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Boca campeón. Nombres propios: de Tevez a Benedetto, los jugadores que le dieron forma a la coronación

El Apache empezó como el jugador más trascendente del plantel; luego se sumaron Gago, Pablo Pérez, Bentancur y Pavón; los goles convirtieron a Benedetto en ídolo

Martes 20 de junio de 2017
Catlos Tevez, protagonista en la primera mitad del torneo; Benedetto, el artillero del campeón
Catlos Tevez, protagonista en la primera mitad del torneo; Benedetto, el artillero del campeón. Foto: Archivo
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El tipo de campeonato que consiguió Boca está lejos de ser una costumbre. Tal como el de 2015, que también quedó en las manos del xeneize, constó de 30 jornadas desarrolladas a lo largo de 10 meses de competencia. Tan extenso fue que el tiempo alteró muchas cosas dentro del primer equipo. Sobre todo protagonistas, pero también, entre varios, se delegaron las llaves que abrieron los caminos triunfales de un título complejo que hoy se disfruta.

La frustración por la Copa Libertadores, que se escapó de las manos ante Independiente del Valle, le dio la pauta a Guillermo Barros Schelotto que como prioridad para pelear el torneo doméstico debía encontrar los nombres que mejor pudieran rodear al jugador más trascendental de su plantel: Carlos Tevez . Si bien Carlitos no gozaba del momento futbolístico que el Mundo Boca esperaba que brindara, los hilos del equipo cayeron sobre sus hombros. Por eso fue un baldazo de agua helada la suspensión de tres partidos que le impuso el Tribunal de Disciplina desde la 3ra fecha ante Godoy Cruz debido su exabrupto al árbitro Germán Delfino en el encuentro ante Belgrano, una jornada antes. Para acompañarlo e intentar potenciarlo, Pablo Pérez , subcapitán por la ascendencia que forjó en el grupo, Rodrigo Bentancur y Cristian Pavón -el jugador que más veces fue titular- se transformaron en pilares a lo largo del campeonato.

Faltaba una pieza más. En noviembre hubo un gran cambio que no sólo benefició al Apache, sino que al equipo en general. Fue la vuelta de Fernando Gago , tras recuperarse de la segunda rotura del tendón de Aquiles izquierdo. Con Pintita entre los dos volantes, el Boca de los Mellizos expuso su mejor versión futbolística hasta el receso y ganó cuatro compromisos fundamentales de manera consecutiva que le permitieron estar en la punta de manera solitaria hasta la cosecha del título: 2-1 a San Lorenzo, 4-2 a Racing y River, y 4-1 a Colón.

El 2017 arrancó de manera diferente. Porque las necesidades mutuas se volvieron a romper: Tevez se fue a China y a Gago, entonces, le faltó su otra mitad. El juego colectivo y la potencia goleadora que entre los dos habían empezado a forjar, se desvanecieron. Entonces, se precisaba de maniobras individuales que pudiesen cambiar los trámites de los partidos ante rivales que empezaron a contrarrestar las virtudes del xeneize y a complicarle el rumbo. Por lo tanto, la clave pasó por el atrevido Ricardo Centurión . Con sus gambetas y caños, su presencia fue esencial para las victorias consecutivas a San Martín, en San Juan, Defensa y Justicia y Vélez, en Liniers. Sin embargo, desde ahí, además de algunos problemas extra futbolísticos que lo afectaron en lo anímico y que pueden influir para que no continúe en el club, las lesiones lo agobiaron y Boca dejó de depender de quien tuvo la personalidad de calzarse la camiseta Nº 10 que Carlitos dejó vacante cuando emigró.

La formación más reciente, en el 4-0 contra Aldosivi
La formación más reciente, en el 4-0 contra Aldosivi. Foto: FotoBAIRES

Promediando la segunda parte del certamen, fueron muchos los puntos perdidos. Por lo que alguien debía asumir el papel de rescatista para sacar al equipo del pozo futbolístico. Y quien lo hizo, se transformó en ídolo: Darío Benedetto calló todas las críticas que recibió en las primeras fechas, cuando no convertía, y se desquitó en 2017 con 11 goles, y un total de 18, rompiendo una racha: después de 10 años, el líder de la tabla de goleadores del torneo es un jugador de la entidad de la Ribera- ¿El anterior? Martín Palermo, en el Clausura 2007 . A través de sus gritos, al conjunto de Guillermo y Gustavo se le aclaró el panorama y volvió a confirmar que estaba para campeón.

Con todos esos nombres siempre hubo una sentencia clara, más allá de algunos malos resultados. En ofensiva, Boca siempre tuvo con qué. Las mayores falencias las sufrió en defensa y se mantuvieron hasta la obtención de esta nueva estrella. Por eso, al cuerpo técnico le llevó tiempo asentar una línea de cuatro defensores definitiva. Hasta que llegó aquella victoria ante el Ciclón en el Nuevo Gasómetro que dio inicio a la seguidilla de triunfos en los clásicos: en ese momento, los Barros Schelotto creyeron que Gino Peruzzi, Santiago Vergini, Juan Insaurralde y Frank Fabra habían estado a la altura de un partido de gran talla. En consecuencia, conformaron durante buena parte del campeonato la línea de 4 que se recitó de memoria. Pero las "malas decisiones" que supo remarcar Guillermo, quedaron más expuestas cuando River dio el golpe en la Bombonera (1-3). Eso derivó en la decisión de que, en las últimas fechas, haya una renovación completa: terminaron jugando Leonardo Jara, Fernando Tobio, Jonathan Silva y hasta Lisandro Magallán, que con los Mellizos en el banco sólo había sumado hasta entonces dos minutos con la camiseta de Boca.

Si de los problemas defensivos se habla, fue imposible prescindir de Wilmar Barrios. El colombiano que se ganó el corazón de la parcialidad boquense por su entrega, actitud y sacrificio dentro de la cancha y que tomó un protagonismo importante durante este año: en la recta final le ganó el puesto a Bentancur, que se perdió algunos encuentros por irse al Mundial Sub 20 con Uruguay y que parecía un intocable de Guillermo. Barrios fue la rueda de auxilio que Gago, más capacitado para el juego, nunca llegó a ofrecer. Con él, el temor a los errores bajó considerablemente.

En el arco también hubo problemas, aunque por diferentes motivos. Se dio lo infrecuente: a lo largo de un año, los Mellizos debieron poner bajo los tres palos a tres arqueros. Guillermo Sara se mantuvo hasta un día antes del superclásico en el Monumental (4-2), cuando en la práctica sufrió la luxación de su hombro derecho. Ante River y Colón, en los partidos que cerraron el 2016, atajó el juvenil Axel Werner. Sus malos rendimientos durante el verano obligaron a los dirigentes a buscar un nuevo arquero: Agustín Rossi, también de poca experiencia, atajó en las 16 jornadas que se disputaron en 2017.

En todo el torneo, participaron 28 futbolistas. Sin embargo, no todos tuvieron la suerte de ser los verdaderos protagonistas. Igual, todos festejan. Porque Boca otra vez es el campeón.

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