Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Las mejores 25 películas del siglo XXI (hasta ahora)

Los críticos de The New York Times eligieron los títulos más importantes estrenados desde 2000 en todo el mundo; abundan los elogios, pero con ellos también nacen las polémicas

SEGUIR
The New York Times
Domingo 18 de junio de 2017
Daniel Day Lewis en Petróleo sangriento, de Paul Thomas Anderson
Daniel Day Lewis en Petróleo sangriento, de Paul Thomas Anderson. Foto: LA NACION
0

NUEVA YORK.- Ha transcurrido ya una sexta parte del siglo XXI, lapso durante el cual se han estrenado miles de películas, así que ya es hora de que empiecen los rankings, y también las peleas?

1 - Petróleo sangriento (2007), de Paul Thomas Anderson

Petróleo sangriento cuenta la historia de un petrolero norteamericano, Daniel Plainview, que convence a los habitantes de una ciudad ganadera de California de que le permitan perforar en sus tierras en busca de petróleo. Plainview también vive una rivalidad con el predicador Eli Sunday (Paul Dano), y ambos, cada cual vendiendo su propia versión de la fe, libran esa eterna batalla entre Dios y Mammón, aunque no siempre queda claro quién es quién.

Manohla Dargis: Petróleo sangriento es una obra maestra del siglo XXI. Una historia de amor, muerte, fe, avaricia y todo el petróleo y la sangre que fluyó por las venas de Estados Unidos en el siglo XX, con un petrolero rapaz interpretado con demoníaca intensidad por Daniel Day- Lewis , que persigue su sueño salvaje y vacío. La película ofrece una profunda y perturbadora imagen de los Estados Unidos, pero es también un testamento a uno de sus más sublimes logros: su cine. La historia arranca en 1898: como una criatura primordial, las imágenes nos muestran a Plainview mientras cava un pozo, una secuencia evocadora de los albores de la humanidad que muestra Stanley Kubrick en la apertura de 2001: Odisea del espacio. Tras dos horas y media brillantes, Petróleo sangriento concluye alrededor de 1927 haciendo honor a su ominoso título, y con un guiño a El ciudadano.

A. O. Scott: si bien me fascinan los temas de esta película (la dinámica y el espíritu infernal del capitalismo norteamericano, la dialéctica entre fe y ambición, la invención de California, el melodrama de la masculinidad moderna), también me sorprende que esta película es más extraña que cualquiera de sus temas, más potente que las influencias que recoge y más grande que todos los géneros cinematográficos que explora. No me canso de pensar en Petróleo sangriento. Pero cada vez que la miro termina superando todas mis reflexiones sobre ella.

Foto: LA NACION

2 - El viaje de Chihiro (2002), de Hayao Miyazaki

El arte y la magia de esta película desafían cualquier descripción, pero le pedimos a Guillermo del Toro, fanático de Miyazaki y un formidable mago del cine él mismo, que compartiera sus ideas con nosotros.

Guillermo del Toro: Descubrí a Miyazaki cuando era un niño, en México. Muchos años después vi Mi vecino Totoro y me conmovió hasta las lágrimas por su belleza y por ese logro inmenso de haber logrado captar la inocencia de ser niño. Me puse de inmediato a buscar todos sus films. A veces lo describen como el Disney de Oriente, pero creo que es un error. Miyazaki es algo único. En El viaje de Chihiro hay una niña camino a convertirse en jovencita y dejar atrás la niñez. Cuando arranca el relato, Chihiro es una niña, por su modo de sentarse en el asiento de atrás del auto, acurrucada, algo totalmente infantil. Y evoluciona, tanto en cuanto a su postura, su vestimenta, su actitud, sus emociones y su espiritualidad: pasa de ser una niña a ser una joven que madura y pierde todo. Pierde a sus padres, pierde su nombre, la dejan sin nombre, la llaman?Sen (la llaman cero). Es una meditación hermosa y profundamente melancólica, con esa melancolía que impregna todas las películas de Miyazaki.

