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Luis Ecudero, el veterano que tiende puentes en Malvinas

Veterano de guerra y creador de la Agrupación AtléticaIslas Malvinas Argentinas. El 19 de marzo estableció el nuevo récord del circuito junto con cuatro de sus atletas

De izquierda a derecha: Julio Castro, Pedro Gómez, Mariano Escudero (h), Bernardo Maldonado y Luis Escudero
De izquierda a derecha: Julio Castro, Pedro Gómez, Mariano Escudero (h), Bernardo Maldonado y Luis Escudero. Foto: Proyecto Malvinas
Lunes 19 de junio de 2017 • 09:01
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El 23 de abril de 1982 un joven de San Luis llegó a las islas Malvinas en medio de la incertidumbre. Ese día arribó el comandante y presidente argentino Leopoldo Galtieri, en medio de una histriónica campaña de prensa en la que aseguraba la superioridad del ejército argentino frente a la invasión de los ingleses en las islas del atlántico sur. Luis no imaginó nunca lo que seguiría: "Al comienzo fue todo tranquilo, pero el primero de mayo todo cambió. La aviación inglesa empezó a bombardear el aeropuerto de Malvinas, empezamos a caer en donde estábamos, la vida para nosotros cambió totalmente. Los bombardeos empezaron a ser costumbre, en especial a la noche, por lo que dormíamos muy poco. Con el transcurrir de los días empezó a faltar alimentación, la ropa estaba mojada, teníamos hambre pero también ganas de no aflojar a pesar de que el enemigo era muy superior en tecnología y experiencia. Creo que eso nos daba más fuerza para 'ponerle el pecho' a la situación y no caer en la preocupación", cuenta Luis Escudero a LNCorre. Lo que siguió después de aquel verdadero suplicio es historia conocida. Pedro Gómez, Julio Castro y Bernardo Maldonado no existían en aquel entonces. Tampoco Mariano, hijo de Luis, el primero milagro después del horror de la guerra. Treinta y cinco años después, la vida de los cinco se cruzaría para siempre.

El 16 de mayo es un día más en la vida de Luis, que vive en Córdoba desde hace cuarenta años. Reparte su tiempo entre su familia y su trabajo como presidente de la Agrupación Atlética Islas Malvinas Argentinas, un grupo federado que recluta a corredores aficionados y elite de la provincia mediterránea. "Su otra gran familia", como la define Luis. Es martes, día de pasadas en la pista del Mario Alberto Kempes y Luis, que tres días antes de que se publique esta nota cumple cincuenta y seis años, tampoco descuida su carrera como atleta. "Empecé a correr antes de la guerra, aunque mi fuerte en San Luis era el ciclismo. Luego ingresé al Ejército y participé en torneos de atletismo a nivel local, provincial y nacional. Desde ahí no paré". Tanto es así, que el 19 de marzo de 2017 y como parte del "Proyecto Malvinas Argentinas", cumplió el más grande reto de su vida: volver a las islas por segunda ocasión a correr la posta en maratón junto a los atletas del club. La primera vez, un 18 de marzo pero de 2012, corrió bajo esa modalidad junto a otros tres veteranos de guerra de Buenos Aires, parando el reloj en 2h55m50s, récord de circuito vigente hasta que los ingleses volvieron a adueñárselo tres años después. Fue el 2012 que marcó un antes y un después en su vida. Creó la Agrupación Atlética Islas Malvinas Argentinas y comenzó a dejar su huella tanto en el atletismo local como nacional. "Cuando volví a Córdoba, en 2012, me sentí en lo obligación de honrar a los héroes que descansan en Darwin. La agrupación es para homenajearlos todos los días". Hoy, son más de cuarenta los que forman parte de la agrupación, entre atletas de elite y aficionados que, sin importar condiciones físicas o económicas, representan al club. Cada fin de semana, ya sea en Córdoba, en cualquier otro punto del país o del mundo, los corredores de Malvinas lucen orgullosos sus musculosas con las islas en el pecho, una marca registrada que suma cada vez más adeptos. Uno de los primeros fue precisamente Mariano, el más grande de sus cuatro hijos: "Mariano corre desde los seis años, hoy a los 33 años sigue vigente con marcas importantes. Para mí es un honor vincular mi compromiso, mi sentimiento por nuestras islas y nuestros caídos al deporte que más nos apasiona. Ver a las Islas Malvinas en el pecho de cada atleta que me acompaña es una forma de mantener viva la causa los 365 días del año". A 35 años de la guerra, hoy Escudero "lucha" desde otro lugar: "En términos económicos me cuesta bastante mantener la agrupación, pero verlos a ellos sentir esta causa hace que todo valga la pena, por ellos dejo todo".

