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Están juntos desde hace 43 años y los casó el jefe de gobierno

Felina y Rafael son referentes de la villa 20; podrían ser una de las primeras familias relocalizadas por la urbanización

Domingo 18 de junio de 2017
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Felina y Rafael firman el acta de casamiento
Felina y Rafael firman el acta de casamiento. Foto: Télam

Felina Arroyo y Rafael Romero están juntos desde hace 43 años. Viven en la casa 40 de la manzana 7C de la villa 20, en Villa Lugano, donde no entra luz natural y la humedad gana espacio. "Si fuera por mí ya me hubiera casado hace rato", le decía Rafael hace algunas semanas a LA NACION, en un encuentro en esa vivienda, entre mates y charlas sobre folklore y la vida en el barrio. "La que no quiere es ella", decía, y señalaba a la mujer, que sonreía. Ese gesto escondía algo: Felina estaba pensando dar el paso, dar el sí. Llegó en una ceremonia que se realizó ayer en el Parque de la Ciudad, rodeados de amigos y de familiares.

El jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, que conoció a Felina y Rafael cuando se inició el proceso de urbanización en la villa 20, fue el responsable de la unión. Debido a su cargo como funcionario puede oficiar como juez de paz.

"Estoy acá porque me encantó su historia de amor desde el primer momento. Hace pocos días estuve en el barrio y tuve miedo de que Rafa saliera corriendo asustado. Después me di cuenta de que eso no iba a suceder, porque él está muy enamorado", dijo Rodríguez Larreta durante la ceremonia.

Rafael, que reparte su tiempo entre las changas que puede conseguir y las guitarreadas, tocó ayer junto al grupo musical que lo acompaña y frente a una gran cantidad de vecinos que se acercaron al Parque de la Ciudad. "Estoy muy contento de casarme con Felina después de 43 años de felicidad", dijo, emocionado. Felina, de pocas palabras, le devolvía el gesto con los ojos repletos de amor. Esa misma mirada que Rafael conoció en San Pedro de Jujuy antes de viajar a Buenos Aires en busca de mejores oportunidades laborales.

Él llegó primero y se instaló con una tía en Villa Lugano. Al poco tiempo se reencontró con Felina y nunca más se separaron. Hoy aprovechan el tiempo para organizar reuniones en familia, ocuparse de la casa o tocar la guitarra.

"La música, la danza y el canto son una terapia", repite Rafael. La historia de vida de ambos refleja la de muchos habitantes de la villa 20 que sueñan con progresar. Por el rincón donde se encuentra su casa y las condiciones críticas que exhibe, Felina y Rafael podrían ser una de las primeras familias relocalizadas en las viviendas que se construyen en el predio que hace tres años fue ocupado dando lugar al barrio Papa Francisco. "No nos negamos a pagar por una casa, pero para eso el Estado nos tiene que dar la oportunidad", decía Rafael en la charla con este medio. Mientras avanza la construcción de las viviendas, hoy tiene otro motivo para estar feliz.

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