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El "Trumpcare" saca a relucir la grieta de los republicanos

La reforma de salud, que incluye recortes impositivos a empresas y familias de altos ingresos, tuvo trabas en el Senado

Viernes 23 de junio de 2017
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LA NACION
Trump, ayer, con un drone en un evento sobre tecnología en la Casa Blanca
Trump, ayer, con un drone en un evento sobre tecnología en la Casa Blanca. Foto: Reuters / Jonathan Ernst

WASHINGTON.- La grieta que divide al Partido Republicano puso en riesgo el proyecto de reforma del mercado de la salud, bautizada Trumpcare, una promesa central de la campaña presidencial de Donald Trump, que recicló una de las discusiones políticas más agrias y complicadas del país.

La cúpula republicana en el Senado presentó ayer su versión retocada del proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes para reemplazar al Obamacare, la reforma de salud implementada durante la presidencia de Barack Obama, que ayer lo defendió.

El proyecto oficial otorga recortes impositivos a empresas y a familias de altos ingresos, elimina los subsidios a familias de bajos ingresos y acota el respaldo federal a Medicaid, el programa de salud destinado a pobres y discapacitados, del que dependen millones de personas, incluidos cuatro de cada diez chicos y adolescentes (Trump había prometido respaldar el programa).

El líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, terminó de pulir el proyecto bajo un fuerte hermetismo, sin debate o audiencias en comités. Ayer, al presentarlo en el recinto, volvió a denostar la reforma de salud demócrata, la cual los republicanos llevan siete años intentando derrumbar

"Es hora de actuar, porque el Obamacare es un ataque directo a la clase media, y las familias norteamericanas merecen algo mejor que el fallido statu quo. Merecen mejor salud", dijo McConnell.

La reforma demócrata amplió la cobertura de salud y redujo el costo del seguro médico para millones de personas, pero el costo promedio de las prepagas se ha duplicado desde su lanzamiento. Varias aseguradores dejaron el programa, un problema que los republicanos usaron para impulsar su reforma.

El proyecto cosechó un fortísimo repudio de los demócratas, que quieren reforzar el Obamacare, y el rechazo de por lo menos cuatro senadores republicanos que quieren una reforma más dura, que borre cualquier intervención estatal. Ese rechazo puso al proyecto en riesgo, pues McConnell sólo puede perder dos votos para aprobar la ley y girarla, de nuevo, a la Cámara de Representantes.

La líder demócrata en la Cámara baja, Nancy Pelosi, señaló que la iniciativa era "descorazonada y cruel" y una "monstruosidad moral". Chuck Schumer, líder opositor en el Senado, dijo que el proyecto sólo golpeaba la atención médica para quienes más la necesitaban para darles "un recorte impositivo a quienes menos lo necesitan". El senador Bernie Sanders, ícono progresista, dijo que el proyecto no tiene nada que ver con la salud, sino con "una transferencia de riqueza a los más ricos".

Obama salió en defensa del logro más importante de su política interior con un mensaje en Facebook: recordó que por primera vez en la historia más del 90% del país tiene cobertura, y que los costos de las prepagas "crecen al menor ritmo en 50 años".

"Espero que haya suficientes republicanos en el Congreso que recuerden que el servicio público no tiene que ver con el deporte o con una victoria política", escribió.

Sin grabaciones sobre Comey

El presidente Donald Trump señaló ayer que no tiene grabaciones de sus conversaciones reservadas con el ex director del FBI James Comey, a pesar de haber sugerido antes que guardaba "cintas" de esos diálogos. "No tengo idea de si existen grabaciones de mis conversaciones con Comey, pero no las hice y no tengo", escribió en Twitter.

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