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Los hombres que transportaron a Boca hasta el umbral del título

El equipo xeneize puede ser campeón mañana sin jugar; el peso de un puñado de personajes que batalló contra los cuestionamientos: de los Mellizos Barros Schelotto a Gago, pasando por Benedetto, Tevez y el presidente Angelici

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LA NACION
Lunes 19 de junio de 2017
El capitán Gago encabeza la fila que entra en la Bombonera; un líder que superó lesiones y al que el cuerpo técnico le dio un rol protagónico
El capitán Gago encabeza la fila que entra en la Bombonera; un líder que superó lesiones y al que el cuerpo técnico le dio un rol protagónico. Foto: Fernando Massobrio
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A tiro del campeonato. Al alcance de la mano le quedó el trofeo de la temporada 2016/17 a Boca, que mañana podría desatar el festejo por una nueva estrella. La imagen de la celebración difuminará a personajes que aparecerán como pequeños ganadores en el recorrido, nombres que fueron blanco de las críticas: desde el presidente Daniel Angelici, pasando por los Mellizos Barros Schelotto, el capitán Fernando Gago, el goleador Darío Benedetto hasta llegar a Carlos Tevez...

Cada uno, con sus argumentos y decisiones, impusieron en su momento su particular sello. En un fútbol cada vez más incendiario, la continuidad de un proyecto queda atada a los resultados. Un mal que se observa con mayor frecuencia y que se amplifica si se trata de una vidriera como es Boca. El campeonato es una obligación y ni aún así se asegura la extensión de un vínculo. La tarea de los Mellizos Barros Schelotto precisa de una corona, un símbolo que la legitime puertas afuera. Guillermo tiene una colección de títulos como futbolista y su figura fue idolatrada por los hinchas: goles, personalidad, desparpajo... virtudes con las que encandiló. La función de conductor de grupo es menos grata. Él decidió poner a prueba ése aura, recibió varias recriminaciones y miradas de reojo: los resultados del año pasado le dieron la espalda y no clasificarse a una copa internacional hirió el orgullo de todos. La posibilidad latente del bautismo triunfal como entrenador xeneize le llegaría en un momento oportuno, justo cuando la renovación del contrato está sobre la mesa de negociaciones. "Todavía no logramos nada; hay que ganar un partido más", fue el mensaje que bajó el líder, después de la goleada sobre Aldosivi, en Mar del Plata, partido en el que los hinchas neutrales corearon su nombre y le regalaron el cántico que todo DT desea escuchar: "Que de la mano de los Mellizos, todos la vuelta vamos a dar".

Con el cuerpo técnico, asoma Angelici, campeón en 2015 con Arruabarrena como entrenador, pero que necesitaba revalidarse. La crítica de quienes sostenían que no tenía peso en la AFA es igual de contundente que el mensaje de quienes señalan que es él quien conduce en el edificio de la calle Viamonte. Los éxitos taparán sus errores, esos que reaparecerán ante un nuevo tropiezo. La posibilidad de regresar a los certámenes internacionales será un desquite y la posibilidad de cumplir su sueño: ver a Boca en un Mundial de Clubes.

La figura de Martín Palermo, que se retiró hace siete años de Boca, no deja de circular cuando se habla de goleadores. Es una pesada mochila que debe cargar cada futbolista que se precia de hombre de área con la camiseta xeneize. Boca desembolsó 5.500.000 dólares por Darío Benedetto, que en la Argentina había jugado en Arsenal -dos ciclos-, Gimnasia (Jujuy) y Defensa y Justicia. No había debutado y ya era discutido por el hincha. Su llegada se dio en medio de la preparación para las semifinales de la Copa Libertadores 2016 ante Independiente del Valle. Pese a que Guillermo Barros Schelotto no había pensado en él, cuando se lo ofrecieron no dudó en aceptarlo. La eliminación de la Copa Libertadores lo puso como una de las caras de la derrota. La convicción propia y el respaldo del cuerpo técnico posibilitaron revertir la imagen y la relación con la gente. Dieciocho goles, un número nada despreciable que lo impone como artillero del certamen, lo ratifican. Con ofertas del exterior, encontrar un reemplazante podría significar un dolor de cabeza para los dirigentes y también para los Mellizos.

No hay jugador en el plantel que se identifique más con Boca que Gago. Tampoco hay que saltear las páginas que pusieron en jaque la estrella del capitán, un futbolista perseguido por las lesiones. Fue un elemento determinante en aquella seguidilla de triunfos clásicos sobre San Lorenzo, Racing y River, allá en el cierre de 2016. Su vuelta al equipo tras recuperarse de la segunda rotura de su tendón de Aquiles izquierdo generó dudas incluso entre los dirigentes de Boca, que demoraron la renovación de su contrato [vencerá en 2020] hasta asegurarse de que estuviera recuperado por completo. Guillermo, en cambio, ni bien lo tuvo a disposición le dio un papel importante en el equipo: lo ubicó de volante central para que todas las pelotas pasaran por él. Así, su fútbol de alto vuelo guió al grupo hasta la punta del campeonato y hoy es el capitán y mayor referente tras la partida de Carlos Tevez.

El Apache quedará también entre los nombres que hicieron ruido en la campaña. El cierre de año lo tuvo como protagonista casi exclusivo y su marcha al fútbol de China, con el equipo puntero al entrar en el receso, hirió el entimiento de los hinchas; su última declaración sobre un ídolo como Riquelme dividió aún más las aguas y aunque Tevez no puede ser olvidado de concretarse la consagración, el brillo de su estrella no será el mismo.

También existe una trilogía de nombres que tuvieron su momento para esta campaña. El juvenil Rodrigo Bentancur, un preferido en la elección del cuerpo técnico, también lidió con la intemperancia de los hinchas; el colombiano Wilmar Barrios pasó de olvidado a pieza de relevancia en los últimos capítulos y Ricardo Centurión -Boca no comprará su pase a San Pablo- que protagonizó escándalos fuera de la cancha, aunque en el campo deslumbró con sus gambetas y por ese motivo los Mellizos siempre lo respaldaron.

Boca está a tiro de un campeonato que tiene sellos particulares.

Así se define el título

Campeón sin jugar, un error de la programación

Cuando se determinó el día y la hora de la 29a fecha, no se reparó en que Boca podría consagrarse campeón sin jugar. Banfield visitará mañana a San Lorenzo, desde las 18 y, de no ganar, los xeneizes, con 59 unidades, serían inalcanzables para el Taladro, que cosechó 54.

Un éxito de Banfield lo obliga a ganar en Bahía

Si Banfield vence a San Lorenzo, Boca necesitará imponerse pasado mañana sobre Olimpo; así mantendrá los cinco puntos de ventaja con tres unidades por jugarse.

La definición en la última fecha, en la Bombonera

Si Boca no se consagra pasado mañana, lo podrá hacer en la última fecha, en la que recibirá a Unión. Precisa sumar dos de los seis puntos que le quedan en juego

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