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Fabricantes que buscan evitar las divisiones

Diseñan juguetes que puedan usar tanto los chicos como las chicas

Domingo 25 de junio de 2017
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"La segmentación presente en el mundo de los juguetes es anacrónica en relación al debate actual en torno a la temática de género, pero sin duda es una muestra del arraigo que tiene el pensamiento sexista en nuestra cultura. Jugar es una actividad universal que trasciende las categorías de niño o niña", señalan Laura Lospennato y Paloma García Brunelli, creadoras de Ikitoi, una firma que fabrica juguetes "libres de género". Para Lospennato, "el sexismo presente implica la división del mundo en dos polos: lo masculino, asociado a la fuerza, la actividad, la razón y lo público; y lo femenino, vinculado con la sumisión, la debilidad, la emoción y lo privado. En esta dualidad, lo femenino es menos relevante e inferior.

La primera cocina que recibió Vicente de regalo fue construida por su madre, Rocío Alaú, que decidió poner manos a la obra después de recorrer jugueterías en busca de una para su hijo que no tuviera un diseño femenino. Así nació Wonderplay, una empresa que promueve "el juego libre de prejuicios". Según Alaú, cada vez más familias desestiman el molde actual preestablecido de juguetes para "nena o nene". "Puede que un adulto se horrorice más si un varón está vestido de princesa que una nena de hombre araña. Creo que si un varón agarra un bebote y lo hace dormir ya los adultos no se incomodan. Y eso también es un avance".

Luciana Goldstein, psicóloga y especialista en infancia, es el alma máter de Ponchi Ponchi, una tienda online que promueve el juego compartido con otros, más allá de su género. "Hacemos hincapié en darle la posibilidad al chico de que juegue de manera creativa y libre. Reprimir determinado juguete es otorgarle al juego una realidad que no está en su naturaleza".

La licenciada en Educación y especialista en la historia de los juguetes, Daniela Pelegrinelli, concluye: "Los juguetes fueron usados como herramientas de transmisión de valores y de crianza desde tiempos remotos. Con el ascenso del capitalismo, se transforman en bienes de consumo y, por lo tanto, son sometidos a las reglas de cualquier otro bien, con la diferencia de que a los juguetes se los mira con inocencia y siempre se piensa de ellos lo mejor. Por estar dirigidos al juego y a la infancia parecen buenos. Es peligroso pensar así porque tendemos a abandonar la mirada crítica. El sexismo de los juguetes es el reflejo del de nuestra sociedad. Y promover juguetes sexistas o no, depende de nuestra forma de ver el mundo".

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