo a su grupo de asesores apenas asumió. En ese sentido, su pensamiento está completamente alineado con el de Macri, que apuesta a la creación de trabajo como el camino para eliminar la pobreza.

"Hacemos muy buena diplomacia, pero falta generar valor agregado. Los embajadores tienen que trabajar no sólo por los diálogos políticos. Tenemos que trabajar para colocar productos argentinos en el exterior", describieron ante LA NACION fuentes oficiales.

Para eso Faurie planea profundizar la relación con dos ministerios especialmente: el de Producción, de Francisco Cabrera, y el de Agroindustria, que lidera Ricardo Buryaile. "Es el camino para consolidar y abrir nuevos mercados", agregaron fuentes de la Cancillería.

El nuevo mandato para los embajadores será identificar nuevas oportunidades comerciales. "Hasta ahora la Cancillería no tuvo un plan de seguimiento estratégico", admitieron cerca del ministro.

El aislamiento internacional que tuvo el país durante los 12 años que gobernó el kirchnerismo provocó, según fuentes del Palacio San Martín, que la Argentina fuera dilapidando capacidad de análisis. "Mientras nosotros dormíamos el resto de los países generaron nuevas acuerdos de integración. Perdimos una década", manifestó un hombre con acceso directo al despacho del nuevo canciller.

Aquellos que lo conocen bien aseguran que Faurie está muy entusiasmado con el nuevo cargo. Diplomático de carrera -fue vicecanciller cuando Carlos Ruckauf era canciller; jefe de protocolo durante el gobierno del ex presidente Carlos Menem, embajador en Portugal y Francia, entre otros destinos- "no tiene nada para perder" y todo por hacer.

"Cuenta con el respaldo del Presidente y del cuerpo diplomático", aseguraron cerca del Faurie.

El modelo que buscan replicar en el Palacio San Martín es el que se desarrolló con Vietman, país en el que la Argentina consiguió el mayor superávit en la relación comercial.

"Hay que generar otros Vietnam", dijeron. Eso también sirvió de aviso para los diplomáticos. Es que se abrirán nuevos puestos, pero en destinos que a priori no son los más requeridos por los embajadores.

China es una de las plazas que mayores oportunidades puede generar para la Argentina. "La posibilidad de crecimiento es enorme", dijeron.

En lo que va de su mandato, Macri ya se reunió en tres oportunidades con el líder chino, Xi JInping, lo que pone de manifiesto la importancia que le da a esa relación. Pero también aparecen en el listado el sudeste asiático, India, Corea del Sur y Medio Oriente, donde hubo avances.

Esto puede generar cambios en los próximos meses para los cerca de 1200 embajadores y representantes argentinos distribuidos por el mundo. Algo que, según reconocieron en la Cancillería, puede generar malestar en el cuerpo diplomático.

Con uno de los presupuestos más chicos de las administración nacional, en la Cancillería no hablan de achicar la estructura. "Hay que hacerla más eficiente. Hay gastos ineficientes", advirtió un hombre que trabaja en la puesta en marcha del plan que lidera Faurie.

El mensaje de la nueva conducción del Palacio San Martín es una etapa superadora al que dieron Macri y Malcorra, en octubre último, en Roma. Después de reunirse con el papa Francisco, el jefe del Estado se encontró con los embajadores acreditados en Europa y les pidió aprovechar la coyuntura favorable al país en el mundo para convertir "en cosas concretas". En ese momento Macri exhortó a más de 25 embajadores argentinos acreditados ante Europa y organismos internacionales a redoblar esfuerzos para conseguir inversiones que permitan la creación de más puestos de trabajo en el país.

Ahora, en el Gobierno consideran que llegó el momento de que muestren los resultados de ese trabajo.

Jorge Faurie, canciller: Con la llegada de Faurie se abre una nueva etapa en la Cancillería. Habrá un mayor control del trabajo y la búsqueda de inversiones que realizan los embajadores argentinos en el mundo

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