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La revancha del wing que el Mellizo defendió hasta cuando jugaba muy mal

Pavón reactivó a Boca en el momento que más lo cuestionaban; el Nº 7 vuelve a parecerse al que se destacó en la Copa 2016

Lunes 19 de junio de 2017
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En este torneo, el delantero marcó cinco goles desde larga distancia
En este torneo, el delantero marcó cinco goles desde larga distancia. Foto: Archivo

"Para mí jugó bien". Con estas cuatro palabras Guillermo Barros Schelotto finalizaba cualquier consulta periodística o cuestionamiento de un hincha cuando el denominador común era Cristian Pavón. Porque ahora que Boca quedó a tiro de un nuevo campeonato, los Mellizos recuerdan cuando se los criticaba por sostener a un wing que prometía mucho potencial aunque no siempre lograba demostrarlo en el campo de juego. El 7, un número muy conocido para su entrenador, recuperó su pique y explosión (como en el gol que destrabó la goleada a Aldosivi) y, en el momento más necesario, le dio cuerda al jugador interesante y fundamental que estuvo apagado durante casi un año. Guillermo no se sorprende. "¿No te parece que Pavón se equivoca porque decide mal?" "¿Por qué está peleado con el arco?" "No creés que es justo darle la chance a otro jugador?". Todas estas consultas quedaban sin efecto en Barros Schelotto, porque él contestaba siempre: "Para mí jugó bien".

Lo cierto es que el hincha de Boca debió esperar cerca de 11 meses para poder disfrutar nuevamente de la mejor versión de Kichán, como es conocido en su Córdoba natal. ¿Cuándo había mostrado su última gran imagen? El 14 de julio de 2016, ante Independiente del Valle, en la derrota 3-2 en la Bombonera que decretó la eliminación en las semifinales de la Copa Libertadores 2016, cuando convirtió los dos tantos del equipo y fue muy aplaudido a pesar de la dolorosa e impensada caída.

Su papel fue tan importante en ese semestre que desde la dirigencia debieron actuar rápido y mejorarle el bajo contrato. El fin de esa decisión no fue pensada sólo por el bien del dueño de la camiseta N°7, sino que también se la vinculó a la cláusula de rescisión: inmediatamente, se disparó a 18.000.000 de euros, una de las cifras más altas de nuestro fútbol.

Ante Aldosivi, Pavón volvió a ser aquel que todos extrañaban. El de la inteligencia para elegir la mejor opción en cada jugada, el que muestra decisión para hacer la diferencia con su velocidad, y el de la dinámica y la claridad para definir frente al arco. Tal es así que, frente a los Rojos, él fue el que estuvo endiablado: tras un desborde y enganche inteligente, se sacó de encima la marca para tirarle un centro-pase a Oscar Benítez, que cabeceó al 2-0. Y en Mar del Plata le agregó el gol: encontró el espacio para recibir limpia una pelota de Gago, encaró y sacó un remate a 93 kilómetros por hora. Y no sólo eso, sino que también mostró compromiso en la marca. "¡Así, así, así!", le gritó Guillermo, mientras lo aplaudía por su rápida reacción para recuperar un balón cerca del banco de suplentes visitante, después de que delantero desaprovechara un mano a mano ante Vega.

"Fue muy importante hacer un gol. Venía de ocho partidos sin convertir. Estoy muy contento, aunque no me importa quien haga los goles. Lo único que queremos es ganar", declaró Pavón luego del 4 a 0.

Con su reencuentro con la red, Boca abrió el camino para una victoria fundamental. Y pese a su rendimiento irregular a lo largo de las 26 fechas previas a Independiente, a través de su gran tiro desde media distancia el conjunto xeneize encontró en él una herramienta clave para resolver ciertos partidos. En 2016, le convirtió de tiro libre a Belgrano (3-0). Además, cerró las victorias ante Gimnasia (3-0), con un remate al ángulo, y ante Colón (4-1), con un bombazo a la parte alta del arco. En tanto, en 2017, abrió el camino del triunfo en San Juan, ante San Martín, con otro zapatazo al ángulo.

Las raíces de aquel bajo nivel repentino tras una gran Copa Libertadores parecen haber estado en su participación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en el que se metió en el equipo de Olarticoechea con la presión de haber sido el mejor jugador del xeneize en aquél frustrado certamen. La historia es conocida: los jugadores no contaron con un tiempo prudencial de entrenamientos por los problemas institucionales de la AFA y, como se preveía, quedaron eliminados en la etapa de grupos. Desde ahí, no fue el mismo jugador.

Quizás agotado mentalmente por la continua competencia, comenzó a ser más egoísta. A no saber tomar la mejor decisión en algunas jugadas y a desperdiciar ocasiones que hubieran servido para asegurar triunfos. Además de esas largas ocho jornadas sin marcar, hubo acciones puntuales que lo expusieron. La más evidente fue aquella contra Patronato, en la que, luego de una gran jugada individual, optó por patear al arco casi sin ángulo, en lugar de cederle el 2 a 0 a Benedetto, que estaba solo frente al arco; Pavón erró el gol y, en la jugada siguiente, el conjunto de Paraná selló el 1 a 1. Pero ante los cuestionamientos, ahí estuvo Guillermo para respaldarlo. El DT lo hizo también con Benedetto, con Bentancur, con Peruzzi. Pero con el que más firme se puso fue con Pavón. Tan es así que el 7 disputó las 28 fechas. Y, de no mediar imprevistos, tendrá asistencia perfecta en las dos últimas jornadas del torneo.

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