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Angela Merkel superó el récord de Cristina Kirchner: fue recibida por sexta vez por el papa Francisco

En la reunión, de 40 minutos, coincidieron en la necesidad de luchar contra el cambio climático, la pobreza, el hambre y la amenaza del terrorismo

Sábado 17 de junio de 2017 • 10:56
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LA NACION
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Francisco y Merkel se reunieron por sexta vez
Francisco y Merkel se reunieron por sexta vez. Foto: Reuters / Guido Bergmann

ROMA.- La necesidad de luchar contra el cambio climático, la pobreza, el hambre y la amenaza global de terrorismo fueron los temas de conversación que tuvieron hoy el papa Francisco y la canciller alemana, Angela Merkel , en un encuentro de 40 minutos en la biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano.

Fue el sexto encuentro entre los dos mandatarios en el Vaticano, con lo que Merkel se convirtió en la jefa de gobierno que más visitó al Pontífice, superando el récord de la ex presidenta argentina, Cristina Kirchner, compatriota de Jorge Bergoglio.

Cristina Kirchner fue recibida en audiencia privada por el Papa en el Vaticano cuatro veces (el 18 de marzo de 2013, antes de la misa de entronización de Francisco; el 17 de marzo y el 20 de septiembre de 2014; y el 7 de junio de 2015) y lo saludó otras tres veces durante viajes internacionales (en Brasil, Paragauy y Cuba). Merkel saludó al Papa el día de su asunción, el 19 de marzo de 2013, fue recibida en dos largas audiencias de más de 40 minutos el 18 de mayo de ese mismo año y el 21 de febrero de 2015 y volvió a reunirse con el Papa en dos ocasiones europeas: cuando se le otorgó, en el Vaticano, el premio Carlo Magno, el 6 de mayo de 2016 y el 24 de marzo último, al celebrarse los 60 años de los Tratados de Roma que le dieron vida a la Unión Europea.

"Gracias por permitirme estar aquí de nuevo", dijo, al saludar al Papa, la canciller alemana, considerada una de las mujeres más influyentes del mundo y la nueva líder del "mundo libre" occidental desde la llegada al poder, en Estados Unidos, de Donald Trump, un líder imprevisible. Hace tres semanas, de hecho, Merkel fue la única mandataria que no ocultó su frustración ante la negativa de Trump a confirmar su adhesión al acuerdo de París para el cambio climático, tras la cumbre del G7 de Taormina, Sicilia.

Este tema fue uno de los que estuvo sobre la mesa durante el encuentro. El Papa y Merkel coincidieron en lamentar la decisión de Estados Unidos de abandonar el Acuerdo de París, según contó más tarde Merkel. "Es un pecado", dijo. En las conversaciones los dos líderes coincidieron, además, sobre la necesidad de abatir muros, la multilateralidad de la sociedad, la importancia de los tratados internacionales y la necesidad de ocuparse más del continente africano, es decir, del drama de los cientos de miles de migrantes.

"Se han tratado temas de interés común, con una consideración particular por la próxima reunión del G-20 en Hamburgo, y se ha convenido en la necesidad de prestar especial atención a la responsabilidad de la comunidad internacional en la lucha contra la pobreza y el hambre, la amenaza global del terrorismo y el cambio climático", indicó un comunicado de la Santa Sede. Este consignó, por otro lado, que durante la audiencia se reservó "un recuerdo especial" al ex canciller Helmut Kohl, fallecido ayer, "y a su incansable labor a favor de la reunificación de Alemania y de la unidad de Europa".

Regalos

Los alfajores y el dulce de leche que le regaló Merkel a Francisco
Los alfajores y el dulce de leche que le regaló Merkel a Francisco. Foto: AP / Ettore Ferrari

A la hora del intercambio de regalos Merkel, que hace diez días estuvo en la Argentina de visita oficial, le regaló al Papa dulce de leche y alfajores. "Usted ya los conoce", le dijo al entregerle los obsequios, sonriente. Además, le obsequió al Pontífice -que en 1986 vivió en Alemania y habla el idioma, como demostró al saludarla-, CDs musicales con las obras de Ludwig van Beethoven.

A su turno, el arzobispo de Buenos Aires le donó a la canciller -con quien tiene una sintonía especial-, copias en alemán de sus documentos más importantes: la encíclica Laudato Sí, sobre el cuidado de la casa común, y las exhortaciones apostólicas Amoris Laetitia y Evangelii Gaudium. Además, una escultura de bronce que representa una rama de olivo, símbolo de paz.

La canciller alemana -que según sondeos será reconfirmada en el cargo en las elecciones del 24 de septiembre próximo en su país-, se reunió luego con el cardenal, Pietro Parolin, secretario de Estado y con el "canciller" del Vaticano, el arzobispo Paul Gallagher.

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