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Boca campeón. El camino al título: la hora de festejar tras un campeonato largo y agitado

Pese a no contar con una columna vertebral, con numerosas variantes tácticas y de nombres, fue el equipo con más victorias y más goles convertidos

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LA NACION
Martes 20 de junio de 2017
Un nuevo festejo para Boca
Un nuevo festejo para Boca. Foto: FotoBAIRES
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Interminable. Así le resultó a Boca este torneo de primera división de 30 fechas y 296 días, que comenzó allá lejos y hace tiempo, el 28 de agosto de 2016. Incluidos casi tres meses de receso en el verano, como consecuencia de la huelga impuesta, por falta de pago, por Futbolistas Argentinos Agremiados, el que se termina es el campeonato más largo del siglo para el fútbol argentino. Y vaya si se notó.

Además de la habitual obligación de ser protagonista en cada torneo que juega, a Boca se le sumó una presión extra en este 2017. El hecho de haber quedado al margen de competencias internacionales lo catapultaron automáticamente a ser el máximo candidato al título, y eso es algo que por momentos fue difícil de sobrellevar. Sin participación en la Copas Libertadores y Sudamericana, hubiera sido complicado para el club, para el plantel y para el cuerpo técnico no lograr este campeonato, el número 32 en el plano local, y su estrella número 66 en todo concepto.

La consagración llegó antes de jugar contra Olimpo. Curiosamente, el camino comenzó con una derrota. En la Fortaleza, Lanús le refregó en la cara a Boca su condición de campeón vigente del fútbol argentino. Y si bien el resultado fue ajustado (1-0), lo exhibido en el campo marcó una diferencia más amplia entre un equipo ya conformado y otro aún en ablande. El estreno del nuevo dibujo táctico (4-2-3-1), en teoría implementado para potenciar a Carlos Tevez, no convenció a nadie. Incluso, el Apache se mostró incómodo y hasta deslizó críticas contra Benedetto, por desaprovechar un par de situaciones claras para convertir.

El primer partido en la Bombonera tuvo alegrías y una tristeza. Porque el equipo goleó bien a Belgrano 3 a 0, pero Tevez se fue expulsado por insultar al árbitro Carlos Delfino. Por esa reacción, el Nº 10 recibió cuatro fechas de sanción. Una ausencia que el equipo debió aprender a disimular, y que se potenció cuando el ídolo hizo las valijas y se fue a China en la mitad del campeonato.

El viaje a Mendoza evidenció un problema que Boca tardó en resolver. Ganar de visitante por torneos locales fue, desde que asumieron en marzo de 2016, un verdadero karma para el equipo de los Mellizos. Y en este campeonato, sólo cosechó tres puntos de los primeros 12 posibles en esa condición. A la caída con Lanús se encadenaron dos 1 a 1 (Godoy Cruz y Tigre) y un 2 a 2 ante Atlético, en Tucumán. La historia se dio vuelta de la mejor manera en la fecha 9, cuando en La Plata goleó 3 a 0 a Gimnasia. De allí en adelante logró seis triunfos consecutivos fuera de la Bombonera, y eso fue una fortaleza muy importante en el camino al título.

Es cierto, fue un torneo de rachas, en el que diferentes equipos se fueron repartiendo el protagonismo. Hubo un arranque interesante de River, una buena etapa de Estudiantes (líder entre la 3º y la 12º), un camino irregular, pero a la vez protagonista de Newell's (escolta en 12 jornadas), de San Lorenzo y un notable cierre de Banfield (ganó seis de los últimos siete juegos y se trepó al podio). La paridad es notable, aunque lo más visible hayan sido las chances desaprovechadas por el conjunto azul y oro para estirar su ventaja en lo más alto y garantizarse mucho antes una nueva estrella en su escudo. Desde el impensado 1 a 1 frente a Patronato, en la Bombonera, por la fecha 20 hasta el 3 a 0 a Independiente sumó apenas 13 puntos de 24 posibles. En esos 8 juegos marcó 10 goles, pero sólo contra Arsenal y frente a los de Avellaneda (ambos 3-0) hizo más de uno. En cambio, antes, su promedio era de 2,45 conquistas por fecha.

Boca cerró 2016 en un nivel altísimo. Después de una prolongada inactividad por su segunda rotura del tendón de Aquíles izquierdo, el regreso de Fernando Gago potenció a todos, y el equipo encadenó cuatro triunfos consecutivos que lo catapultaron a lo más alto a puro gol. Fue 2-1 a San Lorenzo, 4-2 a Racing y River y 4-1 a Colón, con un promedio de 3,25 goles por partido. Y si bien es verdad que el nivel de juego decayó desde que en marzo se reanudó el torneo, las estadísticas arrojan números incontrastables. El campeón logró una efectividad de puntos conseguidos muy alta (casi el 70%). Además, es el equipo que más partidos ganó (17, al igual que Banfield), el que menos perdió (3), el que más goles convirtió (58), el segundo que menos recibió (22, contra los 21 de Defensa y Justicia).

En este semestre, el factor anímico resultó importantísimo. Cuando pareció tambalear, Boca se mostró muy fuerte. Toda vez que el equipo dirigido por Guillermo y Gustavo Barros Schelotto se encontró acorralado, salió adelante con autoridad. Se sobrepuso a traspiés deportivos, a jugar bajo la presión de ganar como única alternativa para mantenerse en lo más alto sin compañía y a diversos obstáculos que fueron apareciendo. El conjunto de la Ribera supo sobreponerse a derrotas dolorosas (Talleres y River) y a empates impensados (Patronato, Rafaela y Huracán), para exhibir sus argumentos cada vez que algún rival los puso en duda.

La extensión del torneo y la falta de una columna vertebral quedan expuestas en la cantidad de variantes tácticas y de nombres que utilizaron los Mellizos en este recorrido rumbo a una nueva vuelta olímpica. De los once que salieron a jugar frente a Lanús, en la primera fecha, al que visitó a Aldosivi el sábado, sólo se repitieron tres nombres: Pablo Pérez, Pavón y Benedetto. Y el único que fue titular en todos los cotejos fue el Nº 7, que por otra parte fue cuestionado en varias ocasiones.

El equipo comenzó con un dibujo 4-2-3-1, por momentos cambió al 4-3-1-2, y se vieron buenos pasajes de fútbol con el que más le gusta a los Mellizos: 4-3-3 En total, y por diversos factores (futbolísticos, pero también físicos) los Barros Schelotto utilizaron a 28 futbolistas en 28 fechas. Y apenas pudieron repetir formación cuando recibió a River en la Bombonera, por la fecha 24. Fueron 3 arqueros, 7 defensores, 12 volantes y 6 delanteros. El hombre que más minutos jugó fue Santiago Vergini, que termina el campeonato afuera del equipo luego de perder su lugar tras la derrota en el Superclásico. Por el contrario, los que menos intervinieron fueron Gonzalo Castellani y Federico Carrizo, ambos con apenas 68 minutos.

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