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Errores de gimnasio

Domingo 25 de junio de 2017
PARA LA NACION
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Ya lo saben, soy defensor de la actividad física en todas sus formas. Y si bien ya he comentado mis críticas con respecto a los gimnasios, porque creo que hoy hay mucha deserción por la poca bolilla que los entrenadores les dan a los alumnos –a la mayoría los suben a una bicicleta y los dejan ahí 40 minutos–, también es un espacio para lograr grandes resultados de la mano de buenos profesionales. Para aprovecharlo al máximo hay que tener en cuenta algunas cuestiones. Por eso, con el profesor Martín Rodríguez, instructor internacional en métodos de sobrecarga y entrenador de mi equipo, compartimos los mayores errores y peligros que pueden darse en este ambiente.

El primer gran error es no realizar una entrada en calor. O, incluso, no hacerla por pereza. Comenzar lentamente a despertar los músculos y articulaciones que pondremos en acción es vital para no lesionarse, y llegar apenas 5 o 10 minutos antes de lo previsto será suficiente para realizar un pequeño trabajo aeróbico que se adapte a nuestra estructura y nivel de acondicionamiento. Si estás en el gimnasio, esto puede ser hacer cinta, remo o subirse al escalador.

Otro error clásico es no respetar los tiempos de descanso entre series y entre sesiones de entrenamiento. Esto dependerá del objetivo, experiencia personal y volumen e intensidad de la rutina, pero en la dosis que sea, siempre es necesario. Entre series, usar un reloj que nos marque un cierto lapso de descanso evitará que recomencemos con fatiga y optimicemos el tiempo que pasamos en el gimnasio. Entre sesiones, cada músculo tiene diferentes tipos de fibras y tamaños, lo que produce que su grado de recuperación sea diferente. Por eso, muchas veces es mejor esperar a su restablecimiento completo del estímulo anterior, o en todo caso, ejercitar otra cualidad (coordinación o resistencia, por ejemplo). Además, el músculo crece en el descanso.

Finalmente entra en juego el error de cambiar el plan de entrenamiento por cuenta propia. Lo hacen muchos, por aburridos, por ansiosos, por inquietos. Pero tu entrenador estudió para esto, y si te hizo un plan a medida, hay una razón detrás de cada ejercicio. Si tenés dudas, preguntale por qué hacés esa rutina y no otra, y por qué esta es ideal y personalizada para vos.

Al ejercitarte, la ecuación riesgo-beneficio no puede ser un tema menor. Somos únicos e irrepetibles, y la salud es nuestro mayor capital.

El autor es personal trainer certificado por el National Council on Strength and Fitness y autor del libro Las excusas engordan

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