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Rusia 2018: 15 claves para comenzar a pensar en serio el sueño de vivir en persona el Mundial

Una guía práctica tras un recorrido de LA NACIÓN por el país

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LA NACION
Lunes 26 de junio de 2017
Se viene Rusia 2018
Se viene Rusia 2018. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
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MOSCÚ .- El "Despacito" no da tregua, tampoco la falta de inglés. Es Rusia, ese país que en 11 meses comenzará a recibir oleadas de turistas atraídos por el Mundial. También una buena cantidad de argentinos, incluso si se diera lo impensable, el fracaso en la clasificación para la Copa del Mundo. Tras dos semanas siguiendo la Copa Confederaciones y recorriendo cuatro de las 11 ciudades que serán sede del Mundial del 14 de junio al 15 de julio de 2018, LA NACIÓN ofrece 15 claves para aquellos que, impulsados por el fútbol, quieran sumergirse en la fascinante vida diaria del país más grande del mundo. No es una guía turística, apenas una serie de consejos prácticos para ir imaginando ese viaje con el que ya muchos sueñan:

- AL LLEGAR A RUSIA: Lo más probable es que se aterrice en el aeropuerto Sheremetyevo, uno de los tres con que cuenta Moscú. E inevitablemente el viajero se sentirá como en casa, porque decenas de hombres -y alguna mujer--lo abordarán repitiendo una y mil veces "taxi". Y, claro, hay que tomar una decisión, porque de alguna manera hay que llegar a la ciudad.

- ¡CUIDADO CON LOS TAXIS!: Sí, uno podría subirse al Aeroexpress, un tren que en 35 minutos lo deja en la ciudad, en la estación Belorusskaya. Pero el vuelo fue eterno, la ciudad es enorme y, si se viaja en grupo, no habrá demasiado ahorro por tomarse el tren, además del taxi o metro que probablemente se deba abordar en Moscú una vez llegados a Belorusskaya. ¿Entonces? Taxi. ¿Esos de chaleco amarillo que dicen ser -y lo son- oficiales?

- DE NINGUNA MANERA: Los decididos hombres de chaleco amarillo le van a hacer un agujero en el bolsillo. Le querrán cobrar 7600 rublos (unos 125 dólares) por el viaje al centro de Moscú. Si el turista se queja, entonces le dirán que se trata de la tarifa para un coche "business", que hay una "standard" a 5.200 (unos 90 dólares). Es una verdadera mafia de los taxis, ahora amenazada.

El Spartak Stadium de Moscú
El Spartak Stadium de Moscú. Foto: LA NACION / Aníbal Greco

- EL CELULAR ES CLAVE: Aproveche el wifi gratuito en el aeropuerto y, antes de abandonarlo, reserve un Uber, que funciona sin restricciones en Rusia. O un Yandex, el Uber local, muy eficiente también. Aguántese, eso sí, música a niveles más que intensos y coches no siempre en un estado razonable de mantenimiento y limpieza. Yandex, que además tiene un puesto (son los de chaleco rojo) en el aeropuerto, le ofrece la posibilidad de optar por diferentes niveles de calidad de coches. Y, en definitiva, habrá gastado entre siete y cuatro veces menos que con los taxis oficiales.

- SÍ, EL CELULAR: Tras ingresar al hotel, airbnb o lo que fuere, la siguiente visita debería ser a uno de los muchos locales de telefonía celular que hay en las ciudades rusas. Cómprese un chip prepago. Por 30 dólares tendrá conexión de altísima velocidad y muy buena capacidad de descarga de datos. Llévese, eso sí, el pasaporte, porque se lo van a pedir.

- IDENTIFICARSE, OBSESIÓN RUSA: Será el Mundial más controlado de todos los tiempos. Aunque los argentinos puedan entrar sin visa, todos aquellos que tengan una entrada para el Mundial deberán registrarse para obtener el "Fan ID", un documento del hincha que colgará del cuello cual acreditación permanente. Sin el Fan ID no se podrá hacer casi nada, y, gracias a él, las autoridades rusas dispondrán de un nivel de control inédito sobre los turistas que lleguen por la Copa del Mundo.

- PACIENCIA, SOMOS GRAN HERMANO: ¿Está caminando por Moscú y cree que Google Maps enloqueció? ¿Cómo es posible que, si estoy viendo el Kremlin desde el otro lado del río, el mapa me instale en el aeropuerto de Vukovo, a 35 kilómetros de distancia? Sí, es posible. El todopoderoso Kremlin utiliza aparatos distorsionadores para bloquear señales. La solución es escribir manualmente la dirección exacta en la que se encuentre uno, nunca apelar a la localización. Con el Kremlin lejos, el celular vuelve a la normalidad.

