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Si pierde la frescura, Independiente siente el pesode los momentos decisivos

Lunes 19 de junio de 2017
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PARA LA NACION
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Aunque no se sabe hasta cuándo, Independiente ha dejado atrás la frescura que lo caracterizaba. Entumecido por la feroz seguidilla de partidos, el equipo de Holan volvió a fallar en un momento delicado del campeonato. Como si le costara dar respuestas en los momentos más calientes del certamen, el Rojo dejó pasar una buena oportunidad de meterse en la zona de clasificación a la Copa Libertadores. En un duelo que pedía más inteligencia que fortaleza física, a Independiente le sobró garra pero le faltó juego. Buscó inútilmente abrir con fórceps a Olimpo, que está en la zona del descenso, un rival espartano que no cedió ni un centímetro y que se llevó de Avellaneda un empate merecido.

Independiente recién logró activarse tras el primer cuarto de hora. Con Rigoni fino desde la derecha, el equipo de Holan empezó a martillar a Olimpo. La vía de acceso que abrió el cordobés fue apenas una chispa sin sentido. Independiente iba, pero no podía construir. Barco se encendió poco después. Benítez lo siguió. Los tres conectores empezaron a tirar de un carro que parecía anclado en un pantano. Olimpo, mientras tanto, no daba pelota por perdida.

A los 35 minutos ocurrió un imprevisto. Cuando en el partido pasaba poco, una pelota larga y frontal de Nery Domínguez le dio un vuelco a la tarde. Albertengo, que había leído bien la maniobra, se infiltró entre los centrales del conjunto bahiense y, con un sólo movimiento, le cambió el rumbo a la pelota para poner el 1-0. Olimpo, nervioso, quedó desplomado hasta el final de la primera parte. Independiente pudo haber estirado la diferencia durante ese lapso, pero Gabbarini no permitió que entrara la daga. Los espacios empezaron a aparecer. Y con espacios, Independiente mata. O mataba.

En el segundo tiempo un cabezazo de Carlos Rodríguez, a los cinco minutos, sacudió al Libertadores de América. Una jugada rápida de Olimpo dejó a la defensa de los Rojos desarmada. Fue el empate. Independiente marcaba mal. Y generaba poco. Le costó tanto reponerse que recién a los 23 minutos volvió a llegar con claridad. El final fue a puro griterío, cortado por faltas, el resultante de dos equipos que pelean por algo: uno por entrar en la Libertadores y otro por no caer a la segunda división. Fue, de alguna manera, una igualdad inconveniente para ambos.

Lo que le pasó a Independiente no es nuevo. Su última gran actuación fue el 14 de mayo, la noche en la que le ganó a Racing 2 a 0. A pesar de que su mejor versión se había dado en la semana previa, en el triunfo 4 a 2 sobre Newell's, el clásico llevó al conjunto de Holan a un plano superior. Pudo haber sido su techo. Desde ahí, salvo por el partido ante Alianza Lima -triunfo 1 a 0 en Perú-, Independiente ha intentado con poca fortuna repetir sus mejores momentos. Los resultados continuaron siendo positivos, es cierto, pero el eje cambió: las victorias ahora nacían más desde el carácter que desde el funcionamiento. Tagliafico, siempre importante, pasó a ser determinante, el motor de un grupo preso de sus contadas variantes.

Demasiados vaivenes

Luego del clásico llegó el choque con Camioneros, por la Copa Argentina. Tras empatar 0 a 0 en el tiempo regular, los penales definieron la clasificación a favor del Rojo. Pocos días después, por el torneo local, Huracán estuvo a punto de quitarle el invicto. Independiente, en su casa, le ganó al Globo con dos goles sobre el final, a pura fortaleza, cuando caminaba al borde del precipicio.

En la fecha siguiente no pudo con Aldosivi, en Mar del Plata. Tuvo que conformarse con un empate 0 a 0. Entre semana viajó a Perú, donde sí completó una muy buena actuación, pero pareció más bien un oasis. El fin de semana siguiente, cuando tenía la oportunidad de meterse en la lucha por el título, cayó ante Boca, en la Bombonera, en lo que fue la primera derrota de Holan en la institución.

Tras el receso por la fecha FIFA, Independiente recuperó el partido que le faltaba y, otra vez con mucho carácter pero sin tanto fútbol, golpeó a Defensa y Justicia y le ganó 2 a 1 en Florencio Varela. Fue la recuperación que necesitaba en un momento crítico. Un paso importante para acercarse a la Copa Libertadores, el objetivo de este semestre. Pero tres días más tarde, Olimpo lo frenó. Nadie lo esperaba. Todavía le quedan dos partidos -Unión y Lanús- para volver a dar con el buen funcionamiento que le abra un lugar en el torneo más importante del continente.

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