Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

EE.UU. y Rusia empiezan a verse como enemigos directos en la guerra siria

Moscú suspendió las comunicaciones y amenazó con atacar sus aviones luego de que EE.UU. derribara un caza sirio

Martes 20 de junio de 2017
0
En medio de la destrucción, una pausa por el Ramadán en Douma, Siria
En medio de la destrucción, una pausa por el Ramadán en Douma, Siria. Foto: Reuters / Bassam Khabieh

MOSCÚ.- En medio de una peligrosa escalada militar entre Rusia y Estados Unidos en el conflicto sirio, el Kremlin condenó ayer el derribo de un avión de combate del régimen de Bashar al-Assad por parte de las fuerzas norteamericanas y amenazó con medidas recíprocas contra cazas estadounidenses y sus aliados que intervienen en Siria .

"Los aviones y drones de la coalición internacional localizados al oeste del río Éufrates serán seguidos por los instrumentos aéreos y terrestres de defensa antiaérea rusa y considerados blancos", anunció el Ministerio de Defensa de Rusia, que también comunicó la suspensión de la "línea caliente" establecida con el Pentágono, el canal de comunicación para impedir las colisiones en el espacio aéreo sirio.

La advertencia del gobierno de Vladimir Putin es el último ejemplo de la intensificación del choque dialéctico y de intereses entre las dos potencias que apoyan a bandos enfrentados en la guerra civil siria, que ya se extiende por seis años, y el preludio de un eventual enfrentamiento bélico directo entre Washington y Moscú.

En el pasado, los militares rusos ya habían amenazado con frenar el intercambio de información con sus pares norteamericanos -particularmente después de que el presidente Donald Trump ordenó un ataque con misiles a una base aérea siria en abril-, pero mantuvieron, e incluso expandieron, esos contactos.

El anuncio del Kremlin se conoció horas después de que un caza F-18 norteamericano derribó un avión de combate sirio al sur de la localidad de Tabqah, que había bombardeado fuerzas apoyadas por Estados Unidos. Fue la primera vez que los norteamericanos eliminaron un caza sirio desde el inicio del conflicto.

Mientras Rusia, además, calificó los ataques norteamericanos sobre las fuerzas sirias de una "agresión militar", Estados Unidos dijo que mantendrá las operaciones aéreas en Siria, donde combate a la organización terrorista Estado Islámico (EI).

"Estamos atravesando horas muy delicadas", dijo ayer el general Joseph F. Dunford Jr., jefe del estado mayor conjunto norteamericano, que reconoció que no tenía planes inmediatos de contactarse con su par ruso, el general Valery V. Gerasimov, mientras las fuerzas norteamericanas evalúan la situación en el terreno, pero que "a su tiempo" se comunicará con él.

Después del bombardeo norteamericano con misiles crucero de la base aérea siria utilizada para una operación de ataque con gas nervioso, el mando de la coalición inició sobre Raqqa, bastión de EI, ataques aéreos con drones armados en lugar de enviar cazas de combate para evitar el riesgo de represalias de las defensas aéreas sirias y rusas.

Semanas después de que el Kremlin ordenó a sus militares sostener al gobierno de Al-Assad en septiembre de 2015, Rusia y Estados Unidos firmaron un memorándum para prevenir colisiones aéreas entre ambos ejércitos.

El otro jugador

A esta escalada militar se sumó Irán, histórico aliado de Damasco, cuando el domingo bombardeó posiciones de EI en Siria con misiles de mediano alcance lanzados desde territorio iraní, el primer ataque frontal de Teherán desde el fin de la guerra con Irak, en 1988.

La Guardia Revolucionaria de Irán, la poderosa fuerza de elite a cargo del programa de misiles del país, informó que lanzó seis misiles balísticos Zolfaghar desde las provincias occidentales de Kermanshah y Kurdistán.

Los jefes militares iraníes anunciaron ayer que el bombardeo no solamente fue en respuesta a los mortíferos atentados recientes en Teherán, sino también un poderoso mensaje a su archirrival Arabia Saudita y a Estados Unidos, un hecho que eleva aún más la tensión regional. Teherán ha sido un apoyo crucial para el régimen de Bashar al-Assad, que pertenece a la secta chiita de los alauitas.

El ataque iraní coincide con el progresivo deterioro de las relaciones entre Teherán, referente de los chiitas, y Riad, máxima potencia sunnita y apoyo de los rebeldes sirios que combaten a Al-Assad.

Sauditas e iraníes se disputan la hegemonía regional desde hace décadas, pero el acuerdo de Teherán con las potencias occidentales sobre su plan nuclear le ha permitido en los últimos meses al régimen de los ayatollahs tomar impulso en esa puja de poder.

Agencias AP, DPA y Reuters

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas