Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El lado B de Pergolini: emprendedor serial

Fue la primera generación de Endeavor y ahora lidera dos compañías tecnológicas y asegura que la grieta lo tiene harto; el futuro de los medios

SEGUIR
LA NACION
Domingo 25 de junio de 2017
0

"La grieta me genera un hartazgo insoportable, es muy difícil superarla porque se ha enquistado en lugares ya demasiado minúsculos, entonces es muy pesada y parece que en la Argentina estamos condenados a unitarios y federales, rojos y blancos, Boca-River. Da bronca porque nunca estamos hablando de un país. Siempre vamos para adelante y para atrás."

La frase corresponde a Mario Pergolini, el hombre que durante 19 años lideró el rating de las FM y desde hace ocho años decidió iniciar su propio proyecto tecnológico. Un Pergolini que recuperó el traje de emprendedor serial que nunca se sacó del todo. De hecho, fue la primera generación de Endeavor en el país y tuvo entre sus mentores a Woods Staton, el creador de Arcos Dorados en la Argentina. Por aquel entonces avanzaba con Cuatro Cabezas, su productora televisiva, con la que abrió el mundo de los formatos de TV de exportación con marcas como Caiga Quien Caiga y El Rayo. Una empresa que luego vendió a EyeWorks y que sus dueños cerraron hace diez días.

"No hay un plan de país sustentable en los últimos 15/20 años, no hemos logrado formar una burguesía interesante que pueda hacer un desarrollo para los que vienen detrás, siempre se comportó miserablemente. No hemos logrado hacer una costumbre de trabajo, realmente tenemos un gran déficit ahí", define el ahora fundador de Dift y Appterix, dos compañías en las que la tecnología, data science y UX (user experience) figuran en su foco de negocios. "Somos los que hicimos todo el desarrollo de tecnología, video y codex para lo que es el Colón en streaming", resume. También creó para Netflix un juego para celulares llamado Trollhunters y otro con trabajo de data denominado Cheaters (infieles en inglés). Su foco gira en torno a big data, data mining y también al desarrollo de experiencias.

"A un programa como CQC hoy le gana un meme. Ya no tiene razón de ser"
"A un programa como CQC hoy le gana un meme. Ya no tiene razón de ser". Foto: Santiago Filipuzzi

Los medios también forman parte de su pasado, presente y futuro pero asegura que ya nada es lo que era. Al punto que a su radio Vorterix la denomina una firma tecnológica. "A un programa como CQC, una vez por semana, le gana Twitter, le gana un meme, ya nadie esperaría una semana para ver si hoy pasó algo y verlo el miércoles. Está totalmente viejo. Hoy la gente tiene rápido los goles, tiene rápido la información. Hacen el chiste, regalan talento. Antes uno iba al canal decía "yo hago esto, cuanto me vas a pagar", hoy un youtuber lo regala y dice "bueno esto es lo que estoy haciendo, con que me den un pedacito de lo que ustedes ganan estoy contento". Su visión es la de alguien que cerró un ciclo con el modelo tradicional.

"La radio, le guste a quien le guste está perdiendo oyentes. Va a perder casi 200.000 oyentes. No hay menores de 25 años escuchándola, es muy difícil que hoy haya un chico que diga "yo escucho tal programa", se lamenta. De hecho recuerda -sin nombrarla- a la Rock & Pop y asegura que su éxito de antaño no lo sería en la actualidad. "Hoy te dicen callate por favor no me hables más, imagínate que nadie, ningún sub-30 dice va a esperar que la radio pase el tema que le gusta, las ansiedades se satisfacen más rápido. Hoy nosotros estamos yendo detrás de las audiencias, no delante como íbamos antes, es muy complicado. Siempre va a haber alguien que va a acompañar en una voz, pero las alternativas son tan grandes, y saciables tan rápidamente para las audiencias, que hay que estar analizándolas mucho". Los datos lo respaldan. El teléfono tardó 75 años para conquistar 55 millones de clientes. La radio, 38 años. Angry Birds Space, sólo 35 días.

"Hoy todo es tecnología. Implica la demanda de analitycs confiables y sensatos, y no analizar Big Data diciendo "bueno esto es lo que les gusta"... porque si vamos a hacer nada más lo que a ellos les gusta no van a salir productos disruptivos.Todos hacen básicamente lo mismo, diciendo vamos a darles esto. Y a veces nos tropezamos con el éxito", agrega. El ejemplo que lo respalda es el de Pokemon Go, una aplicación que el año pasado tuvo en dos semanas miles de millones de usuarios, cuando todos empezaron a hacer campañas, y se tomaron el mes de creatividad, y lo crearon, vino un chico de 22 años y les dijo "ya no va más Pokemon Go, eh, se fueron todos". Otro ejemplo es Periscope, la plataforma vía Twitter, que salió a cotizar en bolsa, pero un cambio de algoritmo en Facebook, que permitió la llegada de [Facebook] Live, la destrozó. "Hoy las competencias son globales: mi competencia no es otra radio, es Facebook, es Google, porque ataca un nivel de mercado que me es difícil. Y la televisión abierta sin dudas quedó vieja, con presupuestos ridículos", concluye el también inversor de Bluesmart.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas