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Debilitada, May puso todo el foco en el Brexit para lograr apoyo parlamentario

En la apertura de las sesiones legislativas, la reina leyó el programa de la premier, centrado en el plan de divorcio con la UE

Jueves 22 de junio de 2017
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La reina estuvo ayer acompa?ada por su hijo y heredero, Carlos
La reina estuvo ayer acompa?ada por su hijo y heredero, Carlos. Foto: CARL COURT/AFP

LONDRES.- La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE) centró ayer el tradicional discurso de la reina Isabel II al inaugurar las sesiones parlamentarias en Westminster, donde leyó el programa de gobierno de la primera ministra Theresa May, muy debilitada tras las últimas elecciones.

Sin traje ceremonial ni corona por primera vez en cuatro décadas, y sin usar tampoco la clásica carroza que prescribe el protocolo, la reina confirmó que Gran Bretaña cancelará toda la legislación europea en el país en vista del Brexit, aunque con la intención de mantener "relaciones fuertes" con la Unión Europea (UE).

Isabel confirmó que el gobierno se compromete a llevar adelante la "gran ley de derogación", la ley marco que convalidará el fin de la jurisdicción del inmenso cuerpo normativo europeo sobre Gran Bretaña. La nueva normativa revocará el Acta de Comunidades Europeas, que autorizó en 1972 el ingreso de Gran Bretaña en la UE.

El discurso, escrito por el gobierno de May pero leído según la tradición por la reina, enumeró 24 proyectos de ley que la administración conservadora tiene previsto impulsar en la Legislatura. La prioridad absoluta quedó reservada para el divorcio de la UE, ocho normas en total, que fueron las primeras en ser mencionadas.

Esos ocho proyectos están dedicados a regular el adiós al club de los 27 bajo la consigna de una recuperada "independencia nacional" sobre temas como inmigración, comercio, aduanas, agricultura y pesca, centrales nucleares y sanciones internacionales.

El discurso anticipó el fin de la libertad de movimientos y una nueva política de inmigración, así como el compromiso del gobierno a "una relación profunda y especial con los aliados europeos" y en llegar a "nuevos acuerdos de comercio y de aduanas".

El gobierno presentó, además, propuestas para asegurar que la infraestructura nacional crítica esté protegida para salvaguardar la seguridad. Además, se creará una comisión para combatir el extremismo y apoyar al gobierno en la erradicación de la ideología extremista en todas sus formas.

A la luz de los atentados de Manchester y Londres, se revisará la estrategia antiterrorista para asegurar que los servicios de policía y seguridad tengan todos los poderes que necesitan y que la duración de las penas por delitos relacionados con el terrorismo sean mayores.

El problema de May será hacer aprobar su programa, con un Partido Conservador que perdió la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes y que parece dividido internamente entre los que promueven una salida pura y dura y los más pragmáticos que prefieren un acuerdo moderado.

Sobre todo, la premier deberá confiar en el vital apoyo externo de los 10 diputados de la derecha unionista de Irlanda del Norte del DUP, con quienes los conservadores alcanzarían la mayoría necesaria para pasar las leyes. Los líderes del DUP advirtieron, sin embargo, que no dan "por descontado" su adhesión sin discusión al programa que promueve el oficialismo. Las cuentas se realizarán los próximos 28 y 29, cuando están previstas las votaciones sobre las enmiendas al programa presentado ayer, una suerte de voto de confianza.

Además de las leyes sobre el Brexit, el discurso de Isabel II subrayó el compromiso del gobierno con la lucha contra el cambio climático, el incremento a 2% de PBI de los gastos militares y el combate al extremismo islámico.

Fuera de la lista quedaron varias "banderas" del manifiesto de campaña, como el cuestionado "impuesto a la demencia", según lo llamaban sus numerosos críticos, la norma que le restaba financiamiento estatal a la atención de salud de los adultos mayores.

Isabel II tampoco mencionó la visita de Estado del presidente norteamericano, Donald Trump, quien había sido invitado por May, otra decisión cuestionada, aunque no había fecha prevista.

Lo que sí entró fue una promesa de reubicar a todos los desplazados por el incendio de la Grenfell Tower, el edificio destruido la semana pasada, "lo más cerca posible" de sus antiguos hogares. También se anunció que se iniciará una investigación pública completa sobre el trágico incidente.

La reina debió dejar esta vez el vestido ceremonial, la corona y la carroza que acostumbra utilizar en los discursos de apertura legislativa. La razón de esta versión informal no fue por austeridad ante tiempos de vacas flacas ni por unión con la plebe.

Según señaló el Daily Mirror, la corona venía de organizar otra ceremonia, y la elección anticipada que convocó Theresa May no dio tiempo para los preparativos del ritual del Queen's Speech.

Agencias ANSA, DPA, AFP y Reuters

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