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El gran cambio: cómo ven a los Leones tras la medalla de oro olímpica en Río

Antes de la final de hoy frente a Holanda, a las 12.15 de nuestro país, el delantero Facundo Callioni describe la mirada sobre el seleccionado de parte de los rivales y del mundo de la FIH

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LA NACION
Domingo 25 de junio de 2017
Facundo Callioni, una carta de gol vigente en el seleccionado argentino
Facundo Callioni, una carta de gol vigente en el seleccionado argentino. Foto: VillarPress
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Los Leones se hacen eco de la estrofa del Himno Nacional que dice "Sean eternos los laureles, que supimos conseguir". De eso se trata para este seleccionado: de defender y perpetuar el honor del oro olímpico, la gesta histórica de Río 2016 que marcó para siempre al hockey sobre césped argentino.

El rumbo sigue firme, porque la trabajosa victoria sobre Malasia por 2-1 condujo a la final de las Semifinales de La World League, en Londres. Los goles de Lucas Vila y Manuel Brunet -descontó Fitri Saari, de penal- depositaron a la Argentina en la definición de hoy frente a Holanda, desde las 12.15 de nuestro país, por ESPN 2.

Pero detrás de los triunfos alumbra un renovada identidad para este seleccionado, al que durante muchos años se lo identificaba como un conjunto al que siempre le faltaba algo para trascender y se mantenía a la sombra del éxito de las Leonas.

En Londres, el equipo de Carlos Retegui no sólo se quitó de encima hasta ahora a todos los rivales, sino que se sobrepuso a complicaciones que afectaron a varios campeones olímpicos. El fallecimiento del padre de Juan Manuel Vivaldi obligó al arquero a volverse al país y regresar a Londres justo antes del debut ante Corea del Sur. El capitán Pedro Ibarra también se vino y volvió a la capital de Inglaterra por un problema personal. Lucas Rossi no pudo recuperarse a tiempo de una lesión en un tobillo y Matías Rey, otro hombre clave, quedó marginado del torneo después de sufrir la fractura del tercer metacarpiano de la mano izquierda en el segundo partido. En medio de los problemas, una noticia feliz pero que agregó una ausencia antes del arranque: la paternidad de Juan Ignacio Gilardi.

Asomaron frente a la adversidad y son observados por el mundo de la FIH de otra manera, tal como refleja Facundo Callioni: "Cambió muchísimo todo. Por ejemplo, cuando jugamos contra China, antes de entrar en la cancha, los chinos se tocaban entre ellos en el túnel y señalaban al Acha Peillat y a Manu Brunet. Decían 'Uy mirá' y le daban la mano a alguno, como una idolatría de la que no estábamos acostumbrados".

El delantero también advierte las diferencias en cuanto al juego: "Otra cosa que se nota bastante es en la estrategia que emplean los rivales: nos respetan mucho más y se meten un poco más atrás y nos regalan la posesión. Entonces, nos encontramos con que tenemos que hacer un planteo diferente, de más control de pelota y paciencia que de recuperación y contragolpe, como era nuestro juego antes de ser campeones olímpicos. Hay una mutación de la que nos debemos acostumbrar y eso también está buenísimo".

En las adyacencias del Lee Valley Hockey and Tennis Centre, los Leones respiran claramente una atmósfera distinta: "Todos nos felicitan por la táctica que llevamos adelante. Salvo este último partido ante Malasia, estamos creando muchísimos córners por partido y tenemos muy claro a lo que jugamos. Todo el mundo está impactado con eso", apunta Callioni.

La vara se ubica muy alta, pero este conjunto que se conoce de memoria confía en su potencial para perseguir todas las metas. Concretamente, quiere agregarle el título del Mundial de la India 2018 y, así, ostentar la doble corona: campeones olímpicos y mundiales de manera simultánea, lo que lo colocaría en un sitial privilegiado en la historia del hockey de varones.

Es lógico que las ilusiones y ese instinto de superación sobrevuelen en el plantel, pero ahora urge afrontar un partido complicadísimo frente a Holanda. El conjunto naranja modificó su forma de jugar: defiende más en zona y no sigue tanto al hombre, como practicaba antes. Se volvió un equipo más aguerrido, entraron jugadores de otro estilo y posee un córner casi tan bueno como el de la Argentina, que presume de la efectividad de Gonzalo Peillat (12 goles). Los Leones deberán contrarrestar esa importante dinámica holandesa, tanto en el manejo de pelota como en la fortaleza física. Lo mejor: al no haber puntos ni clasificaciones en juego, ambos seleccionados podrán soltarse.

"Será un partido aparte y de mucho estudio, pero hay que disfrutarlo", menciona el Chapa Retegui , que grita cada gol desde el banco como si fuera el último y se reconforta al ver cómo sus dirigidos siguen el libreto al pie de la letra.

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