3 - Million Dollar Baby (2004), de Clint Eastwood

Scott: A veces, Clint Eastwood prefiere estrenar sus películas como las filmó: de manera rápida y eficiente. Million Dollar Baby se salteó los festivales y la agitación del la temporada de premios: fue proyectada para los críticos una semana antes de su estreno comercial, en diciembre de 2004. Aquel día se me ocurrió ir a verla con mi editor, con quien nos llevamos bien aunque a veces nuestros gustos difieran. Volvimos de la sala de cine a la redacción sumidos en un silencio contemplativo, hasta que él lo interrumpió para confesar: "Eso sí es una película". Lo era, y lo sigue siendo. Uno a veces escucha esa letanía de que las películas ya no son lo que eran, pero Eastwood -casi el único en el Hollywood del siglo XXI - definitivamente aún las hace así.

Lo glorioso de Million Dollar Baby es que en vez de intentar ser novedosa asume las convenciones del género con una seguridad y facilidad magistrales, y revela honduras y matices emocionales que nadie había descubierto hasta entonces. Tanto Morgan Freeman como Hilary Swank ganaron el Oscar por sus actuaciones en la película. Freeman es un ex boxeador que funciona como la conciencia del Frankie Dunn interpretado por Eastwood, un entrenador perseguido por sus remordimientos que se ilusiona con una ambiciosa boxeadora (Swank). Para no arruinarle la experiencia a quien por alguna razón incomprensible razón todavía no haya visto Million Dollar Baby es mejor no decir más. Pero quienes la hayan visto sabrán que esta película es mucho más que su argumento. Dentro de 50 años, cuando arranquen los créditos finales en cualquiera que sea la pantalla en la que los espectadores la estén viendo, llegarán a la misma conclusión a la que llegó mi editor en 2004. Esta sí es una película.

4 - Un toque de violencia (2013), de Jia Zhangke

Dargis: repleta de violencia y de tristeza, esta impresionante película del director chino Jia Zhangke está dividida en cuatro capítulos y fue inspirada por una serie de conflictos en su país natal. Zhao Tao, esposa de Jia y frecuente protagonista de sus películas, interpreta a Xiao Yu, la joven recepcionista de un sauna. Nos queda inmediatamente claro que no la está pasando bien. Tiene un romance con un hombre casado, y la esposa no sólo lo sabe, sino que una noche ataca a Xiao Yu con ayuda de dos matones. La secuencia, como en toda la película, es de un naturalismo brutal. La sensación general es de inquietud. El capítulo de Xiao Yu culmina poco después de que la golpean. Un hombre llega a su casa para exigirle que le de un masaje. Ella le explica que no es masajista. El hombre vuelve, ella vuelve a echarlo, y luego regresa otra vez acompañado de un segundo hombre. A este segundo tipo ya lo conocemos: es uno de los matones. Él también exige un masaje. "Te podemos pagar", le dice. Pero Xiao Yu se vuelve a negar. Ella es fuerte, terca e indescifrable. El matón empieza a pegarle. Hay un corte abrupto a la imagen de un brazo alzado blandiendo un cuchillo que cambia la violencia, el ánimo y el realismo. Un minuto antes, lo único rojo son las mejillas sonrojadas de Xiao Yu; al minuto siguiente, un hombre es rebanado al medio y una mujer común se ha convertido en la heroína de su propia historia.

