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La novela de Driussi: de las sospechas a la salida millonaria

El delantero fue transferido por 22 millones de euros brutos a Zenit, de Rusia; crónica de las últimas 24 horas a un ritmo frenético

Sábado 24 de junio de 2017
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LA NACION
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Foto: LA NACION

Entre abril y mayo, River rechazó cuatro ofertas de Inglaterra y Alemania por Sebastián Driussi . El club sabe desde hace 15 días que el jugador activaría la cláusula de rescisión (22 millones de euros brutos, 15 millones netos) para emigrar a Zenit, de Rusia. El delantero fue un pedido expreso de Roberto Mancini, flamante entrenador del equipo de San Petersburgo. Pese a que Rodolfo D' Onofrio, presidente de River, había declarado que no se hablaría de transferencias hasta el final del torneo, ayer el club dio por hecho que Driussi se irá al final de la temporada, aunque aclararon que "no se trata de una venta". La novedad coincidió con el rumor sobre la inclusión de Driussi en el escándalo de doping en el que también están involucrados Lucas Martínez Quarta y Camilo Mayada, ambos ya suspendidos en forma provisional por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).

Driussi había sido sorteado para el control antidopaje del partido entre River y Independiente Medellín, de Colombia, junto a Joaquín Arzura, por la última fecha de la etapa de grupos de la Libertadores. En teoría (y aunque nadie lo confirmó ni lo desmintió) el futbolista habría ingerido el mismo suplemento vitamínico que sus compañeros Martínez Quarta y Mayada, por lo que existía la posibilidad de que su análisis diera positivo. La Conmebol demoró en informar lo que había pasado, tanto con estos análisis como con los de otros partidos de River. A modo de comparación: entre el positivo de Nicolás Figal (Independiente) en el partido del 4 de abril contra Alianza Lima (Perú) a la notificación al equipo de Avellaneda (6 de mayo) transcurrieron 33 días. En el caso de Martínez Quarta, la comunicación a River tardó 42 días. En el de Mayada, 35 días.

La Conmebol se tomó su tiempo por cuestiones protocolares: el laboratorio de la californiana UCLA tarda un mes en enviar los resultados. Si son positivos, la Confederación pide la ratificación o rectificación de la conclusión médica. En el caso de Martínez Quarta, el laboratorio informó del resultado positivo a la Conmebol el 12 de junio. El de Mayada llegó cuatro días después, el 16. River se enteró de ambos casos aún más tarde, porque en el medio la Conmebol pidió la ratificación al laboratorio. Recién el miércoles River supo lo de Martínez Quarta y el jueves, lo de Mayada.

¿Y el análisis de Driussi? Según lo que pudo reconstruir la nacion de fuentes confiables, su dopaje dio negativo, al igual que el de Arzura, el otro futbolista de River testeado luego del partido contra los colombianos del DIM. Por eso River no recibió ninguna comunicación sobre alguna anomalía con el futbolista que a partir de ahora jugará en el Zenit ruso. La sospecha sobre un eventual resultado adverso enojó al entorno más cercano al jugador. Sus allegados temieron que el negocio con los rusos no se cristalizara por los "daños reputacionales" de un control positivo. Si Marcelo Gallardo lo hubiera requerido, Driussi podría jugar el domingo con Colón, en Santa Fe. El jugador está habilitado por la AFA y por la Conmebol.

Más allá de embarrarse su salida al Zenit, un eventual doping de Driussi hubiera complicado a River. Como informó la nacion en su edición de ayer, el artículo 41 del reglamento disciplinario de la Conmebol establece que si un mismo equipo tiene "más de dos futbolistas" involucrados en pruebas antidopaje positivas, los órganos disciplinarios de la Confederación pueden sancionar tanto al club como a los jugadores. Ayer, allegados a la institución le bajaron los decibeles a una hipotética expulsión de River de la Copa Libertadores por el escándalo: "Para que te expulsen de la competencia tiene que ser un doping sistemático como el de los rusos", contó un abogado experto en derecho deportivo.

El futuro cercano de los futbolistas involucrados incluye un viaje a Luque, en Paraguay. Allí, en la sede de la Conmebol, Martínez Quarta y Mayada explicarán, junto a sus abogados, las razones por las que pudieron haber aparecido "cantidades residuales" de hidroclorotiazida, un diurético incluido en el listado de sustancias prohibidas de la Organización Mundial Antidopaje (AMA). Está previsto que también vayan los médicos de River. El club ya solicitó las respectivas contrapruebas, que Conmebol encomendará al laboratorio de la Universidad de Colonia. El futuro de Driussi, en cambio, está mucho más lejos: en la fría San Petersburgo.

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