Los recuerdos, un poco más recientes en el tiempo, se potencian cuando Luis rememora la experiencia de este año: "En ambas oportunidades me surgieron sentimientos ambivalentes; tristeza, emoción, llantos. Imaginé y recordé a mis hermanos del grupo de artillería 4 de la batería C como si la guerra hubiese sido el día anterior. Correr y pasar por las posiciones de combate me dieron la fortaleza para ganar la carrera. Ahí enterré a muchos amigos, sufrimos mucho pero yo tuve la suerte de salir adelante. Volver con mi hijo y los chicos de la agrupación a hacer lo que más amamos fue un regalo de la vida". El 19 de marzo de 2017 Luis corrió la posta en 42 kilómetros junto a Castro, Maldonado y su hijo en 2h29m29s, rebajando más de quince minutos la marca de los ingleses. Además, el tucumano Pedro Gómez cronometró 2h31m40s en el maratón individual, pulverizando el récord de su coterráneo Rafael Lencinas, anterior poseedor de la plusmarca en esa distancia, en 2016. A semejante hazaña no le faltó épica: veinticuatro horas antes del maratón tuvieron que dormir, por cuestiones económicas, en el aeropuerto de Punta Arenas, ya que los vuelos a las islas sólo despegan los sábados. Luis relata la "locura" con humor y asegura que eso los motivó más para lograr el objetivo.

El atletismo salva vidas

Mientras disfruta de sus tres nietos y toma mates con su esposa Sonia, con quien lleva 34 años de casado, Luis se toma un momento de reflexión sobre cómo el atletismo le salvó la vida: "Tengo muchos recuerdos que jamás se olvidan. Nuestros héroes caídos, las noches oscuras y frías de bombardeo, el miedo, el desvelo e insomnio y el pensamiento permanente en las familias, con la incertidumbre de no saber si iba haber un reencuentro. El atletismo me ayudó a mantener mi mente y cuerpo en acción con gente maravillosa que siempre estuvo acompañándome, a pesar de mis altibajos. En lo personal, me ayuda a canalizar muchas veces lo que siento. Este deporte es mi terapia". Luis también recuerda que "de la única persona que pude despedirme antes de irme a la guerra fue de Sonia, que en ese momento era mi novia". Además de Mariano (33), son padres de Leonardo (31), Vanina (27), Tomás Valentín (9). Con una emoción indisimulable, Luis cuenta que también tiene tres nietos: Luciano (14), Tobías (10) y Pedrito (9).

La realidad de Luis a los 56 años, es distinta y la desesperanza de aquellos días interminables manchados de sangre se transformaron en ilusiones y sueños cumplidos a ritmo de zancadas capaces de tender puentes entre Córdoba y Malvinas. "En la Isla, en medio de la guerra, no había tiempo ni tampoco lugar donde buscar palabras mejores que explicaran las cosas". La frase es de Fogwill en Los Pichiciegos, uno de los libros más fuertes sobre la guerra de Malvinas. Por eso de que quizás al final de todo las palabras sobran, es que Luis eligió correr para dejar su huella en este mundo. Primero para sobrevivir, después para homenajear a sus amigos de la guerra, a esos chicos que como él, a los veinte años, se embarcaron en una cruel aventura que no habían elegido. Como si no fuese suficiente, no lo hizo solo: hoy son muchos que como él llevamos a esas islas con nosotros para siempre. "El 26 de marzo me fui en paz porque pudimos cumplir el homenaje que yo le había prometido a los 649 héroes".

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