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Ken Loach, el viejo héroe de la clase trabajadora

Se estrena Yo, Daniel Blake, ganador el año pasado de la Palma de Oro en Cannes; la crisis y el desempleo, los ejes del film

Domingo 18 de junio de 2017
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Loach en Cannes, distinguido a sus jóvenes 80 años
Loach en Cannes, distinguido a sus jóvenes 80 años. Foto: AFP

Hace unos meses, el británico Ken Loach cumplió 80 años y, casi a la vez, el Festival de Cannes le daba la Palma de Oro por Yo, Daniel Blake, un título que es "la" película sobre la crisis, según su guionista, Paul Laverty y que en Argentina se estrenará el próximo jueves.

"Está delgadito como un galgo y a pesar de esos 80 años está fenomenal, muy en forma, y con la misma curiosidad de siempre; es, todo él, puro espíritu de resistencia", afirma el guionista habitual del maestro británico.

Laverty charló con Efe en el marco del pasado Festival de Cine de San Sebastián, donde presentó la película junto a los actores principales, Dave Jones y Hayley Squires, quienes recogieron el premio del Público de la cita donostiarra.

En unos días, la película llegará a los cines españoles y su público, en opinión de Laverty, volverá a recuperar al Loach más "sensible, más retador y más resistente. Lo importante es mantener la dignidad".

Bajo esta premisa se mueve toda la cinta. O más bien, se coreografía, porque Yo, Daniel Blake es un grito orquestado desde el corazón de quienes sienten en su piel los efectos de los recortes, de la pobreza, de la sinrazón de los métodos administrativos y de la exclusión por ser mayor, ser mujer, no ser blanco o ser pobre. Y da en la diana.

"La verdad es que lo más difícil al empezar un guión es la elección de la premisa y de los personajes, pero a eso se llega después de un largo proceso de investigación que, en mi caso, consiste en escuchar a la gente antes de escribir. Y eso hice", explica el guionista de Sweet Sexteen (2002). Visitó bancos de alimentos -quizá, una de las escenas más impactantes de la película-, y observó a todo tipo de personas mientras hacían sus labores cotidianas. También habló con expertos, pero hasta que no acudió a los Job Centers (equivalente a las oficinas de empleo españolas) no sintió que tenía los datos.

"Vi gente de verdad con hambre de verdad, gente eligiendo entre calefacción y comida; era tan básico como el hombre primitivo buscando refugio, comida y calor. Y esto estaba pasando en un país que es el quinto mas rico del mundo", se indigna el guionista de El viento que agita la cebada (2006).

En su opinión, Loach lucha en esta película contra estereotipos como que el 25 % de los que reclaman ayuda lo hacen de manera fraudulenta y, lo más importante, "demostrar la perversidad del sistema que culpa a las víctimas de su situación".

"Esto es una elección política", considera. Y añade que "como ciudadanos tenemos que informarnos y reclamar; si no lo hacemos -advierte-, luego nos salen fenómenos como Donald Trump, en Estados Unidos, o Jean-Maríe Le Pen, en Francia, o esos peligrosos neonazis de Alemania. Esta es otra reflexión de Yo, Daniel Blake".

Según Dave Johns, que interpreta al protagonista, "Ken y Paul son unos maestros en dar voz a los que no tienen y son perfectos para hacer esta película. Deberíamos darles las gracias -agrega- por hacer este tipo de films que otros no hacen, no sé si porque no saben o no quieren."

Hasta ahora, dice Johns, cómico habitual de la televisión británica, "las películas se han hecho siempre desde la perspectiva de los bancos o del sistema". Loach, agrega, "se preocupa por los efectos en la gente ordinaria."

"Daniel puede ser tu padre, tu marido, tu abuelo. Es una historia sencilla contada con el corazón y enfocada hacia la injusticia", aporta el actor, que destaca además la "enorme delicadeza" con la que Loach trata el tema. En su opinión, los británicos "han cometido un gran error" con el brexit, aunque está convencido de que Blake "hubiera votado para salir, no por razones racistas, sino por formar parte de una generación a la que le han contado muchas mentiras. Con miedo tiendes a culpar a otros -añade-. Los que votaron a favor del brexit creían que nadie los escuchaba".

"En Europa nadie escucha a nadie", apunta la joven actriz Hayley Squires, toda expresividad desde sus enormes ojos, que le sirven casi más que las palabras para decir algunas cosas. En la película, ella es una madre soltera que coincide con Blake en la búsqueda de trabajo y se hacen amigos inseparables.

Squires espera que la película cause una "tormenta" también en otros públicos porque el film le habla a la clase trabajadora: "Confío en que ayude a entender que se necesita compasión, pero sobre todo unidad. Sin eso, no se producirá ningún tipo de cambio".

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