5 - La noche del señor Lazarescu (2005), de Cristi Puiu

Scott: El título ya es un spoiler. Cuando empieza la película, Dante Lazarescu, un jubilado de 60 y pocos años de Bucarest, se queja de dolores de estómago. Unas dos horas y media después, casi en tiempo real, Lazarescu ya ha abandonado este mundo. Nadie lo llora y nadie lo advierte. ¿Por qué debería importarnos? Esa es la pregunta -para nada retórica- que se plantea esta película oscura, atrapante y extrañamente divertida de Cristi Puiu. El año de su estreno, en el Festival de Cannes, La noche del señor Lazarescu estuvo en boca de todos y fue la sensación: "¿En serio no viste esa película rumana que dura tres horas? ¡La tenés que ver!" Y sigue siendo cierto. Esa película fue una de las primeras señales del florecimiento del cine rumano, con directores como Cristian Mungiu (4 meses, 3 semanas, 2 días) y Corneliu Porumboiu (Policía, adjetivo). Al igual que sus colegas (y a veces rivales), Puiu recurre a tomas largas y mínimos movimientos de cámara para crear una sensación de realidad vivida que nos deja absortos y al borde de la claustrofobia.

6 - Yi Yi (2000), de Edward Yang

Scott: Yang-Yang, el menor de los niños de la familia Jian, es un aspirante a fotógrafo que se especializa en retratar la nuca de las personas, revelándoles así una parte de sus cuerpos que de otro modo nunca verían. Difícilmente sea una coincidencia que el primer nombre de este niño de ocho años sea igual al del director de la película, Edward Yang. El niño es el alter ego?más travieso y honesto del cineasta, un artista que se propone explorar la vida desde todos sus ángulos. Esta abigarrada y atrapante crónica de tres horas de la vida familiar moderna en Taiwán tiene la densidad y la altura de una gran novela. Roger Ebert describió Yi Yi como una película "en la que nadie sabe más de la mitad de la verdad, o es feliz más de la mitad del tiempo", algo que también podría decirse, siendo optimista, sobre la vida misma. Pero Yi Yi es también una de esas películas que recordamos menos como algo que vimos que como algo que experimentamos.

Foto: LA NACION

7 - Intensa-mente (2015), de Pete Docter y R. Del Carmen

Dargis y Scott: más que cualquier otro estudio o cineasta del siglo XXI, Pixar se atiene al venerable ideal de hacer películas para todo el mundo. Y según parece, todo el mundo tiene una película favorita de Pixar, siempre distinta a la de los demás. Nos descubrimos recordando exquisitos momentos de al menos media docena de sus películas: la historia sin palabras del matrimonio de Carl y Ellie en Up: una aventura de altura; el primer encuentro entre Wall-E y Eve; la despedida de Andy en el final de Toy Story 3; la crítica de Anton Ego al plato que da título a la película Ratatouille. ¿Quién puede elegir una sola? Al final, la decisión no fue tan difícil. Intensa-mente es la más ingeniosa, conmovedora, cautivante y astuta película de animación sobre el desarrollo psicológico del siglo XXI. La personificación de conceptos abstractos y la representación visual de la conciencia humana son logros impresionantes, ejecutados son una creatividad sin parangón. Y el mensaje (la Tristeza es tan esencial en nuestras vidas como la Alegría) encaja a la perfección con una historia que provoca risas y lágrimas en igual medida.

Foto: LA NACION

8 - Boyhood: momentos de una vida (2014), de Richard Linklater

Lo ordinario se vuelve extraordinario en Boyhood, donde el director Richard Linklater narra la vida de un chico que se convierte en una película sobre el realismo cinematográfico y su poder. Filmada a lo largo de 12 años, la historia gira en torno a Mason, un niño soñador y felizmente promedio que tiene seis años cuando empieza la película y 18 cuando la película llega a su final y está por entrar en la universidad. Vemos crecer a Mason año tras año ante nuestros ojos, una progresión que a veces parece apenas perceptible y otras veces nos deja pasmados, como esos días en los que nos miramos en el espejo y no podemos creer el paso del tiempo. "Parece que la película provocó reacciones muy personales en el público, y la verdad que no me las esperaba. Simplemente quería contar esa pequeña historia íntima. Pero creo que la gente quiere conectarse. Esta película nos lleva a preocuparnos por las personas y a sentir lo que significa el paso del tiempo, los cambios de la vida, los cambios en las relaciones ¿Quién no tuvo que crecer, o tuvo hermanos, o se fue de su casa? Pensé que iba a ser la gente mayor la que respondería a la película, pero me di cuenta de que estaba contando la vida y la época de una generación". dijo Linklater.

