Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Crece la indignación en Venezuela por el asesinato de un manifestante

Decenas de miles de personas en todo el país salieron a las calles en repudio por la muerte del joven David Vallenilla a manos de un militar; las fuerzas de seguridad volvieron a reprimir las protestas

Sábado 24 de junio de 2017
SEGUIR
PARA LA NACION
0
Decenas de manifestantes derribaron las rejas de la base La Carlota, en Caracas, donde anteayer un militar mató al joven David Vallenilla
Decenas de manifestantes derribaron las rejas de la base La Carlota, en Caracas, donde anteayer un militar mató al joven David Vallenilla. Foto: Reuters / Carlos García Rawlins

CARACAS.- Decenas de miles de venezolanos se lanzaron ayer a sus calles, centros comerciales, plazas o cualquier esquina para mostrar su indignación por el asesinato -a manos de un efectivo militar- de David Vallenilla, de 22 años, que en unas semanas iba a recibir su título en enfermería. Tres perdigonazos en su corazón, a quemarropa y con total alevosía, le arrebataron la vida.

Una ola de repudio recorrió un país conmovido por el "fusilamiento" del joven, como denunciaron organismos de derechos humanos, en el primer asesinato atribuido a un sargento de la base aérea de La Carlota, y no a un guardia nacional (también militar), como se creyó en un principio. "Asesinatos de manifestantes son sistemáticos. Son crímenes de lesa humanidad", recordó a oficiales y soldados Alfredo Romero, director de la ONG Foro Penal Venezolano, que defiende a gran parte de los más de 3000 detenidos en las protestas.

En la Candelaria (a pocos metros del Palacio de Miraflores); en Chacao; en Bello Monte; en San Cristóbal del Táchira, donde la gente dejó sus autos en medio de la calle y levantaron los capós para simular fallas; lo mismo ocurrió en el estado de Carabobo y en Maracaibo. El Observatorio de la Conflictividad Social confirmó protestas en 18 de los 23 estados del país y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) contabilizó más de un centenar de bloqueos.

cerrar

"Lograda la tranca [bloqueo] nacional en todos los estados y en toda Caracas", resumió Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional. "Si los dictadores siguen, tocará trancar días y no horas", añadió el diputado opositor Juan Requesens.

Incluso los trabajadores parlamentarios salieron a la calle para unirse a la protesta, pero fueron agredidos por los radicales chavistas que de forma permanente hostigan a los miembros de la Asamblea Nacional. La embestida prosiguió en la puerta de uno de los edificios legislativos, con los colectivos revolucionarios, con intentos para tumbar las puertas de vidrio y con los trabajadores que montaban barricadas en su interior.

"La Asamblea y sus trabajadores seguirán ejerciendo su deber de respetar y hacer respetar la Constitución frente a una minoría violenta", declaró Julio Borges, presidente de la Asamblea, que denunció que cuatro de sus funcionarios resultaron heridos durante el ataque chavista.

La Guardia Nacional, tan activa para reprimir las manifestaciones en las que ya murieron 76 personas en 84 días, se mantuvo al margen durante el asalto de los radicales. Represión que sí se dio contra buena parte de los bloqueos de la indignación, sobre todo en lugares estratégicos como Paraíso, cercano a zonas populares. En su comparecencia de anteayer en el Palacio de Miraflores, Maduro aseguró: "La Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana han hecho un esfuerzo heroico, sin armas de fuego, sin escopetas de perdigón, que están prohibidas. Con agua y «gasesito» lacrimógeno solamente. Es heroico y eso debería resaltarse".

Más tarde, durante la toma de posesión de la nueva cúpula militar, el mandatario se desató en elogios, a pesar de las imágenes que daban la vuelta al mundo: "Tenemos unas fuerzas armadas bolivarianas ejemplares para el mundo entero... Debemos continuar para acabar victoriosos en cualquier escenario". Para el líder bolivariano, empeñado en llevar adelante el proceso constituyente para atornillarse en el poder, la base militar de La Carlota fue atacada por grupos terroristas.

cerrar

El "gasesito" de Maduro o "gas del bueno", como lo bautizó Hugo Chávez si se empleaba contra los estudiantes que lo repudiaban, volvió a aparecer ayer en las inmediaciones de la base, precisamente en el lugar donde fue alcanzado Vallenilla. Extrañamente, una vez más, varios encapuchados lograron quemar tres camiones y tumbar las rejas metálicas que anteayer separaban al joven enfermero de su asesino.

Solo más tarde llegaron las bombas lacrimógenas y los chorros de agua a presión. "Cuando se quema un camión nunca hay Policía Nacional o Guardia Nacional, es el mismo gobierno. ¡Basta que unas personas quieran concentrarse y aparecen cientos de esbirros!", protestó el gobernador de Miranda, el opositor Henrique Capriles, en Twitter.

La MUD tenía nuevos motivos para quejarse, además de los habituales durante los casi tres meses de protestas. Maduro había adelantado durante su conferencia de prensa internacional de anteayer que la oposición había estado reunida "en un cónclave secreto para llamar a la insurrección".

Ni secreta ni conspiratoria y sí una de las muchas que se suceden en tiempos tan revueltos. Nada más terminar el acto de Maduro y una vez finalizado el encuentro de los opositores, 50 agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), armados hasta los dientes, irrumpieron en la casa señalada por el presidente para llevarse detenidos a Roberto Picón, representante opositor ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), y a Arístides Moreno, ex funcionario de Carlos Andrés Pérez y dueño de la vivienda. Dos dirigentes de segunda fila, muy conocido el primero por ser un de los grandes técnicos en materia electoral en Venezuela.

Las redadas continuaron con la detención de tres jóvenes en una vivienda en el este de Caracas, más una docena en la Plaza de Altamira, incluido un vigilante municipal que reapareció con varias costillas rotas, según denunció un concejal de Chacao.

cerrar

El día avanzó con otro escalofriante video, realizado esta vez en las inmediaciones de la prisión militar de Ramo Verde, donde el preso político Leopoldo López permanece encarcelado desde hace tres años. El líder opositor contestó a los gritos de su mujer al exclamar "¡Lilian, me están torturando! ¡Denuncien, denuncien!".

La familia de López alertó que no les han permitido visitar al preso desde hace 19 días. Para sus defensores, la incomunicación se mantiene ya desde hace 78 días.

Ex presidentes piden que el Vaticano actúe

En un encuentro con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, los ex presidentes Andrés Pastrana (Colombia) y Jorge Quiroga (Bolivia) urgieron ayer a la Santa Sede a que interceda ante la agudización de la crisis en Venezuela.

"El Vaticano tiene un enorme peso moral y político y su posición sería determinante para reencauzar a Venezuela en la democracia", afirmó Quiroga. Los ex presidentes fueron recibidos junto con otros representantes del grupo Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), fundada en 2015 e integrada por dirigentes en su mayoría cercanos al conservador español José María Aznar.

"Expresamos la preocupación de más de 36 ex presidentes de América latina sobre la difícil situación en Venezuela. Ayer [por anteayer] murió otro joven", dijo Pastrana, en referencia a David Vallenilla.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas