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La transparencia obscena

Ezequiel Fernández Moores

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PARA LA NACION
Miércoles 21 de junio de 2017
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Mariano Arrate, medalla de plata con España en los Juegos de Amberes 1920, se indignaba en 1922 en plena gira por la Argentina. "Esto -decía Arrate quejándose de los jugadores argentinos- no es leal, amagan por un lado y salen corriendo por el otro". Gracias al engaño el fútbol sigue siendo juego. El engaño ayuda mucho al más hábil, y también al más débil. El problema surgió cuando confundimos al engaño con la trampa. Y cuando pasamos a justificar esa trampa porque nos creíamos, con o sin razón, víctimas de una trampa mayor. Peor aún, cuando convertimos esa trampa en recurso.

Estudiantes de La Plata celebra este año medio siglo de su hazaña. Cuando en 1967 fue el primer equipo chico que rompió el monopolio de los cinco grandes que se repartían los campeonatos del fútbol argentino. Entró a la jungla con sus propias armas. Hasta alfileres, acusan muchos, para pinchar a jugadores rivales. ¿Mito o verdad? ¿Por qué no creerlo si un jugador chileno me contó que en aquella vieja Copa Libertadores él le pegaba a los rivales con una piedra escondida dentro de su puño cerrado? Los tiempos cambiaron. Si Estudiantes mantiene aún hoy medio siglo de misterio sobre los alfileres, el jugador Federico Allende, en cambio, se jactó ahora ante el primer micrófono de haberlos usado días atrás, cuando su equipo, el modesto Pacífico mendocino, eliminó justamente a Estudiantes de la Copa Argentina. Fútbol sin velos. Todo se trasparenta. También lo obsceno.

El club Pacífico, que sobrevive con rifas y jugadores semiprofesionales, no venció por los alfileres. Tampoco el Estudiantes polémico y pionero que fue tricampeón consecutivo de la Libertadores. Ganar a cualquier costo, eso sí, llevó a muchos a justificar hasta el famoso bidón de Italia 90. Y, aunque se trate de una trampa completamente distinta, a burlarse también por La Mano de Dios. Es trampa si nos perjudica. Picardía si nos favorece. El viernes pasado, el pibe Brian Sarmiento teatralizó una falta, provocó la expulsión de Javier Pinola apenas iniciado el partido y facilitó el triunfo ante Rosario Central que permitió a Banfield quedar como último obstáculo del Boca campeón. Es un logro de Boca que no admite discusión, aunque los clubes grandes suelen gozar de otro tipo de ventajas históricas. Porque el poder, sabemos, suele ser amigo del juez.

Allí está ahora la nueva FIFA para anunciarnos que habrá nuevo fútbol y nuevos controles. El polémico VAR, con los problemas inevitables de los primeros usos, ha vuelto a colocar estos días al video y la tecnología en pleno centro de la Copa Confederaciones. Será actor seguro en el próximo Mundial, no para los dirigentes, sí para los jugadores. El segundo paso, ya anticipado también por la FIFA en Rusia, será el cambio de reglas históricas, algunas de ellas con clara influencia de otros deportes, como el tiempo neto de juego y la sanción de gol directo cuando una mano salvadora quiera evitar un tanto rival. La iniciativa se llama Fair Play. Juego Limpio.

Contemplará lo que suceda sólo dentro de la cancha. La FIFA no pudo, no supo o no quiso aplicarla en tiempos de Don Julio. ¿Querrá hacerlo ahora en tiempo de Don Julius?

Julius Baer se llama el banco suizo que facilitó el circuito de pago de coimas, entre otros, para Julio Grondona, ex presidente de la AFA y vice de la FIFA. Fue culpa, dicen los informes, de un "empleado infiel", pero de un banco ya infiel, al punto que el año pasado acordó pagar una multa de 547 millones de dólares por ayudar a esconder fortunas a cientos de ciudadanos estadounidenses. Julius Baer fue representado por Quinn Emanuel, el mismo bufete que tiene ahora la FIFA tras el escándalo del FBI. Estados Unidos no investigó a la FIFA "por el bien del fútbol", sino porque Qatar le ganó la votación por la sede del Mundial 2022. Y eso fue porque Nicolas Sarkozy, entonces presidente de Francia, presionó a Michel Platini para que Europa votara al Emirato. Lo dijo el sancionado expresidente Sepp Blatter al periodista inglés David Conn en su libro flamante. "La Caída de la casa de la FIFA". Blatter le admite a Conn que gestionó recibir el Premio Nobel de la Paz. Pero no para él, aseguró, sino "por el bien del fútbol". Angel y María Cappa presentaron la semana pasada en TEA un libro de título más directo: "También nos roban el fútbol".

La nueva FIFA echó a los líderes de la Comisión Etica que castigaron a Blatter y a Platini (el alemán Joachim Eckert y el suizo Cornel Borbely) justo cuando estos investigaban al nuevo presidente Gianni Infantino por su injerencia en la elección del nuevo presidente de la Confederación Africana. Investigaban también la votación que dio a Alemania el Mundial 2006 y Qatar 2022. Infantino, apoyado por su nuevo Comité Ejecutivo, los reemplazó con el griego Vassilios Skouris y la colombiana María Claudia Rojas. Es la nueva FIFA que impone a la AFA y a sus demás afiliados Códigos Eticos y tribunales independientes. Es la nueva FIFA que cuestionaba al populista Blatter, pero que ya aprobó Mundiales con 48 equipos. Sin engaños, ni trampas. "Por el bien del fútbol".

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