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Tres duelos imperdibles entre cracks

Jorge Búsico

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PARA LA NACION
Jueves 22 de junio de 2017
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Las giras forman parte del esqueleto y del corazón del rugby. A tal punto que se hizo carne la frase "cuando me muera no quiero ir al cielo, quiero irme de gira". El punto inicial de ese eslabón de este juego ocurrió en 1887, cuando un grupo de británicos viajó a Australia y Nueva Zelanda para disputar una serie de partidos de.cricket. Con los mismos jugadores, aquel periplo se reinventó en 1988 en uno de rugby, lo que dio origen a los Lions, denominados más tarde como los British&Irish Lions. La épica que tuvo esa travesía de ocho meses, en la cual murió en un accidente su capitán, Robert Seddon, fue la génesis del significado que de ahí en más tuvo este seleccionado de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda: vale más vestir la camiseta roja de los Lions que la de su mismo país. Ser Lion es una especie de título nobiliario.

Los Lions están desde fines de mayo en Nueva Zelanda. Pasado mañana tendrán su primera prueba de fuego ante los All Blacks, en el bautismo de los tres tests que compondrán quizás el mayor desafío rugbístico mundial, al menos de la era moderna. En el Eden Park, de Auckland, se verán las caras después de 12 años, con los neozelandeses ansiosos por sellar otro 3-0 como en aquel 2005.

La gira, que hasta ahora cuenta con cuatro victorias de los BIL (Barbarians, Crusaders, Maorí All Blacks y Chiefs) y dos caídas (Blues y Highlanders), es la más dura que se ha realizado alguna vez. "Suicida", la calificó Warren Gatland, el neozelandés que fue elegido por segunda vez como el entrenador jefe tras la victoria 2-1 en la serie de 2013 ante los Wallabies.

Los Lions habrán enfrentado al final de la gira tres veces a los All Blacks, una a cada una de las cinco franquicias del Súper Rugby, al seleccionado Maorí y a los Barbarians. La intensidad ya costó lesiones y llamados de urgencia incluso para engrosar en número la lista original. La batalla del sábado (se podrá ver en directo en la Argentina a partir de las 4.35, por ESPN) promete ser no sólo espectacular, sino una vidriera perfecta para analizar el duelo de estilos entre los dos Hemisferios.

Los All Blacks atraviesan un momento de esplendor que los sitúa muchos escalones por encima de los demás países. Vienen de golear 78-0 a Samoa el mismo fin de semana en el que su M20 se consagró campeón del mundo apabullando en la final a Inglaterra. Los Lions marchan apostando a su defensa; es la herramienta predilecta de Gatland y también de los británicos. Creen en eso y ni siquiera la debacle en la última Copa del Mundo los ha hecho cambiar. Se perfeccionaron desde ahí, desde la batalla en el cuerpo a cuerpo.

No hay nada que pueda empardar a esta serie que continuará una semana después en Wellington y que culminará en el mismo Eden Park el 8 de julio. Son los bicampeones del mundo que ya llegaron a Marte contra uno de los Lions más fuertes de la historia. El pasarse la pelota contra el tackle y la dureza del contacto. La belleza del rugby en su máxima expresión reflejada en sus dos estilos, cada cual con sus adeptos y detractores.

Aquella gira de 1987

1988, que primero generó una bancarrota con los que la organizaron para el cricket y que luego brindó ganancias con el rugby, fue protagonizada por gran mayoría de jugadores que siete años más tarde se fueron al Rugby League, el profesional. Especialmente desde la Era Abierta, en 1995, los Lions se han transformado en una de las empresas más rentables del deporte. Es el otro costado fuerte a este acontecimiento único en el rugby que está en la antesala del primer capítulo.

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