9 - Las horas del verano (2008), de Olivier Assayas

Dargis: Olivier Assayas es ese tipo de directores que hace delirar a los críticos, pero también es un inteligente y hábil contador de historias. Las horas del verano arranca con la fiesta de cumpleaños de una mujer de 70 años (Édith Scob), rodeada de sus tres hijos adultos. Quedamos inmediatamente inmersos en sus complejas y espinosas relaciones, en parte porque las madres son siempre excelentes disparadores narrativos. La película también nos atrae porque todo es encantador y tan francés sin el menor esfuerzo: la gente, las casas, los tapizados, los jardines. Las horas del verano trata sobre la vida, la muerte, la transitoriedad (y el cine), pero también sobre lo que significa ser francés.

Scott: Assayas observa el ser francés sin agrado ni escepticismo, al igual que la mayoría de los franceses. Para sus personajes, la estética y la sensualidad de la vida están entremezcladas con las ideas, y las ideas residen en las emociones y los objetos. En Las horas del verano, un problema que muchas familias han tenido que resolver -qué hacer con las posesiones de los padres cuando mueren, que en este caso incluyen cuadros y chucherías que podrían tener más valor que el meramente afectivo-, se convierte en un drama sorprendentemente atrapante sobre la mortalidad, la familia y los efectos de la globalización en la sociedad europea.

10 - Vivir al límite (2008), de Kathryn Bigelow

Dargis: Kathryn Bigelow hizo historia cuando se convirtió en la primera mujer en ganar el Oscar a la mejor dirección con esta película. Fue un hito político y cinematográfico entonces y lo sigue siendo ahora. Y aunque puede parecer paradójico que fuese galardonada por una película bélica en la que las mujeres están físicamente casi ausentes, la masculinidad -con sus descontentos, sus rituales, sus enigmas y su aniquiladora capacidad de violencia- siempre ha sido su gran tema. Y el hecho de que esa violencia es también una autoaniquilación es la angustiante verdad que se desprende de Vivir al límite. La historia sigue los pasos de tres integrantes de un escuadrón especial del ejército encargado de desarmar artefactos explosivos improvisados en Irak. El eje de la historia es el volátil líder del escuadrón, el sargento William James ( Jeremy Renner ), cuya especialidad laboral ha devenido en espantosa manía. La guerra le da rango, estatus, camaradería (por momentos reticente) y, ostensiblemente, le da sentido a su vida. La guerra también lo destruye, aunque no literalmente y ciertamente no como nos muestran la mayoría de las películas cuando se ocupan de los desastres de la guerra. ß

Traducción de Jaime Arrambide

Oscar Isaac en Balada de un hombre común, de los hermanos Coen
Oscar Isaac en Balada de un hombre común, de los hermanos Coen.

Las otras quince mejores

11 -Inside Llewyn Davis: Balada de un hombre común (2013), de Joel y Ethan Coen

12 - Timbuktu (2015), de Abderrahmane Sissako

13 - In Jackson Heights (2015), de Frederic Wiseman

14 - El niño (2005), de Jean Luc y Pierre Dardenne

15 - White Material (2009), de Claire Danes

16 - Munich (2005) , de Steven Spielberg

17 - Three Times (2005), de Hou Hsiao Hsien

18 - The Gleaners and I: Two Years Later (2002), de Agnès Varda

19 - Mad Max: furia en el camino , de George Miller (2015)

20 - Luz de luna (2016), de Barry Jenkins

21 - Wendy and Lucy (2008), de Kelly Reichardt

22 - I'm Not There (2007), de Todd Haynes

23 - Luz silenciosa (2007), de Carlos Reygadas

24 - Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004), de Michel Gondry

25 - Virgen a los 40 (2005), de Judd Apatow

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas