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Los Pumas perdieron su sitial cercano a las potencias

Una nueva derrota, la segunda en siete días a manos de Inglaterra, pone de manifiesto una transición más traumática que la esperada

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PARA LA NACION
Domingo 18 de junio de 2017
Los Pumas no pudieron y perdieron otra vez con Inglaterra
Los Pumas no pudieron y perdieron otra vez con Inglaterra.
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SANTA FE.- La frustración es inmensa. Enfrentarse con una Inglaterra desprovista de sus principales figuras aparecía como una inmejorable oportunidad de recuperarse anímicamente y consolidar el camino elegido por los Pumas y todo el rugby argentino. El saldo final de dos derrotas en dos partidos es un mazazo difícil de sobrellevar. Una primera conclusión es que, evidentemente, la transición que forzaron los cambios estructurales que sucedieron al último mundial está resultando más traumática que lo esperado. Al mismo tiempo, cabe destacar el progreso que mostró el equipo respecto a su presentación de noviembre último y también en relación con los últimos rendimientos de Jaguares. Pero no alcanzó para arañar una victoria y este presente está lejos de lo que se esperaba luego del cuarto puesto de 2015. Queda entonces aceptar la realidad: los Pumas retrocedieron respecto a dos años atrás y perdieron su sitial cerca de las potencias.

Si la derrota por 35-25 en el segundo test-match frente a Inglaterra obliga a un replanteo de los objetivos es algo que compete al entrenador Daniel Hourcade. "Creo que éste es el camino", afirmó el tucumano tras el encuentro. "Vamos a hacer los ajustes que haya que hacer, pero no vamos a cambiar la idea de juego. La diferencia está en cerrar los partidos, concretar las oportunidades y reducir los errores. Pero si no se intenta y no se arriesga es imposible ganarles a estos equipos", aseveró.

El enfrentamiento en la cancha de Colón fue casi un calco del de siete días atrás en San Juan. La diferencia fue que, como se esperaba, los ingleses levantaron sutilmente su nivel, y por eso ganaron con más holgura. Pero otra vez los Pumas tuvieron la iniciativa, otra vez marcaron lindos tries y generaron posibilidades que muchas veces dilapidaron, otra vez cometieron errores que pagaron con tries y otra vez se derrumbaron en los instantes decisivos.

Con el resultado 25-25 a 20 minutos del final, Inglaterra tomó el control y selló la victoria con un try de maul y un drop de la figura de esta serie: el apertura George Ford. En la efectividad de los pateadores también hubo diferencias: el visitante acertó cinco de seis, y Nicolás Sánchez falló tres de siete, incluidos dos penales de conversión factible.

Hasta ese momento, un partido infartante, con cambios de liderazgo y acciones vistosas que tuvieron en vilo a los 29.000 espectadores que cubieron la cancha del club sabalero. Un gran marco de público que intentó infructuosamente presionar al rival y que premió el esfuerzo de los argentinos despidiéndolos con aplausos.

Porque cuando los Pumas conseguían inercia en su ataque a partir de ganar el uno contra uno y jugar rápidamente el ruck, se acercaban mucho al ideal de rugby que pretende Hourcade. El try de Emiliano Boffelli, por ejemplo, fue una obra maestra de ataque, con paciencia para generar el envión y, una vez obtenido, lanzando la pelota a la punta. En Jerónimo de la Fuente, el gestor de esa conquista -quebró la línea defensiva antes de habilitar al wing, se sintetiza el presente de los Pumas: unos minutos antes, un pase suyo mal concebido en un contragolpe que tenía destino de try terminó en siete puntos para el adversario. Allí radica todavía la distancia entre la idea de juego y cómo se la plasma en la cancha.

Ayer la Argentina se midió con un equipo de primer nivel mundial. Que no tenía a sus mayores figuras, es cierto. Y muchos estaban haciendo sus primeras armas en el plano internacional, también. Pero aun estos jugadores de segunda línea demostraron estar a la altura de un conjunto de elite. La precisión con que jugaron, la pulcritud con que llevaron adelante el plan, la sobriedad con la que cerraron el partido dan cuenta de su calidad.

Con apenas 41% de posesión y de territorio, Inglaterra se las ingenió para ser un justo vencedor. La efectividad es su marca registrada: dos errores ajenos, dos tries. Dos line-outs en ataque, otras dos conquistas. Los Pumas volvieron a dominar en el scrum (aunque esta vez no en el maul) y cedieron apenas dos penales en la segunda mitad (seis en la primera), y aun así quedaron lejos del triunfo.

El mayor déficit volvió a ser el control de la pelota. La frustración por no aprovechar las chances fue acumulándose. Cómo salvar eso sin ceder agresividad es trabajo que les cabrá a los entrenadores si, como afirmó Hourcade, no cambiarán las líneas generales del plan de juego.

El próximo sábado, en Jujuy, Georgia planteará un desafío muy distinto. Se trata de un rival más débil, pero que no deja de ser peligroso y está en franco crecimiento. Más tarde será el turno de los gigantes del sur en el Rugby Championship. Hoy, los Pumas están más cerca de los georgianos que de Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia.

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