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Barcelona, el antifetichismo a las celebrities y la paz de Messi: por qué la ciudad no presume de su estrella

La capital catalana, a diferencia de Nápoles con Maradona, no hay muestras de idolatría a la figura del rosarino

Domingo 18 de junio de 2017 • 09:55
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Leo aprovecha la cultura catalana para vivir tranquilo
Leo aprovecha la cultura catalana para vivir tranquilo. Foto: Archivo

BARCELONA.- Hay ciudades acostumbradas al glamour de sus personajes, como Nueva York. Otras obsesivas con sus celebrities, como Los Ángeles. Están, también, las que se entregan completamente a sus ídolos, cómo Nápoles. Maradona dejó la "capital" del sur de Italia en marzo de 1991 y hoy, más de 26 años después, parece que Diego nunca se fue. El Bar Nilo ostenta un altar en honor al Pelusa, por las calles hay tantos graffittis con la cara del Nº10 que ya forman parte del paisaje urbanístico de la ciudad y los tifosi azzurri no se olvidan de reivindicar a Maradona cada domingo en el San Paolo. Hasta en Milán, en las antípodas de Nápoles, se puede encontrar, en algún callejón perdido, la cara de Diego tachada.

Pero hay ciudades indiferentes a sus estrellas. Barcelona, por ejemplo, parece un poco ajena a Messi. En las calles no hay señales de sentimentalismos ni de derroches de pasión. Quizás, y a pesar de que la ciudad está sometida a los beneficios del turismo (más ocho millones de visitantes al año), Barna es una proyección del carácter catalán. Barcelona no presume de Messi y eso de que nadie duda en el Camp Nou de que el futuro sería demasiado generoso si aparece otro talento como el del rosarino. "No somos una tierra de grandes capitanes", apunta Sebastià Serrano, catedrático en la Universitat de Barcelona (UB) en lingüística y teoría de la comunicación; "aquí no existe ese proceso de idolatrización de nuestros personajes públicos".

La presencia de Messi, en cualquier caso, es indiscutible en los locales de ventas de camisetas. Nadie vende tanto el Nº10: la temporada 2015-2016 pisó las 1,9 millones de casacas; seguido por el colombiano James Rodríguez, 1,2. La estrella de Madrid, el portugués Cristiano Ronaldo, 950.000. Sin embargo, hay veces que Barcelona se rebela contra su propia identidad y aparece Messi pintado en algún rincón de la ciudad. En las vísperas del último clásico contra Real Madrid, que coincidía con el día de los enamorados en Cataluña (el 23 de abril se celebra Sant Jordi, álter ego de San Valentín), un artista italiano parodió un beso entre Messi y Cristiano en el corazón turístico de Barcelona. A metros de la Plaza Cataluña, el grafitero TvBoy Salva, inspirado en Oliviero Toscani (creador de la popular fotografía en la que se besaban una monja y un cura para dar vida a una publicidad de Benetton) pintó a unos acaramelados Messi y Cristiano. "No hay que tomarse el fútbol tan en serio, puede haber amor entre dos grandes rivales. Hay que reírse de la vida. Fue algo que le gusto a las dos hinchadas", cuenta TvBoy.

En un lugar menos mainstream, en los Jardines de las Tres Chimeneas situados en el Distrito de Sants-Montjüic, esta semana apareció un nuevo grafiti con la cara del rosarino, obra del artista Axe Colours. "Antes, en el mismo sitio ya había hecho otros dos grafitis, Mundo Leo me llamó porque los quería grabar y le dije que ya no estaban, que teníamos que esperar al momento oportuno para que haga uno nuevo. Pero aunque no ganamos la Liga ni la Champions, lo hice igual", explica Axe Colours, que antes ya había pintado a Messi cuando ganó el tercer Balón de Oro, mural repetido cuando levantó el quinto. "Es cierto que por el carácter catalán y, a pesar de que en Barcelona somos muy abiertos, no se ven tantas expresiones artísticas genuinas sobre Lionel", completa Axe Colours.

Pero hay si hay un lugar por excelencia en el que la figura de Messi se celebra por doquier es en el Camp Nou. La foto del capitán de la Argentina con el puño en alto celebrando el sexto gol ante el PSG en la remontada histórica da la bienvenida a la cancha de Barça. "Leo preside la entrada a nuestras instalaciones", subrayan desde el club catalán. Y en el museo azulgrana hay un espacio reservado para el rosarino: sus cinco Balones de Oro y sus tres Botas de Oro (próximamente serán cuatro, después de haberse consagrado como el mejor goleador de Europa la temporada pasada) se lucen en una zona dedicada al rosarino. El museo de Barça es el más visitado en Cataluña, cerca de dos millones de personas al año, que le dejan al club unos ingresos de 30 millones de euros. El Museo del Prado, por ejemplo, suma 2,5 millones de visitantes, pero su facturación anual es de 15 millones. "Cuando te acercas al campo notas la presencia de Messi. Además de tener su lugar en el museo, Messi está presente en todas las promociones del club. Pero, es cierto que Barcelona no es una ciudad dada a exhibir personalísimos", completan desde los despachos del Camp Nou.

"Tenemos un carácter más reservado, no diría que estamos a la defensiva, pero nos han dado muchos golpes. Y es quizás el miedo, esa adaptación de nuestra especie a conservar la vida, que hace que seamos más cautos a la hora de relacionarnos. Los catalanes, también, probablemente como consecuencia del bilingüismo, desautomatizamos la comunicación. Actuamos metacomunicativamente", reflexiona Sebastià Serrano. En la discreción catalana, Messi se siente como en casa. "Hoy vivimos en la espectacularización de la intimidad y Lionel es un chico al que no le gusta exhibirse ni ostentar", añade el catedrático de la UB.

"Aquí somos reservados, pero a Leo lo queremos mucho y eso es lo que intento trasmitir con mis grafitis. Más allá de toda la publicidad que existe con él, lo mío es una expresión genuina del sentimiento barcelonés", subraya Axe Colours. "A Messi no le pasa como a Cristiano. Él sabe que en Barna lo queremos y mucho", remata Serrano.

Barcelona resiste frente al fetichismo a las celebrities y Messi lo agradece. El Nº10 descansa en el anticholulismo catalán.

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