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En medio de la alegría, la Copa Libertadores ya es una obsesión para Boca

La reinserción internacional es el gran objetivo; la idea es retener a Benedetto y Pavón; Centurión, en estudio

Jueves 22 de junio de 2017
El campeón: así formó Boca en Bahía Blanca
El campeón: así formó Boca en Bahía Blanca. Foto: Télam
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BAHÍA BLANCA.- Mar del Plata y Bahía Blanca fueron las últimas dos estaciones de Boca en su ruta al título. Dos locaciones marítimas, escenarios de festejos contenidos, limitados. Con los jugadores haciendo temblar las paredes de un hotel entre cánticos y saltos, e hinchas que debían disimular su pasión por Boca, al menos en la vestimenta, para poder ingresar en el estadio Carminatti bajo esa abstracción insólita que creó el fútbol argentino, llamada "simpatizante neutral". Si hay un lugar en el que la imparcialidad casi no tiene cabida, ése es un estadio de fútbol.

Para la liberación de la euforia y el acompañamiento masivo habrá que esperar hasta el domingo, cuando ya lejos del Mar Argentino y de regreso a la vecindad del Riachuelo, Boca celebre ante Unión la obtención del título local N° 32, el segundo en los últimos dos años con el desmesurado formato de 30 equipos, que empezará a reducirse progresivamente a partir de la próxima temporada. En la Bombonera, el plantel dará la vuelta olímpica que el secretario ejecutivo del Aprevide, Juan Manuel Lugones, desaconsejó que llevara adelante en la cancha de Olimpo. Del Minella, el sábado último, y anoche, quedarán para la posteridad las postales de tribunas en las que los globos azules y amarillos asumieron la representatividad que no fue posible a través de las camisetas. Una coreografía más propia de una gran fiesta de cumpleaños que de típica tribuna argentina.

Los hinchas podrían pasar por neutrales en lo relativo a la indumentaria, pero no hay manera de prohibirles el habla para dejar de ser anónimos. Apenas Guillermo Barros Schelotto pisó el césped, desde la mitad de una platea y una popular visitante completa, se escuchó con fuerza el "¡dale campeón, dale campeón...". Y también hubo ovaciones para los jugadores favoritos: Barrios, Benedetto y Centurión, en ese orden, se llevaron las principales muestras de afecto.

Mientras estrenó el título de campeón con un empate ante un Olimpo acuciado por el descenso, Boca ya empieza a vislumbrar el futuro, el próximo objetivo por alcanzar. En esa dimensión, el foco hace centro en la Copa Libertadores 2018. Es el desvelo de la dirigencia y de Guillermo Barros Schelotto. Cuando Boca fue sorpresivamente eliminado por Independiente del Valle en las semifinales de 2016, el entrenador fue consciente de que la conquista de este título local sólo era el principio de una reivindicación. Una estrella para acortar la diferencia que le lleva River. En los últimos 13 años, Boca obtuvo seis torneos de liga (32 en el historial), contra dos de River (36).

Saciada la sed de gloria doméstica, Boca ambiciona el reposicionamiento internacional que otorga la Copa Libertadores, que levantó por última vez en 2007. Pasó una década en la que Boca supuso que llegaría al séptimo trofeo continental, con lo cual igualaría a Independiente como el más ganador del certamen. Pero las decepciones se fueron sucediendo y siente que es la hora de que vuelva a aflorar el espíritu copero, cimentado principalmente en la época de Carlos Bianchi, a quien el Mellizo toma como uno de sus maestros.

La conformación del plantel será fundamental en función de la prioridad de la Libertadores. El vicepresidente Royco Ferrari expresó que, si bien hubo sondeos del exterior por Benedetto y Pavón, ambos "seguramente se quedarán para jugar la Copa". Son dos piezas fundamentales en la estructura del entrenador.

El dirigente comentó que el tema Ricardo Centurión será tratado por Barros Schelotto y el presidente Daniel Angelici. No se discute el valor futbolístico del ex Racing, pero sus inconductas fuera de la cancha (la principal, una causa judicial por violencia de género) enfriaron el interés por retenerlo. Casi desechada la alternativa de comprarle su pase a San Pablo en seis millones de dólares, la dirigencia evalúa renovar el préstamo con el club brasileño. En ese caso, al Mellizo le gustaría que la inversión millonaria se hiciese para contratar a Guido Pizarro, el volante que está en Tigres de México.

Angelici, que tendrá que dedicarle tiempo a la AFA en su función de vicpresidente, también piensa en Gabriel Batistuta para el cargo de secretario técnico. Boca, en medio de un presente de festejo, ya se ocupa de lo que vendrá.

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