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El dúo Merkel-Macron escenifica su liderazgo del bloque europeo

En una cumbre que tenía al Brexit como uno de sus ejes, sellaron un acuerdo de diez años para reactivar a la UE en materia de defensa, migración, terrorismo y comercio

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LA NACION
Sábado 24 de junio de 2017
Merkel y Macron, ayer, tras la conferencia de prensa en Bruselas
Merkel y Macron, ayer, tras la conferencia de prensa en Bruselas. Foto: AFP / Thierry Charlier

PARÍS.- El nuevo dúo europeo "M&M" (Angela Merkel y Emmanuel Macron) selló ayer un pacto de diez años a fin de trabajar conjuntamente para reactivar la Unión Europea (UE) en materia de defensa, migración, clima, lucha contra el terrorismo y comercio internacional.

"La simbiosis entre Francia y Alemania es la condición para que Europa pueda avanzar. No existen soluciones pertinentes si no lo son para Francia y Alemania", argumentó el presidente francés, Emmanuel Macron, al término de su primera cumbre europea en Bruselas.

Ese pronunciamiento fue especialmente significativo porque se produjo el día del primer aniversario del referéndum que decidió el retiro británico de la UE (Brexit).

El mandatario francés diseñó las características que tendrá esa alianza franco-alemana durante una conferencia de prensa conjunta con Merkel, que se prolongó durante 45 minutos, un formato inhabitual en una cumbre europea.

"Esta reunión de prensa muestra que estamos resueltos a buscar, en forma conjunta, soluciones a los problemas", insistió, por su parte, Merkel, ante una sala repleta de periodistas, camarógrafos y reporteros gráficos.

Macron precisó la idea de esa simbiosis al explicar que se trataba de una hoja de ruta común. "Hablamos de diez años", afirmó. Ese plazo indica que el presidente, que lleva apenas 40 días en su cargo, no descarta la posibilidad de postularse para un nuevo mandato de cinco años y permanecer en el poder hasta 2027.

El jefe de Estado evocó la necesidad de instaurar una nueva "ética de trabajo" destinada a revivir el periodo dorado de la cooperación entre ambos países instaurado por el ex presidente francés François Mitterrand y el ex canciller alemán Helmut Kohl, en los años '80 y '90.

Después de expresar sus coincidencias sobre defensa, migración, clima, lucha contra el terrorismo y comercio internacional, el nuevo dúo europeo evitó precisar detalles sobre otros temas sobre los que aún subsisten divergencias. Las primeras medidas conjuntas serán adoptadas en una reunión de gabinete bilateral prevista para el 13 de julio en París.

La reforma de la eurozona, propiciada por Francia, es en cambio el tema más urticante de las relaciones entre ambos países, ya que tropieza con la fuerte resistencia de los medios conservadores alemanes.

Consciente de los riesgos que significan los "efectos de anuncios", Merkel advirtió que el dúo franco-alemán "no anticipará cosas que no se puedan cumplir". De esa manera, descartó la posibilidad de realizar anuncios concretos antes de las elecciones legislativas alemanas del 24 de septiembre próximo.

En la segunda jornada de la cumbre, Macron asumió la responsabilidad de expresar con "extrema franqueza" la preocupación de la mayoría de la UE por el comportamiento de algunos miembros del grupo de Visegrad en materia de migración, trabajo transfronterizo y dumping social.

Valores

Debido al peso de la historia de Alemania con sus vecinos, Merkel prefirió que Macron fuera el encargado de sermonear a Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia. "La UE no es un supermercado", advirtió el presidente en forma brutal a esos países del Este que -a su juicio- se benefician con los fondos europeos sin respetar los principios y valores del bloque.

Macron, en cambio, sufrió un serio revés en su intento de convencer a sus aliados de acordar mayores poderes a Bruselas para controlar las adquisiciones extranjeras en Europa con el objetivo de proteger sus sectores estratégicos. Ese proyecto aludía en particular a China, aunque sin mencionarla explícitamente.

La resistencia de los países del sur europeo -en particular Portugal, España y Grecia- obligó incluso a reescribir la declaración final sobre el tema para atenuar sensiblemente su alcance. Los países nórdicos, por su parte, también se opusieron en nombre del respeto de la apertura de los mercados.

La UE también rechazó por "insuficiente" e "imprecisa" la propuesta de la primera ministra británica, Theresa May, sobre los futuros derechos de los tres millones de europeos que residen en Gran Bretaña, aunque la mandataria definió su plan como "generoso" y "justo" y prometió que "nadie será expulsado" del país. Londres se comprometió a detallar su posición en un documento que será divulgado pasado mañana.

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