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Rusia insiste en que un bombardeo mató al líder de EI

El Kremlin dijo ayer que "con un alto grado de probabilidad" murió a Al-Baghdadi

Viernes 23 de junio de 2017
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DAMASCO.- Acorralados en su bastión iraquí de Mosul, donde ya ni siquiera está en pie la antigua mezquita donde proclamaron el califato, los milicianos de Estado Islámico (EI) probablemente hayan perdido también a su líder, Abu Bakr al-Baghdadi, según insistió ayer el gobierno ruso, reafirmando la sospecha de que el jefe islamista fue abatido en un bombardeo.

"De acuerdo con el Ministerio de Defensa ruso, se puede decir con un alto grado de probabilidad que el líder de EI, Al-Baghdadi, fue liquidado como resultado de los bombardeos de las fuerzas rusas", declaró ayer el vicecanciller ruso Oleg Syromolotov. "Esta información está siendo verificada por varios canales", agregó.

No estaba claro, sin embargo, si el diplomático tenía nueva información de inteligencia o si reiteraba la afirmación que formuló el Kremlin días atrás sobre el destino de Al-Baghdadi, un hombre alejado de la vista pública desde que proclamó el califato de EI a mediados de junio de 2014.

Según la jerarquía militar rusa, Al-Baghdadi estaría sepultado bajo los escombros que dejó un bombardeo en las afueras de la ciudad de Raqqa, el bastión de EI en Siria, a fines de mayo pasado, cuando se llevaba a cabo una cumbre de líderes regionales de la organización extremista.

En retirada

La lucha en el interior de Raqqa está en sus comienzos, pero se estima que EI terminará acorralado como sucedió en Mosul, donde el retroceso de sus hombres ha sido inexorable y los combatientes sólo defienden un puñado de kilómetros cuadrados en la Ciudad Vieja.

Ayer la batalla continuaba en Mosul entre los milicianos jihadistas y el ejército iraquí, apoyado por consejeros militares extranjeros y la coalición aérea que lidera Estados Unidos. El estupor y la rabia dominaban a los pobladores, que además de sufrir las secuelas de los combates permanentes, vieron desaparecer del horizonte el célebre minarete de la Gran Mezquita de Al-Nuri.

"A primera hora de la mañana subí al techo de mi casa y me sorprendí de que el minarete ya no estaba", dijo Nashwan, un trabajador que vive en el barrio de Khazraj, cerca de la mezquita. "Sentí que había perdido un hijo", lamentó.

Fue desde ese minarete donde Al-Baghdadi proclamó al mundo en 2014 la creación del califato de EI luego de que las fuerzas jihadistas avanzaron sin freno e integraron a sus dominios vastas extensiones de Siria e Irak.

La explosión que destruyó el templo y voló su minarete sucedió la noche del miércoles, cuando las fuerzas iraquíes profundizaban el avance sobre la Ciudad Vieja. En un acto desesperado, para no entregar el templo a sus adversarios, los jihadistas la convirtieron en ruinas.

Los analistas señalan que la desaparición de la mezquita medieval puede de hecho acelerar las operaciones para expulsar a EI de lo que ha sido su bastión en Irak. Otros también creen que la decisión de devastarla indica que los jihadistas están al borde del colapso.

Agencias AFP, ANSA y Reuters

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