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Julio Falcioni: "Tengo las mismas convicciones que antes, pero uno se va aggiornando"

Martes 20 de junio de 2017
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PARA LA NACION

Terminó la práctica, pero Julio César Falcioni todavía revisa pautas del trabajo diario. A pesar de la destemplada mañana en Luis Guillón, alguien lo espera desde que promediaba el entrenamiento. Al encontrarse no demoran el abrazo y aparece un obsequio, la camiseta de Santos Laguna mexicano con el número 23. El protagonista de la visita es Emiliano Armenteros, el jugador al que hizo debutar en Banfield y luego llevó a Independiente. "Esto vale más que cualquier otra cosa en el fútbol", asegura el entrenador sobre un gesto que se repite una y otra vez, como cuando Papelito Fernández le llevó la casaca del seleccionado uruguayo que usó en el Mundial de Sudáfrica.

La sobresaliente campaña del Taladro muestra una vez más a Falcioni como un maximizador de recursos. "Hay que sacar el mayor provecho de cada jugador en la posición que más lo beneficie, y para eso se trabaja lo táctico, lo físico y lo mental", le asegura a LA NACION. Apura el cigarrillo que sostiene en una mano castigada por sus años de arquero y pondera que ya lograron algo "que muchos otros equipos, con más recursos, no consiguieron".

Falcioni apunta a un futuro igual de bueno al presente
Falcioni apunta a un futuro igual de bueno al presente. Foto: Aníbal Greco

Junto con Boca, líder del certamen, su equipo es el que más partidos ganó: 17, más de la mitad de los que disputó. Sin embargo, Falcioni convive con la etiqueta de técnico defensivo. "Cada cual tiene su opinión y yo no voy a ir puerta por puerta a convencer a nadie. Mantenerme tanto tiempo con trabajo dentro del fútbol argentino es por haber hecho las cosas bien". Y se sacude el mote: "Tenemos una manera de jugar que buscamos mantenerla siempre. No nos hemos conformado nunca, por eso casi no empatamos". Banfield es el conjunto con menos igualdades en el torneo (3) y en lo que va del año sólo ganó (9) y perdió (5). De local nadie sumó más: 35 puntos, una efectividad de casi el 85 por ciento.

Mantiene las pautas de los años en los que comenzó a entrenar, pero ya no es un duro. "Tengo las mismas convicciones que antes, pero uno se va aggiornando en cuestiones como las modalidades de trabajo y el trato con los jugadores". ¿Cuánto hubiese aguantado el Falcioni de 2003 a este Brian Sarmiento de 2017? "Apenas un entrenamiento", dice mientras suelta una risa inmediata y genuina. "Hablamos apenas llegué y entendió el mensaje. Se puso las pilas para ser un jugador importante del plantel. Con el correr de los entrenamientos fuimos encontrando el mejor lugar para él, para que marque una diferencia favorable al equipo". A pesar de la imagen que refleja, asegura que disfruta de las bromas y de cada momento de distensión con sus futbolistas, pero también resalta que es "severo y serio" a la hora de trabajar.

Los problemas económicos que afectaron a la institución a comienzos de año y tuvieron como detonante las salidas de Walter Erviti y Santiago Silva fueron un punto de quiebre. Falcioni juntó entonces a sus jugadores y asumieron el desafío de redoblar esfuerzos para seguir en la pelea de arriba. Además, los regresos de Darío Cvitanich y Renato Civelli le aportaron jerarquía y liderazgo a un plantel con un promedio de edad bajo. "Volvieron por amor a esta camiseta. Son un gran ejemplo para los más jóvenes, porque ven que ellos también, con esfuerzo y dedicación, pueden tener desde acá un futuro europeo".

Banfield es su lugar en el mundo del fútbol. Cada uno de sus tres ciclos fue exitoso. En el primero fue subcampeón y clasificó al club a torneos internacionales por primera vez; en la Copa Libertadores de 2005 avanzó hasta los cuartos de final, instancia en la que quedó eliminado luego de una recordada serie con River. Regresó en 2009 para la máxima gloria con la conquista del torneo Apertura. Ahora, en su tercera etapa, Banfield ostenta uno de los mejores porcentajes de efectividad de su historia en primera división y tras 28 de las 30 fechas es el único equipo que puede evitar la vuelta olímpica de Boca.

"Después de tanto tiempo, de buenas y malas campañas, de estar en equipos grandes, uno entiende cómo es el juego". La reflexión surge ante la consulta sobre el reconocimiento al equipo y su tarea. "Hace 10 o 15 años me podía enojar, hoy ya no". Pero reconoce que estar fuera del centro de la escena beneficia la tarea: "Sin tanta exposición podemos hacer un trabajo ordenado y con proyección para beneficiar al club. Una de las mayores exigencias que asumimos es la promoción de jugadores".

En cada una de sus gestiones, Falcioni promovió y afianzó juveniles que le dieron a Banfield un gran rédito deportivo y económico. Como Gabriel Paletta, puntal de la defensa en 2005 y luego vendido a Liverpool en 3.000.000 de dólares. Actualmente en Milan, el zaguero pasa sus vacaciones en Luis Guillón como un integrante más del plantel. Campeón mundial juvenil en Holanda 2005 (donde también estuvo Armenteros), el torneo en el que el planeta conoció a Lionel Messi, fue a saludar al técnico y decidió quedarse a trabajar con el equipo. Otro de los futbolistas que en los últimos días pasó por el predio fue Jesús Dátolo, quien el próximo semestre también volvería a ser dirigido por el hombre que lo lanzó al profesionalismo.

Recuperó su status de técnico cotizado. Los papeles estaban listos y no hizo falta esperar el desenlace para firmarlos. Antes de saber cuál será la posición final en el torneo, en la previa del triunfo ante Rosario Central, se extendió hasta diciembre de 2018 un vínculo que ya es un sello, el de Banfield y Falcioni.

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