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Política y elecciones, telón de fondo de los operativos

Jueves 22 de junio de 2017
LA NACION
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La policía, durante el nuevo operativo en La Salada
La policía, durante el nuevo operativo en La Salada. Foto: Captura de pantalla TN

El golpe a la mítica Salada no sólo ocupó las primeras planas y pantallas de todos los medios: desplazó, también, cualquier evaluación ulterior del acto encabezado por Cristina Kirchner en Sarandí sólo unas pocas horas antes del megaprocedimiento.

Supuso, también, un tiro por elevación al intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde -encolumnado detrás de la ex presidenta-, y habilitó tanto al oficialismo a instalar con fuerza la idea de que Mauricio Macri combate en serio los poderes espurios que durante años construyeron, a distintos niveles, un Estado paralelo (e ilegal) dentro del Estado.

No en vano Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad, dijo sobre este caso que "no hay en la Argentina mafias que funcionen sin complicidades policiales, judiciales y políticas". El oficialismo se encargó de hacer notar que un delegado del dueño de La Salada integró la comitiva de la curiosa misión comercial a Angola de 2012, encabezada por Cristina e ideada por el entonces secretario de Comercio Guillermo Moreno. Y que entre los detenidos había un ex policía federal que fue custodio del ex secretario de Seguridad Sergio Berni, que busca ser candidato a algo en octubre.

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El factor tiempo también fue aliado: el golpe se produjo justo cuando Insaurralde les exigía a Vidal y a Macri respuestas efectivas contra la inseguridad en su distrito. Y ocurrió a horas de que la coalición Cambiemos decida quién encabezará su oferta legislativa en la provincia de cara a octubre: y ahí está Gladys González. Definida en la mesa chica del Presidente como un "clon" de Vidal y con "perfil antimafia", González es la presidenta de la Acumar, la agencia que tiene a su cargo el control del saneamiento del Riachuelo y el mejoramiento de su entorno. En ese entorno está, precisamente, La Salada.

En busca de asimilar el golpe, desde el municipio que comanda Insaurralde buscaron descontextualizar semejante despliegue del factor electoral. Se mostraron "muy conformes" con lo que calificaron como el resultado de "una causa que viene de años", señalaron. Y eludieron su responsabilidad por el nacimiento y crecimiento de la feria. "El municipio controla la seguridad e higiene de las tres ferias habilitadas". Nada dijeron, en cambio, de los puestos ilegales que crecieron a la vista de todos.

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