Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La fuerza de la empatía: hablar con pares ayuda a superar situaciones difíciles

Lunes 19 de junio de 2017
PARA LA NACION

Los encuentros grupales, en el formato que sea (psicoterapia, de ayuda mutua, de reflexión, etcétera) colaboran para que, aquellos que viven situaciones de dificultad, puedan saberse parte de un conjunto de semejantes con quienes sentirse acompañados.

No se trata solamente de curar, sino de generar pertenencias, redes afectivas, espejos en los cuales mirarse. El grupo es un espacio en donde la experiencia de uno es eco de la experiencia de otro, y es un contexto dentro del cual la frase "creí que era yo el único que sufría esto, pero ahora veo que no es así y me siento menos solo e inadecuado" aparece sanadoramente en todo momento.

La vivencia de poder decir lo propio ayuda, pero también lo es el percibir la propia capacidad de ayudar a otros, de decir algo que a algún compañero le pueda servir, lo que permite salir un rato de la propia rumiación de los problemas, para explorar aspectos más generosos de la propia personalidad. Es allí donde la solidaridad sana: no solamente actúa como elemento moral, sino que es parte de un proceso de sanación profunda.

El ser humano moderno se siente exiliado en muchas ocasiones. Lo siente dentro de un mundo que a veces le parece ajeno. El grupo le permite salir de esa vivencia y volver a lo común, a los otros, para forjar redes que, posiblemente, nunca debieran haber sido rotas.

No se trata tanto de solucionar problemas. Lo esencial está en el acompañar, algo que tiene un efecto a veces menospreciado por los "solucionadores seriales" .

Estos no ponderan el valor anímico del estar con otros en clave de unión, porque valoran solamente las soluciones prácticas, mecánicas.

Pero si bien estas últimas son bienvenidas, el vivir las cosas duras de la vida desoladamente es bien diferente a hacerlo con otros cerca, otros con quienes poder estar en clave solidaria.

Por eso la grupalidad es buena: no solamente porque el ser humano es constitutivamente grupal, sino porque aun en las situaciones aparentemente irresolubles, el acompañamiento hace bien, humaniza y es puente para que la vida continúe más allá de todo.

El autor es coordinador general del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano

Te puede interesar