- INSISTIMOS, SOMOS GRAN HERMANO: Paciencia, mucha paciencia es lo que necesitará al registrarse en los hoteles. Fotocopias, escaneos, chequeos, rechequeos y recontrachequeos. Miles de códigos tecleados. Y muchos papelitos. Guárdeselos todos, porque en algún momento, en general en el aeropuerto, se los van a pedir.

Mundial Rusia 2018
Mundial Rusia 2018. Foto: LA NACION / Aníbal Greco

- SÍ, GRAN HERMANO, EN TODAS PARTES: El nivel de controles de seguridad que esperan a los aficionados en el Mundial es inédito. Nunca en la historia una Copa del Mundo fue tan minuciosa en ese aspecto. Amenazada por el terrorismo internacional y el interno, Rusia no quiere dejar nada librado al azar. Apenas pise el aeropuerto, las estaciones de metro y de tren e incluso su hotel deberá pasar bajo un arco de control e introducir sus pertenencias en un escáner. Y luego, los controles habituales de todo aeropuerto. En los estadios, lo mismo: control total.

- ¿Y SI APRENDEMOS RUSO? No es mala idea, aunque es un idioma que duplica su dificultad al utilizar el alfabeto cirílico. Un par de días de estudio bastan para poder leer ese alfabeto. Entender lo escrito es ya otra cosa, mucho más compleja. Una parte muy importante de la población rusa no domina el inglés ni otro idioma, aunque el "Despacito" no da tregua. Si no se quiere aprender ruso, la solución para el Mundial pasa por la aplicación del traductor de Google. Uno habla, y la aplicación traduce por escrito y en voz. Soluciona muchas dificultades. Otra vez, el celular es clave.

- UN LUJO BAJO TIERRA: Es cierto que muchas de sus estaciones son un paseo cultural, verdaderas obras de arte en las entrañas de Moscú. Pero lo más importante en el metro de la capital rusa es su alcance, comodidad y velocidad. Difícilmente se vean las aglomeraciones del subte de Buenos Aires y otras ciudades. Con frecuencias de una formación cada 60 segundos, el flujo es constante.

- VARIANTES SOBRE TIERRA: Aquellos que lleven el Fan ID podrán viajar gratis durante el Mundial, también en los trenes entre ciudades. Aeroflot, la aerolínea rusa, comparte programa de millaje con Aerolíneas Argentinas, aunque ese acuerdo no siempre funciona a la hora del check-in en el aeropuerto. ¡Ah! Y a la hora de caminar las ciudades (o manejar por ellas) hay algo muy importante: los rusos sí saben, a diferencia de los automovilistas argentinos, para qué sirven las sendas peatonales. Puede usarlas sin temor a perder la vida y debe respetarlas si está al volante.

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El Saint Petersburg Stadium
El Saint Petersburg Stadium. Foto: LA NACION / Aníbal Greco

- LAS CUATRO ESTACIONES: No son las del metro, sino las climáticas. Aunque el Mundial se celebrará en pleno verano, las 11 ciudades rusas pueden ofrecer todo el rango de posibilidades. Desde sol intenso y temperaturas por encima de los 30 grados hasta lluvias repetidas, intensos vientos y el termómetro bien por debajo de los 10. La ropa de abrigo es, entonces, inevitable en el equipaje.

- LAS COMPRAS, LA NOCHE, LA COMIDA: Tras décadas de comunismo, los rusos se revelaron como avezados consumistas. Los shoppings de Moscú o San Petersburgo no tienen nada que envidiar a los de Miami, aunque los precios son más altos. La comida, variada y sabrosa. Más barata que en la Argentina, además, sobre todo más barata que en Buenos Aires, en especial fuera de Moscú y San Petersburgo. A la hora de la diversión nocturna, ambas ciudades son una experiencia extrema. Nadie sabe cuándo termina la noche en Moscú y nadie sabe cuándo empieza ni termina en San Petersburgo, porque las "noches blancas" durante el Mundial le darán formato de "loop".

- ¿Y EL FÚTBOL?: Los estadios rusos son de lujo y llevan a pensar en todo lo que le falta a la Argentina si realmente se embarca en la aventura de co-organizar el Mundial 2030 con Uruguay. Tener un asiento en esos estadios también será un lujo. Las entradas para Rusia 2018, que estarán disponibles en fifa.com tras el sorteo del Mundial, que se celebrará el 1° de diciembre, serán caras, muy caras. La más barata para los partidos de la fase de grupos costará 105 dólares, 115 la de octavos, 175 para cuartos y 285 si se quiere ver una semifinal. Ser uno de los asistentes a la final del 15 de julio de 2018 en el estadio Luzhniki de Moscú será propio de oligarca ruso: los tickets costarán 455, 710 o 1100 dólares.

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