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Sin respeto por los espacios para discapacitados

Obstaculizar las rampas y zonas reservadas es una falta grave

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LA NACION
Sábado 24 de junio de 2017
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El martes último en un noticiero de televisión mostraron las imágenes de un hombre que desplazaba un auto haciendo rebotar la suspensión trasera (con gran esfuerzo físico) hasta ponerlo casi perpendicular a la vereda. ¿Un loco? No, un vecino de Caballito harto de que estacionen frente a su casa, que tiene un espacio reservado para discapacitados. Con mucha angustia, la esposa relataba al cronista que eso era cosa de todos los días y que les dificultaba salir con su hijo con necesidades especiales.

Estos espacios no son caprichosos, están amparados por la Ley N° 438 y autorizados por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, previo trámite con gran cantidad de requisitos (www.buenosaires.gob.ar/tramites/reserva-de-espacio-para-estacionamiento-de-vehiculos-de-personas-con-discapacidad); por lo tanto, ocuparlos es una falta de tránsito grave, igual que obstaculizar las rampas para discapacitados en los cruces peatonales de las esquinas que las tienen (que no son todas, dicho sea de paso).

Más allá de la absoluta falta de solidaridad, responsabilidad y de respeto de los conductores que violan estos lugares reservados, tampoco hay acción alguna para evitarlo por parte de las autoridades. La madre del niño de Caballito aseguraba que en la comisaría y el CGP de la zona le dicen "que no pueden hacer nada".

Es común ver en los barrios residenciales porteños vehículos estacionados en ochavas, dificultando la visión del cruce; en avenidas con Metrobus (estacionamiento prohibido las 24 horas) y hasta en las bicisendas, sin la menor preocupación de sus dueños. Sin embargo, en los lugares concesionados y pagos (zonas céntricas), el control es riguroso y las grúas funcionan a la perfección. Debería ser igual en toda la ciudad.

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