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Dibujar el presente con luces y sombras

El claroscuro es protagonista en una muestra que reúne obras de veintidós artistas en la Casa Nacional del Bicentenario

Ignacio Iasparra, Sin título
Ignacio Iasparra, Sin título. Foto: Gentileza Casa del Bicentenario
Jueves 22 de junio de 2017 • 15:42
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LA NACION
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En El elogio de la sombra, ensayo de Junichiro Tanizaki, el autor reivindicaba los ambientes amortiguados y las modulaciones de la sombra ante un Occidente demasiado rutilante para su gusto. "Creo que lo bello no es una sustancia en sí sino tan sólo un dibujo de sombras, un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de diferentes sustancias", reflexionó el escritor japonés. Algo de ese espíritu se cuela en Como un destello, la muestra antológica que se exhibe en la Casa del Bicentenario.

En el nombre de esa institución pública, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y de la Dirección Nacional de Museos, y que está dirigida por Valeria González, se agregó con la nueva gestión un adjetivo no por repetido menos escurridizo: "Contemporánea". A los veintidós artistas argentinos seleccionados por Cristina Blanco ese atributo les calza como un guante.

"Como un destello permite pensar desde el presente la oscuridad y la luz -señala la curadora-. Por ese motivo, no es una muestra saturada de imágenes y en el espacio de exhibición hay un repliegue de la luz."

La oscuridad como refugio, como resistencia y como fuente de prácticas artísticas se evidencia en varias obras, muchas de ellas producidas con el apoyo de la CNB, como es el caso de Enmascarado, la sorprendente instalación-parpadeo de Eduardo Basualdo en el segundo piso. Otra obra, de carácter poético, también creada para la muestra es Tres deseos, instalación de la artista tucumana Rosalba Mirabella, donde pequeñas esculturas de resina son iluminadas desde abajo por una luz frágil e intermitente.

Dolores Caceres, de la serie Unplugged, 2016
Dolores Caceres, de la serie Unplugged, 2016. Foto: Gentileza Casa del Bicentenario

Elogio del resplandor

De los veintidós artistas, cuatro provienen de las provincias argentinas. Además de Mirabella y del tándem Christian Delgado (de La Plata) y Nicolás Testoni (de Bahía Blanca), participa la cordobesa Dolores Cáceres con una obra de la serie Unplugged, de 2016. En un circuito trazado por pares de términos opuestos iluminados por neones, como "izquierda-derecha" y "público-privado" (más un binomio de factura nacional: "patria-muerte"), la mirada los espectadores "se desenchufa" y puede recrear una lectura donde las relaciones de oposición se suspenden. Gana jerarquía cierta simplicidad compleja, uno de los rasgos de la obra de Cáceres, siempre en busca de síntesis inesperadas. "Tengo muchos bocetos de textos inconexos que se refieren a los antónimos, que trabajo hace tiempo, y esta serie apagada que me gusta hacer por la libertad que me ofrece -cuenta la artista-. No hay conexión eléctrica, no hay inmensidad en la expansión de la luz. Sólo el objeto y quien lo mira."

Predominan las instalaciones y los videos en Como un destello. Además de los mencionados, se destaca la obra mixta de Malena Pizani, con un telón negro del que cuelgan pequeños objetos de cerámica y de madera y un video donde un ser de doble rostro efectúa rituales herméticos con esos elementos. Esa criatura se emparenta con las del video de Florencia Rodríguez Giles, registro de una performance protagonizada por mujeres fisicoculturistas a la vera de Ciudad Universitaria. Andrés Pasinovich, en una suerte de capilla montada por el equipo de la CNB, exhibe Eclipse, en el que la imagen de un vitral religioso (usurpado por figuras profanas de poder) se cubre lentamente de negro.

Aili Chen, Sin lugar para esconderse, 2017
Aili Chen, Sin lugar para esconderse, 2017. Foto: Gentileza Casa del Bicentenario

Aili Chen reserva a los visitantes una de las sorpresas de la muestra. En un recodo oscuro del primer piso se esconde un monstruo de papel que irradia luz desde el interior. Vulnerable y amenazante, la voraz escultura de papel de Chen construye un relato perfecto.

Otro hallazgo es la instalación de José Luis Landet, que proyecta una ambiciosa historia del arte universal en un laberinto hecho con bastidores y cuadros ajenos. En ese espacio no está prohibido pisotear las obras. Landet, cuya crítica del régimen visual contemporáneo nunca abandona el humor, añadió esculturas de yeso de bustos de Carlos Marx y pinturas repintadas de negro.

El refinamiento de la luz y la materia quedó en manos de Verónica Romano. Léxico familiar, de 2017, reúne un conjunto de esculturas fragmentadas, atravesadas o enmarcadas por varillas de metal dorado. "Los fragmentos en el muro, blanco sobre blanco. Las formas se descubren por las sombras que generan las superficies", escribió la artista.

No faltan obras "clásicas" en la muestra curada por Blanco. Dos series íntimas de fotografías de mujeres jóvenes e instantáneas de espacios urbanos tomadas por Ignacio Iasparra, un conjunto de trabajos de Tomás Espina (que por la textura se asemejan a páginas pintadas de un diccionario de símbolos) y un gran dibujo de grafito y luz de Matías Ercole sobre un muro negro conforman el set de imágenes fijas de dos dimensiones. Al que hay que sumar la serie de dibujos hechos con humo de vela por Pablo La Padula.

Carlos Huffmann, Sin título, 2012
Carlos Huffmann, Sin título, 2012. Foto: Gentileza Casa del Bicentenario

"Estas obras indagan la posibilidad de construir una gramática artística de lo gaseoso inasible y del desecho tóxico de la actividad humana, a partir de la domesticación del humo con la utilización de los mínimos recursos posibles: humo de vela y papel de dibujo", cuenta el artista científico. ¿Puede el humo formar espacios y perspectivas, arquitecturas difuminadas y diamantes negros en la CNB?

Completan el destellante equipo de la exposición Alfio Demestre, Carlos Huffmann, Ana Gallardo, Estefanía Landesmann y Diana Schufer en el primer piso. En el segundo, se muestran videos de Ricardo Pons, que vincula el efecto fosfeno con las imágenes plasmadas en la oscuridad del cautiverio, y Luciana Rondolini, que acompasa con audios el acto de mirar en la penumbra.

El jueves 29, a partir de las 18.30, en se llevará a cabo la primera performance poética, Habitar las tinieblas, organizada por la editorial Clase Turista. Escritores y artistas compartirán aprendizajes, experiencias y estéticas alrededor de la oscuridad. Entre otros, participan Agus Leal, Denis Fernández, Antonia Kon y Enzo Campos Córdoba.

La muestra se puede visitar hasta el 20 de agosto, de 13 a 21. La entrada es libre y gratuita.

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