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Por la "caja negra" de las comisarías cayó un ex jefe de la Federal

El comisario Calviño estuvo a cargo del traspaso de la policía a la ciudad

Sábado 17 de junio de 2017
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LA NACION
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Era un secreto por todos conocido. Públicamente nadie lo admitía. Pero en voz baja funcionarios políticos y judiciales afirmaban conocer que cada comisaría porteña tenía un sistema de recaudación ilegal. Y la mayoría de los consultados creía que parte del dinero era distribuida hacia los superiores de los jefes de las dependencias policiales. Una investigación del fiscal José María Campagnoli, que comenzó en abril del año pasado, puso sobre la luz la "caja negra" de la seccional 35a., con jurisdicción en Núñez y Saavedra.

Ayer fue detenido el comisario general retirado Guillermo Calviño, que durante 2015 y 2016 fue el jefe de la Policía Federal traspasada a la órbita del gobierno porteño. Está acusado de ser uno de los organizadores de la asociación ilícita que extorsionaba a comerciantes y empresarios de Núñez y Saavedra a cambio de una seguridad privilegiada.

El comisario general retirado Guillermo Calviño
El comisario general retirado Guillermo Calviño.

Calviño se presentó ayer en el edificio de Tribunales, en Talcahuano 550, en el mismo momento que personal de la Gendarmería Nacional, por orden del juez Ricardo Farías, comenzaban a allanar su domicilio en Almagro y una casa en un country de Esteban Echeverría.

Se trata de la misma causa por la que está procesado con prisión preventiva José Potocar, el primer jefe de la Policía de la Ciudad, fuerza que nació en enero pasado de la fusión de la Metropolitana y la Federal traspasada.

Campagnoli había pedido la detención de Calviño el viernes de la semana pasada y también solicitó el secreto de sumario. La hipótesis de trabajo del fiscal y su equipo de colaboradores es que Calviño, Potocar, la comisario mayor Susana Aveni y el comisario Norberto Villarreal eran los organizadores de la asociación ilícita asentada en la seccional 35a.

Calviño, Potocar y Aveni, que en el momento que comenzó la investigación era la jefa de la Circunscripción VII, están detenidos. Villarreal, que era el titular de la seccional 35a., está prófugo desde el 2 de noviembre pasado; Campagnoli había pedido su detención en septiembre último.

Según pudo saber LA NACION de fuentes oficiales, la ampliación de la declaración indagatoria de Aveni fue clave para la detención de Calviño.

Aveni amplió su declaración indagatoria el 30 de mayo pasado. La jefe policial, además de afirmar que está presa injustamente por algo que no cometió, recordó que en una reunión en 2015 donde se definían los jefes para cada seccional policial, a pesar de que ella recomendaba para la seccional 35a. una persona con "amplia experiencia, manejo de calle y social", Calviño afirmó que el puesto iba a ser para Villarreal.

"Yo no intervengo en los pases, no hay memorando ni pedidos mío por Villarreal. Eso lo decidía el poder político, es decir Calviño", sostuvo Aveni según se desprende del expediente judicial al que tuvo acceso LA NACION.

También recordó que en abril del año pasado hubo una reunión en la comisaría 35a. con unos 100 vecinos de Núñez a la que ella no fue invitada pero sí concurrió Calviño.

"Cuando me enteré de la reunión le pregunté a Potocar por qué no me llamó y me dijo que Calviño le afirmó que había que apoyar a Villarreal. Yo sabía que Villarreal tenía contacto directo con Calviño", afirmó.

Pruebas escritas

Unas de las pruebas clave para avanzar en la distribución de la recaudación de la supuesta caja negra de la comisaría 35a. fueron unas anotaciones de puño y letra que le adjudican a Villarreal. Fueron secuestradas por pedido de Campagnoli.

Un uniformado que trabajaba en la comisaría 35a. declaró como testigo en la fiscalía de Campagnoli. Bajo juramento de decir la verdad contó que ciertos comercios "aportaban en forma periódica y sistemática grandes sumas de dinero exigidas por el comisario [por Villarreal]".

Y agregó que parte de la recaudación de la caja negra era distribuida a organismos como la Circunscripción VII, la Dirección General de Comisarías, que para los investigadores figura en el manuscrito secuestrado con las letras DGC, y la Superintendencia de Seguridad Metropolitana, que estaba en el manuscrito como SSM. Es decir donde se desempeñaban Aveni, Potocar y Calviño.

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