Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Enigmas de nuestra bandera

Martes 20 de junio de 2017
PARA LA NACION
0

El 18 de febrero de 1812, a pedido de Manuel Belgrano, el entonces Primer Triunvirato creó un distintivo con objeto de distinguir a los soldados de la causa patriota respecto de los demás. Fue el nacimiento de la Escarapela Nacional, a la cual las autoridades le asignaron los colores azul-celeste y blanco. Sobre la base de esos colores, y no de los del cielo ni de las nubes, Belgrano decidió mandar a confeccionar la Bandera Nacional el 27 de febrero de ese mismo año.

No hay duda, entonces, del origen de los colores de la Bandera Nacional. En todo caso, la incógnita gira en derredor de los motivos que pudo haber tenido el Triunvirato para elegir esos colores a la hora de crear la escarapela y a la forma o el diseño que tuvo la bandera diseñada por Belgrano.

Con relación a los colores, la hipótesis más probable es que el Triunvirato se haya inspirado en los de la "orden real" creada por Carlos III (rey de España entre 1759 y 1788) para premiar a quienes se destacaran por sus acciones militares en beneficio de la corona. Los símbolos de esa orden eran una cruz esmaltada y una banda de dos colores (blanco y azul). A su vez, Carlos III se habría inspirado en los colores de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, de la cual era ferviente devoto.

En cuanto al diseño de nuestra principal insignia patria, es una hipótesis muy probable que la originariamente creada por Belgrano haya tenido sólo dos franjas, tal como lucía la banda que simbolizaba la real orden de Carlos III y tal como había sido pergeñada la escarapela, que tenía un amplio corazón blanco con un borde celeste.

Esta teoría se confirmaría con el retrato que en 1815 François Carbonnier hizo de Belgrano mientras éste se encontraba en Londres en misión diplomática, en cuya parte inferior dibujó la escena de una batalla en la que se observa a un soldado que lleva una bandera de dos franjas horizontales con los colores celeste y blanco. Es dable suponer que fue el mismo prócer quien le describió sus características. La referida hipótesis también estaría avalada por la disposición de los colores del fondo de nuestro Escudo Nacional, aprobado por la Asamblea del Año XIII, elaborado por el orfebre peruano Juan de Dios Rivera Tupac Amaru.

Es cierto que cuando el Primer Triunvirato fue derrocado, en octubre de 1812, la bandera de España que flameaba en la actual Casa Rosada fue reemplazada por una celeste y blanca de tres franjas, tal como hoy la conocemos, y que esa disposición de colores fue la que tuvo la primera banda presidencial, utilizada en 1814 por el primer director supremo, Gervasio Posadas, pero la confusión se mantuvo muchos años porque ni el 20 de julio de 1816 (fecha en la que se efectuó el primer reconocimiento oficial, aunque provisorio, de la bandera) ni el 25 de febrero de 1818 (cuando se le dio reconocimiento definitivo y se le agregó un sol a la bandera de guerra) el Congreso nacional describió las características de la Bandera Nacional. Ello recién ocurrió en 1944, cuando el presidente de facto Edelmiro Farrell dictó un decreto mediante el cual se describieron las características de la Bandera Nacional, disponiéndose la utilización para uso oficial de una bandera de tres franjas (celeste-blanca-celeste) con un sol dorado en el medio y sin él para uso de los particulares. Debimos esperar 41 años para que, mediante la ley 23.208, se nos autorizara a utilizar la bandera con el tradicional sol de treinta y dos rayos.

Profesor de derecho constitucional

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas